Él administró por 25 años el primer bar swinger de Colombia

Él administró por 25 años el primer bar swinger de Colombia

30 de septiembre del 2014

El primer bar swinger en Colombia nació hace 25 años, en agosto de 1989, aún existe, y hace un par de días cambió de dueños. Germán Delgado, quien trajo el negocio al país, se cansó y lo vendió por algo más de 100 millones de pesos. Lo compraron dos parejas de socios que fueron, por largos años, clientes del establecimiento.

“Durante 25 años viví del negocio del sexo, el libertinaje y la desnudez”, dice Delgado, quien ahora, con cabello gris y arrugas en su rostro, dejó atrás la administración del bar swinger más viejo de Colombia: el Club Sauna Europeo.

Germán creó este negocio cuando tenía 33 años. Hoy, cerca de superar los 60, recuerda cómo y por qué trajo la práctica del swinger, algo poco aceptado en la sociedad colombiana, que según él, padece de doble moral. “A todos les gusta el sexo y la pornografía, lo que pasa es que muy pocos lo aceptan en público”, cuenta Delgado.

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Hace más de 30 años Germán viajó por el mundo entero como empleado de la Flota Mercante Grancolombiana, la empresa marina mercante de Colombia, Venezuela y Ecuador, liquidada en el 2000 por déficit económico. En Holanda entró por primera vez a un bar swinger. “Un colombiano radicado en Holanda, hermano de un compañero de la flota, fue quien me llevó por primera vez a un lugar de esos… yo ni sabía que eso existía. Fuimos allá con su esposa y su hermano. La verdad sí me impactó ver hombres y mujeres desnudos hablando, bailando, bebiendo y teniendo sexo en conjunto y a la vista de todos. Ese fue el primer acercamiento a la vida swinger”, cuenta Germán.

El embrujo por ese ambiente mundano se diluyó en la memoria de Germán cuando volvió a Colombia. A los 28 años conoció a Elsy, la mujer con la que un año más tarde se unió. Tuvo varios empleos, pero siempre estuvo mal pago. “El sueldo no alcanzaba para nada… no me pagaban ni lo justo”, recueda Delgado.

German Delgado propietario de bar Swinger

Germán Delgado creó el primer bar swinger en agosto de 1989. Estaba ubicado en una zona residencial en Teusaquillo. 

En medio de la frustración laboral volvieron a su mente los años de marino y aquellas fiestas en Holanda. Germán sabía que en Colombia no había bares de ese estilo y se dijo: “Si en otros países da resultado aquí también tendrá que dar”. Con la idea clavada en la mente y con la seguridad de hacerla realidad la consultó con su esposa. La respuesta de Elsy fue un rotundo “no”, de hecho amenazó con separarse si Germán persistía con la “absurda” idea.

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Delgado tardó ocho meses convenciendo a su compañera. Ella cedió. Durante los 25 años de funcionamiento del bar swinger, fue un negocio familiar. Elsy trabajó el cuarto de siglo junto a su esposo en la administración del establecimiento, ese fue, según Germán, el secreto de que el negocio se haya mantenido al pasar de los años.

El negocio empezó con 700 mil pesos que la madre de Germán le prestó, fruto del cobro del seguro de vida que le pagaron por la muerte del padre del empresario. Se llamó Club de Baños Turcos Los Delfines y estaba ubicado en el Park Way, Teusaquillo. “Mis primeros clientes fueron los vecinos del edificio donde lo puse”, cuenta Delgado.

Años más tarde Los Delfines se trasladó al norte de la ciudad donde actualmente funciona. Al llegar a la calle 76 con carrera 16, sector El Lago, tuvo que cambiar de razón social. El nombre Los Delfines estaba registrado en la Cámara de Comercio como una escuela de natación para niños. Ante el funcionario de registro, y a la carrera, a Germán se le ocurrió el nombre de Club Sauna Europeo, alusión al continente de donde trajo la idea.

Rumba swinger, Germán Delgado propietario de establecimiento, fiesta

El encuentro sexual entre mujeres es el acto más visto dentro de un bar swinger nudista. En la mayoría de ellos están prohibidas las relaciones homosexuales entre hombres.

“Empezamos de ceros, con las uñas y logramos sacar a flote y mantenernos con este negocio. Es un buen negocio. Antes era muchísimo mejor porque no había tanta competencia. Todos los bares swinger que nacieron después del mio los crearon clientes del Club Sauna Europeo. El bar nudista cogió mucho auge y hoy se encuentran cientos de estos lugares regados por toda Colombia”, dijo Germán.

En una fecha especial, como amor y amistad o fiestas temáticas, pueden entrar más o menos 40 o 50 parejas. El Club cuenta con tres niveles. Hay cuartos oscuros, saunas y jacuzzis comunales, pista de baile (donde está prohibido tener sexo), bar, cuarto de descanso y la infaltable cama franca, donde se reúnen varias parejas para tener sexo a la vista de los demás.

