El ‘diablo’ que creó en Taganga un antro de prostitución

El ‘diablo’ que creó en Taganga un antro de prostitución

23 de mayo del 2019

Su nombre fue conocido mediaticamente en Colombia, en 2017, cuando fue expulsado del país por las autoridades de Migración, según lo indicaron en su momento, por afectar la seguridad Nacional, la convivencia y seguridad ciudadana.

Assi Mosh fue capturado este miércoles en Portugal, bajo una circular azul de Interpol, por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito, turismo sexual e inducción a prostitución. Era considerado como el ‘diablo’ por algunos residentes de Taganga, pueblo de historia pescadora del Magdalena, donde este hombre de origen israelí, montó su imperio de drogas, prostitución y rumbas sin control.

La primara relación de Mosh con el oscuro mundo del narcotráfico se dio en 2003, seis años antes de radicarse en el bello pueblo de pescadores. Para esa fecha las autoridades Holandesas lo capturaron en Amsterdan, bajo una investigación transnacional que inició su país por tráfico de drogas ilícitas, como éxtasis y cocaína, desde Holanda hacia Israel y algunos países de Europa.

Este israelí, al que las investigaciones en su país lo vincularon con la peligrosa mafia japonesa conocida como los Yakuza llegó a Colombia en 2009, en un momento en el que a la costa Caribe estaba llegando mucho turista de Israel, con la intensión de quedarse.

Dicen que Assi Mosh compró un gran lote en Taganga donde construyó el hotel más lujoso del lugar, al que llamo Benjamín. Dicen también que aunque este hotel tenía dos pisos, había un subterraneo donde se realizaban grandes bacanales en las que predominaba la cocaína, la marihuana y el sexo, que era ofrecido por decenas de mujeres que desfilaban por el por el hotel, entre ellas, las investigaciones hablan de menores de edad.

Para 2010, después de varias denuncias ciudadanas sobre los extraños movimientos que se presentaban en el hotel Benjamín, que en su mayoría solo recibía extranjeros y casi todos de origen israelí, el extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) inició investigaciones sobre el propietario del hotel, pero al ser suprimida esta entidad de inteligencia, la investigación pasó a manos de la Fiscalía y al final quedó engavetada.

En los siguientes años el israelí se convirtió, según algunas publicaciones periodísticas, en el amo y señor de Taganga. Poco a poco empezó a ejercer poder intimidatorio en la zona, hasta el punto que, según dicen algunos moradores, mandaba por encima de las autoridades policiales del lugar.

Varios habitantes de este pequeño pueblo dicen que tras la llegada de Mosh, quien tiene 45 años, Taganga dejó de ser reconocido como el pueblo de pescadores y se fue convirtiendo en el pueblo de la prostitución y el fácil acceso a las drogas ilícitas.

Las versiones de habitantes del sector hablan de que después de la llegada de este hombre al pueblo, los hombres armados empezaron a hacer presencia. Al parecer estos eran parte de su esquema de seguridad. Hay versiones que hablan de que su negocio realmente era el tráfico de droga por el Mar Atlántico a varios lugares dentro y fuera de Colombia.

Las investigaciones en su contra indican que es uno de los hombres que más está relacionado con el tráfico de mujeres, muchas de ellas menores de edad, a quienes introdujo al mundo de la prostitución, negocio que era otro de sus mayores fuentes de ingresos. Se dice que vendía costosos planes turísticos a exmilitares y empresarios de su país, que incluían acceso a todo tipo de estupefacientes y a decenas de mujeres.

Según lo indicaron las investigaciones que pesan sobre este extranjero, su tentáculos habrían alcanzado a establecer sucursales de sus fiestas y bacanales en Cartagena, Medellín y Bogotá, en Colombia y en otros países como Ecuador, Perú, y México.

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