La música como herramienta de transformación en Montería

7 de julio del 2019

Conozca la historia de este grupo de jóvenes.

La música como herramienta de transformación en Montería

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Cada día tiene su afán. Sin importar los 32 o 33 grados de temperatura que caen sobre Montería, hay que cumplir con el deber. El compromiso es alto. No importa el clima. No importan las condiciones. Todo con el fin de dar a los niños de escasos recursos una escapatoria a la difícil situación que viven a diario.

Córdoba es uno de los departamentos más diversos de Colombia. Su oferta gastronómica, sumado a la calidez de su gente, variedad cultural, hacen que por naturaleza sea un lugar de oportunidades.

Nadie es ajeno a la tradición y cultura de este departamento. Por esto, durante décadas, los saberes se han transmitido de generación en generación.

“Quisimos darle a Montería, Córdoba, una orquesta sinfónica con instrumentos no tan tradicionales. Trabajamos con niños de escasos recursos y que pasan por diferentes conflictos en su hogar. A ellos los acompañamos en su proceso de formación artístico y les inculcamos el amor por el arte”, cuenta Dina Flores coordinadora de la Escuela de Artes de la Universidad del Sinú a KienyKe.com.

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Mientras en sus hogares deben amagar con las necesidades, los momentos difíciles y la falta de apoyo, las seis horas que dedican a la semana para aprender a tocar instrumentos como el violín, violonchelo, saxofón, piano clásico, flauta traversa, los llenan de vida.

Cada que tocan un instrumento o asisten a una clase teórica o práctica los hace sentir ocupados. Olvidan las preocupaciones del hogar y los llena de esperanza. Mientras en sus barrios muchos deciden tomar el mal camino o las llamadas salidas fáciles, ellos deciden empuñar un instrumento, con la firme convicción de que con él derrotaran la pobreza y el rezago.

“Nosotros con estos niños les damos los uniformes, parte del transporte y los apoyamos con un acompañamiento psicológico que es importante debido a los conflictos familiares que atraviesan”.

En total son 104 niños y jóvenes los que en actualmente hacen parte de esta orquesta sinfónica. 60 tocan algún tipo de instrumento, mientras que los otros 44 conforman un semillero musical, al mejor estilo de las grandes escuelas de fútbol del mundo.

Música para combatir la violencia

“Quien tenga en su mano un instrumento, no será capaz de empuñar un arma”, es la frase que se repiten una y otra vez maestros y jóvenes pertenecientes a la banda sinfónica. La música les permite huir del estrés diario. La escasez de recursos y las oportunidades que quizás en muchos casos, ya se resignaron a que no llegarán.

Es por esto, que desde la escuela de artes ven de vital importancia brindar apoyo psicológico. Invitar a los niños a creer, a soñar, a que con la música y con la disciplina que esta requiere, se pueden lograr grandes cosas.

“Hay niños a los que tenemos que hacerle un acompañamiento bastante seguido debido a la clase de problemas que deben afrontar. Nosotros les decimos que deben ocupar su tiempo libre en algo productivo y la música que sin duda los ayuda a tener la mente ocupada”, señala Flores.

Lo cierto es que gracias a este proyecto, varios jóvenes han podido cumplir sus sueños. Recientemente, visitaron Bogotá. Para muchos, fue la primera vez que tuvieron la oportunidad de montar en un avión, una experiencia de la que están seguros que perdurará en su mente. Asimismo, han mostrado su arte ante cientos de personas que valoran y entienden los esfuerzos que hacen.

Han participado en festividades importantes del departamento como el Festival del Porro en San Pelayo, brindado serenata a visitantes ilustres y tocado ante cientos de personas. Muchos no saben si en la música podrán encontrar una profesión de forma permanente. No obstante, cada día de ensayo lo aprovechan al máximo, las oportunidades no están a la vuelta de la esquina y son cientos los que quisieran estar en su lugar.

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