El barrio bogotano que es ejemplo para Latinoamérica

10 de noviembre del 2018

El Regalo, el barrio más limpio de Latinoamérica

El barrio bogotano que es ejemplo para Latinoamérica

Foto: Steffany Rodríguez

La calidad del aire en la ciudad de Bogotá ha prendido las alarmas en varias ocasiones debido a las altas partículas contaminantes, y entre las localidades con mayor afectación se encuentra Bosa. Un conglomerado de barrios de estrato 1 y 2, que forman este espacio complejo donde más de 700 mil ciudadanos pujantes que desde sus quehaceres salen adelante día a día.

No se pueden esconder las problemáticas que aquejan al sector, pero de vez en cuando, brindar una luz de esperanza, un foco de atención que tanto le hace falta a esta ciudad, es necesario. El Regalo, un pequeño barrio ubicado en la Unidad de Planeamiento Zonal El Porvenir de Bosa, ha sido noticia en las últimas semanas tras un anunció que llegó desde México, pues los Premios Internacionales Gaviota 2018 le otorgaron el galardón como el barrio más limpio de Latinoamérica.

La apuesta de sostenibilidad ambiental a partir del reciclaje, la siembra en terrazas, el emprendimiento verde y de inclusión a la población de la tercera edad; garantizaron la conquista del reconocimiento internacional y a su vez la visibilidad de sus trabajos comunales. Proyectos como los de El Regalo, amplifican las opciones de convivencia que se están levantando en las grandes urbes, donde lastimosamente la indiferencia y violencia priman.

Barrio El Regalo, Bosa, el más limpio de América Latina / Foto: Steffany Rodríguez

Caminar por las calles relucientes del sector, los habitantes desde las terrazas de sus viviendas cultivando cilantro, lechuga, espinaca y hasta frutas; y las basuras separadas para el reciclaje, son actividades necesarias de presenciar.

Por lo que KienyKe.com recorrió estas calles del sur occidente de la capital, habló con los líderes de este iniciativa y contempló cómo el verdadero cambio surge de una ciudadanía empoderada.

En las calles no se percibe ni un papel, ni colillas de cigarrillo, como es habitual encontrar en cualquier otro lugar. Las canecas públicas no rebosan de basura ni se encuentran en mal estado. Los postes dejaron de ser cilindros de cemento perfectos para la publicidad invasiva; y el parque que cuenta con un par de canchas se convirtió en el punto de encuentro para esta emprendedora comunidad.

Cerca del medio día, el sol sorprendió a los habitantes por las constantes lluvias de días anteriores, que estaban muy atentos en el parque del sector, atendiendo a diferentes medios. Ana Inés Vásquez, presidenta de la Junta de Acción Comunal de El Regalo, estuvo presta contando esta iniciativa que decidió liderar desde el año 2006 cuando vio que la problemática de las basuras se estaba apoderando del lugar. Inés contó que los pobladores sacaba todas los desechos sin separar a la calle, cuando muchos de estos residuos eran recuperables.

Ana Inés es la presidenta de la JAC El Regalo / Foto: Steffany Rodríguez

“Nosotros empezamos a enseñar desde cada hogar que se podían separar las basuras, identificar que eran orgánicas, cuáles eran sólidos y cuáles en realidad eran basura. Entonces ya en la práctica nos dimos cuenta que era recuperable un 70% de eso que creíamos era basura, y así nos dimos a esa tarea de reciclar”, contó esta ama de casa.

Al pasar por varias de las casas, se pudo comprobar como las personas reciclan y fomentan este habito tan importante en una ciudad que según el Ministerio de Ambiente, genera en promedio 6.300 toneladas de basura cada día y donde solo recicla un 15%. Y es que muchos de los residuos como el café, té, hojas, restos de frutas, vegetales y cáscaras de huevo, son utilizados para crear el abono de otro proyecto que surgió bajo el amparo de El Regalo.

Las terrazas verdes que respiran en Bosa

Bogotá, ciudad imponente de edificios emblemáticos que se levantan sobre el territorio que antes era de humedales y sabana, mientras que el verde natural con el paso del tiempo se fue yendo y el gris tomando preponderancia en esta selva de cemento. Sin embargo, en este barrio de la localidad de Bosa, se negaron a que el modelo de desarrollo fuera el concreto.

Las terrazas de más de 60 casas se convirtieron en cultivos urbanos, donde las plantas son un negocio emprendedor que encabezan los adultos mayores. Es el caso de doña Eudosia, una ama de casa que desde hace más de dos años se unió a crear una huerta en su vivienda.

