“Estoy en peregrinación hacia la casa del Señor”

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“Estoy en peregrinación hacia la casa del Señor”

7 de febrero del 2018

Benedicto XVI, primer papa que anunció su renuncia al pontificado en febrero de 2013 y que hoy vive retirado en un pequeño monasterio dentro del Vaticano, envió hoy una emotiva carta al diario italiano Corriere della Sera, en la que agradece la preocupación de los lectores por su estado, teniendo en cuenta algunos rumores que se han suscitado sobre este tema.

La carta, entregada directamente a la redacción del periódico desde el Monasterio Mater Ecclesiae, donde fijó su residencia tras su renuncia el 11 de febrero de 2013, hace cinco años, cuenta detalles de su propia voz sobre su estado actual de salud.

En esta misiva de nueve renglones admite que se encuentra en la última parte de su vida rumbo a la casa del Señor, entendiendo que en abril próximo cumplirá 91 años. Además, le envía un mensaje a las personas que le han escrito en el último tiempo, debido a los rumores de redes sociales e Internet.

Escrita en italiano, Joseph Ratzinger asegura que se ha conmovido al saber que aún le importa a tantas personas para saber cómo transcurre este periodo de su vida. Ante eso respondió: “Solo puedo decirles a este respecto que, en el lento declive de las fuerzas físicas, interiormente estoy en peregrinación hacia la casa del Señor”.

Así mismo, resaltó que para él es una gracia estar rodeado en este último trayecto del camino, “a veces un poco cansado, pero emocionado por tanto amor y bondad que nunca pude imaginar”. En este sentido, Benedicto resaltó que ahora solo resta orar por él, sabiendo que los designios divinos no se pueden predecir.

En octubre de 2017 se había conocido una fotografía en la que se evidenciaba su deterioro en salud, además de la visita de uno de sus hermanos, lo que hizo suponer que podía estar viviendo una situación complicada a nivel personal.

Sin embargo, la prensa católica que sigue el día día del Vaticano desmintió en su momento dichos rumores, además de indicar que la salud del Papa emérito era estable y sus días estaban dedicados a la oración y reflexión, tan difícil de tener en estos tiempos modernos.