Los jueves es el único día en el que se puede ingresar solo y sola. Viernes y sábado es obligatorio entrar en pareja. Actualmente no hay servicio los demás días de la semana. El cóver tiene un pecio de 130 mil pesos por pareja. Con este pago se tiene derecho a usar todos los servicios del club y media botella de aguardiente. Una persona sola paga 75 mil los días jueves. Una botella del mismo licor vale 95 mil. Una de ron 65 mil. Una de Whisky 180 mil. El producto que más se vende por unidad es el preservativo, vale 1.000 pesos.

Aunque Germán no lo quiso confirmar, por respeto a los nuevos dueños, otra fuente, propietaria de un bar similar, indicó que la utilidad mensual de un negocio como este puede ser superior a los 10 millones de pesos. “En el pasado, cuando había pocos, los swinger eran un ‘negociazo’, podían llegar a doblar las ganancias de lo que hoy hacen”, señala la fuente.

“El sexo me dio para vivir bien durante 25 años. Este negocio le pagó las carreras a mis hijos, me dio para comprar casa, carro y una propiedad para descansar. Fue un negocio muy esclavizante, por estar aquí metido durante tantas las noches me perdí el crecimiento de mis hijos, de mis nietos. A mi esposa y a mí se nos fue la vida estando aquí metidos. Aunque no me arrepiento del negocio que hice, por todo lo que me dio, mi esposa, quien hoy está muy enferma, no me perdona habernos metido al 100 por ciento en el club. Mi error fue no haber delegado. Nunca falté a mi trabajo”, cuenta Delgado.

Rumba swinger, Germán Delgado propietario de establecimiento, fiesta

En Colombia, hoy en día, hay cientos de bares swingers. La mayoría de ellos, según Germán, han nacido dentro de las paredes de su negocio.

“Mientras estuve al frente del club pasaron por allí varias personalidades. Actores, actrices, cantantes, políticos, altos funcionarios del gobierno, de la justicia, del ejército y de la policía, entre otros, rumbearon, con todos los juguetes aquí. Los políticos son clientes asiduos de este tipo de negocios. Ellos, a diferencia de otras personalidades, nunca vinieron con sus esposas o parejas estables. Hace un par de años vino un exalcalde de Bogotá, qué mamera de tipo, jodió por todo, tanto que muchos clientes se marcharon esa noche porque no se lo aguantaron”, confesó Germán, sin dar nombres de los clientes.

El dueño del Sauna Europeo contó que entre sus clientes hay un cura, que los domingo daba sermones sobre la moral y la buena conducta. Así mismo acude un reconocido pastor de una iglesia cristiana y tres generales activos de la Policía Nacional, que asisten junto a sus respectivas esposas.

También hay clientes que generan en Germán orgullo y admiración. Cuenta que entre los visitantes más queridos hay una pareja de abuelos, un hombre de 72 años y su contemporánea esposa, que regularmente asisten al lugar y usan algunos de los servicios que se ofrecen. “Ellos son de admirar. Tienen una personalidad única y un amor de pareja muy bonito. Andar en ‘bola’ ante los ojos de los demás a sus 7o años no lo hace cualquiera”, narra Delgado.

Dos historias han marcado a Germán durante estos 25 años. Hace un par de años un veterano hombre de unos 60 años murió dentro del establecimiento. Estaba con su esposa disfrutando de una noche de rumba y de un momento a otro clavó el rostro en la mesa. Sufrió un paro cardíaco. Según el relato de Germán, su esposa gritó y los empleados del lugar corrieron en su ayuda. Dos médicos que esa noche estaban como clientes atendieron al hombre y fueron ellos los que le dijeron al propietario que su cliente estaba muerto. Entre todos tomaron una inteligente decisión para no afectar ni la funcionalidad del negocio ni la ‘imagen’ del difunto y su esposa: llamaron una ambulancia y lo llevaron a un hospital donde reportaron el fallecimiento.

El otro hecho lo protagonizó una mujer de unos 35 años, que una noche se pasó de tragos y mantuvo relaciones consentidas con más de 10 hombres. Ese día quedó embarazada. La historia llegó a oídos de Germán a través de la misma mujer, que una noche llegó a su local para reclamarle que él y su negoció eran responsables de su embarazo.

Los nuevos dueños del Club Sauna Europeo hacen remodelaciones para imprimirle un nuevo aire. Mientras tanto Germán Delgado planea tomar un vuelo a Isla Margarita con su amada Elsy. “Ella fue mi freno de mano para no involucrarme con la clientela, ese fue el éxito de un negocio tan tentador como este”.