“La señora Ana Inés nos fue enseñando, fuimos construyendo y comprando las ‘maticas’ y así uno tiene el cilantro, la lechuga, uno se levanta y le sirve para uno mismo; para el desayuno, el jugo, uno lo tiene ahí”, dijo apenada ante las cámaras esta abuelita.

“Yo aprendí a sembrar aquí en el barrio. Ya hemos visto que esto está tomando fuerza, nos visita la Alcaldía, los medios, porque siempre lo decimos que es una costumbre que se está incrementando, antes eran 16 terrazas y ya vamos 64 terrazas con siembra”, expresó la señora Eudosia.

Foto: Steffany Rodríguez

Y es que la siembra urbana está llegando cada vez a más hogares alrededor del mundo, en parte, por la alta cantidad de químicos que pueden tener los productos comerciales. La presidenta de la JAC, dijo que durante 12 años que lleva el proceso han logrado varios reconocimientos.

“Ganamos el Iberoamericano en Barranquilla por el grupo de adulto mayor donde ellos hacen siembra limpia. También somos barrio número uno por emprendimiento en Bogotá, condecoración que entregó el alcalde Enrique Peñalosa”, aseguró con orgullo.

En este proyecto, no solo resalta la labor de estos horticultures empíricos, sino de los jóvenes que desde sus conocimientos han apoyado la subsistencia de los huertos. Ángel David Mateus, estudiante de gestión social y quien trabaja en TransMilenio, junto con otros jóvenes construyeron una máquina para hacer abono orgánico y lograr generar una siembra sostenible para las amas de casa.

“Este proyecto es un empoderamiento, es demostrar que sí podemos hacer un cambio y que todo parte de la mente de que: si yo puedo, yo lo logro y todo va a surgir”, aseveró el joven.

Empoderamiento, en este caso el poder de decidir y actuar por el bienestar del hogar, barrio, ciudad. En ocasiones estos movimientos ciudadanos pasan desapercibidos, el crimen, la delincuencia y contaminación prevalecen y parecen sepultar las iniciativas pequeñas pero transformadoras. En este barrio se vive diferente, hay una cultura socioambiental que puede inspirar a que otros tomen las riendas de sus localidades.

“Lo más fácil es la gente que tiene corazón, de decir: sí, yo lo hago”, Ana Inés.

Esta lideresa tomó la batuta de su barrio, decidió actuar y generar un cambio, quizá uno que en un principio no parecía relevante, uno que probablemente pudo haber quedado en el olvido, pero que gracias a sus vecinos proyectó el futuro de El Regalo.

“Nosotros venimos de otro departamento y lo que menos queremos es ensuciar Bogotá, lo que menos queremos es hacerle daño al otro. (…) Me siento recompensada con Dios, de decirle que si vine a este planeta fue para hacer algo para él y para la gente, y estoy agradecida con él por darme ese logro tan grande”, refiriéndose al premio internacional.

Del cultivo urbano a la cerámica

El Regalo no solo tiene pinta de ser un lujo en cultura ciudadana ambiental, también en emprendimiento. Los adultos mayores no solo venden los productos que cultivan en sus casas, sino que además, se están instruyendo en el arte de la arcilla para crear piezas de cerámica que también pueden beneficiar sus ingresos.

El maestro Jorges Payares, decidió crear una fundación cultural que tiene como objetivo enseñar de forma gratuita la creación de productos a base de este material.

“Yo tengo 55 años de vida artística, he recorrido el mundo y he aprendido muchísimo. Y hoy antes de irme hacia otro lugar del espacio, quisiera dejarle lo que aprendí a mis amigos de la tercera edad y a los niños de manera gratuita”, afirmó con los ojos humedecidos este artista.

Algunas piezas elaboradas en el taller de Jorge Payares / Foto: Steffany Rodríguez

Varios de los habitantes de tercera edad como doña Eudosia, suben hasta el sexto piso de una vivienda, donde se ubica el taller de arcilla. Allí, el maestro Payares con rodillo en mano le dice que aplane la arcilla y con sus manos arrugadas por el paso de los años, ella de manera delicada y sumamente cuidadosa, empieza a formar una pieza en cerámica

Con todos estos proyectos, este barrio de Bosa eleva su modo de vida, destina tiempo y trabajo a generar un ambiente productivo y emprendedor. Hoy, son referente a nivel latinoamericano. Un barrio dentro de cientos de miles, que logró convertirse en el regalo más maravilloso que tiene Bogotá.

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