Bioterrorismo, la amenaza del futuro

Bioterrorismo, la amenaza del futuro

23 de febrero del 2017

El mensaje del empresario e informático Bill Gates fue contundente: se está ignorando una amenaza a gran escala que podría tener consecuencias catastróficas.

El fundador de Microsoft estaba hablando de un panorama que parece haber sido sacado del guion de una película de ciencia ficción: Un grupo de personas empiezan a presentar síntomas de una enfermedad letal y que se consideraba olvidada, más personas comienzan a presentar los mismos síntomas y los organismos de salud no sólo tienen que trabajar contra reloj sino que también deben buscar una explicación que resulta ser el panorama más desalentador: no sólo alguien plantó la enfermedad sino que también la transmitió a través de un computador. Entonces el pánico se extiende en las ciudades y el gobierno no sabe cómo actuar.

La posibilidad de un horizonte similar fue lo que planteó el cofundador de Microsoft en la conferencia de seguridad infor en Munich (Alemania): “La próxima epidemia podría originarse en la pantalla del ordenador de un terrorista en un intento de aprovechar la ingeniería genética para crear una versión sintética del virus de la viruela o una variedad supercontagiosa y mortal de la gripe”.

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Gates también advirtió que ya se han hecho los cálculos para establecer el plazo de una posible epidemia artificial: “existe una probabilidad razonable de que el mundo experimente esta clase de brote en los próximos 10 a 15 años”. Además, aseguró que el bioterrorismo puede matar a más personas que una guerra nuclear: “genes patógenos, que aparezcan en la naturaleza o en manos de un terrorista, y que se transmitan en el aire y se propaguen rápidamente podrían matar a 30 millones de personas en menos de un año”.

En respuesta al planteamiento de Gates, la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, sostuvo: “Las enfermedades y la violencia están matando a menos gente que antes, pero se están propagando más rápidamente (…) Hemos olvidado la muerte negra”.

El escenario es posible; la situación geopolítica, los avances tecnológicos, el auge de los grupos terroristas; no es improbable que los terroristas ya estén cerca de los laboratorios virológicos y cerca de estar en la capacidad de crear nuevas infecciones epidémicas, sostuvo Gates.

El empresario también afirmó que la relación entre la seguridad sanitaria y la seguridad internacional está siendo infravalorada y que los gobiernos no están prestando atención a esta amenaza. Por esta razón aprovechó su participación en el evento más importante sobre seguridad en el mundo para invitar a los ciudadanos del planeta y a los diferentes gobiernos a prepararse para las epidemias, así “como los militares se preparan para una guerra”.

Sin embargo, Bill Gates no ha sido el único en hacer un llamado a esta posibilidad. El director ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud, David Heymann, declaró que los sucesos volverán a suceder, así todavía no se tenga claro cuando y aseguró que “necesitamos acelerar nuestra preparación”.

No obstante, el bioterrorismo ni es una invención de los últimos años ni tampoco una posibilidad remota. En realidad, desde la antigüedad se han realizado prácticas similares y en los últimos años ya ha causado una veintena de víctimas.

¿Qué es el bioterrorismo?

Según el “Model State Emergency Health Powers Act“, un informe realizado por universidades estadounidenses, el bioterrorismo “consiste en el uso intencionado de un patógeno o producto biológico para producir daño a personas, animales, plantas u otros organismos para influir sobre la conducta de los gobiernos o intimidar a la población civil”.

Las enfermedades se pueden transmitir a través del agua, aire, agua, comida y entre personas. Este tipo de ataques suelen ser de difícil detección y si un grupo de personas resulta infectada, no se puede identificar rápidamente, ya que los síntomas se presentan hasta después de unas horas o días.

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Los investigadores y científicos suelen temer la posibilidad de que se desarrolle un arma biológica con las enfermedades de categoría A, que  son mucho más transmisibles, tienen elevados indices de mortalidad y requieren una preparación especial para darles respuesta. Algunas de las enfermedades en estas categorías son: la Peste, el carbunco, ébola, fiebres hemorrágicas y la peste.

El bioterrorismo tiene dos características que representan una amenaza para el mundo: su desarrollo suele ser más letal y económico que un arma química con una menor probabilidad de detección y por esto, en el momento en que se desarrollen, pueden generarse a mayor escala y con efectos más nefastos.

Algunos precentes de bioterrorismo

En el año 2013, la Casa Blanca interceptó una carta que iba dirigida al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y descubrió que la carta estaba impregnada con una potente sustancia tóxica: ricina. Un día antes el Servicio Secreto había interceptado dos misivas similares dirigidas al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Sin embargo, este no fue el primer ataque de bioterrorismo al que se ha enfrentado Estados Unidos. En septiembre de 2001, dos senadores democrátas y medios de comunicación estadounidences (ABC News, CBS News, NBC News, New York Post y National Enquirer) recibieron varias cartas que contenían un polvo extraño, pero al que no le prestaron atención . Este polvo resulto ser una cepa de Bacillus Anthracism, carbunco cutáneo, que infectó a 22 personas y le causó la muerte a cinco.

En 1999, se publico un informe del Instituto de Investigaciones Médicas del Ejército de los EE. UU de Enfermedades Infecciosas titulado “Potential Biological Weapons Threats” informó que hasta ese año se presentaron alrededor de 990 muertes vinculados a 100 incidentes relacionados con armas biológicas. Entre ellos está el intento de contaminar alimentos de un buffé de ensaladas con Salmonella en Estados Unidos, y que infectó a 750 personas.

Asimismo, se puede hablar del ataque de gas sarín en el metro de Tokio perpetrado por el grupo terrorista Aum Shinrikyo en 1995. Este grupo liberaron un gas Sarín en el metro de las ciudades de Tokio y Matsumoto y a su vez intentó realizar varios ataques con las  bacterias del carbunco y del botulismo. Como consecuencia, 13 personas murieron, 50 quedaron gravemente heridas y casi mil presentaron problemas temporales de visión.

 ¿Es realmente una amenaza?

Un informe publicado en 2008 por Comisión para la Prevención de la proliferación de armas de destrucción en masa y el terrorismo concluyó que “La Comisión cree que es más probable que los terroristas puedan obtener y utilizar un arma biológica que un arma nuclear “.

Además, un informe publicado por el Servicio de Investigación del Congreso en 2011 afirma que debido a la naturaleza del bioterrorismo (altas consecuencias y baja frecuencia), es difícil determinar el verdadero riesgo de un ataque: “Además, la presencia de un adversario inteligente, que puede adaptarse a la presencia de contramedidas exitosas, complica el uso de técnicas de evaluación estándar “.

El Instituto de Investigaciones Médicas del Ejército de los EE.UU. de Enfermedades Infecciosas también realizó un informe del caso que concluye haciendo un llamado a prepararse: “Debemos tener el sistema de vigilancia y la capacidad de laboratorio apropiados para identificar otros patógenos, y debemos mejorar nuestra salud pública y capacidades médicas para responder a la lista corta de los patógenos biológicos naturales más peligrosos que podrían usarse como armas bioterroristas”.