Alci Acosta: un costeño “medio raro”

9 de enero del 2018

En diálogo con KienyKe.com, Alci Acosta, contó detalles de su vida.

Alci Acosta: un costeño “medio raro”

Todos los días se despierta sin falta a las 5:30 de la mañana. Lee el periódico tradicional de la región, se baña y lleva a su bisnieto Matías al colegio. Así comienza la rutina de Alcibiades Alfonso Acosta, conocido en el mundo de la música como Alci Acosta. Él es considerado por muchos como el máximo representante del bolero en Colombia: sus canciones han acompañado a más de uno a hacer más llevaderas las penas de amor.

El orgullo de Soledad, Atlántico, a sus 80 años se encuentra más activo que nunca. A finales de noviembre del año anterior, realizó una majestuosa presentación en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán de Bogotá. De igual forma lo hizo en diciembre en el marco de la Feria de Cali, donde puso a vibrar a los asistentes con sus melodías. Para este año, espera complacer a su público en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.

El fundador de la dinastía Acosta en estos momentos disfruta de las mieles del éxito producto de sus más de 59 años de carrera artística. Sin embargo, sus inicios no fueron nada sencillos.

Desde temprana edad se enamoró de la música. Jugaba a ser cantante y simulaba tocar los instrumentos de moda en la época. Pero como todo niño debía estudiar, responder académicamente y acompañar a su papá a trabajar en un pequeño almacén de calzado en donde se encargaban de la fabricación de tacones para dama.

“No sé como hacía para dividirme y hacer todas esas cosas al tiempo. Pero con toda la energía que uno tiene cuando joven uno ni se da cuenta de todo lo que hace”, comenta de forma nostálgica al recordar sus primeros años de vida.

Con el pasar de los años, ese amor por la música se fue convirtiendo en pasión. Sabía que quería dedicar su vida a tocar el piano gracias a los boleros que estaban empezando a sonar por aquel entonces, pero entendía que su padre lo necesitaba en el trabajo y que los pianos eran instrumentos supremamente costosos y difíciles de conseguir, por lo que fue aplazando ese anhelado sueño.

Un día, un primo al que él considera como su hermano, le presentó a Ana Carrasquilla, una pianista de una agrupación local que se encargó de darle clases particulares. Cuando le comunicó a su padre que empezaría a dedicar parte de su tiempo a la música, el apoyo no fue el esperado, sin embargo y a regañadientes, él aceptó la decisión.

“Cuando empecé a tomar las clases ya no me quedaba tiempo de nada, esa fue una de las razones por las que abandoné el colegio. Debía ayudar a mi papá en el trabajar. Para estudiar tenía que tomar dos buses, uno hasta el centro de Barranquilla y otro hasta la Escuela de Bellas Artes donde estudié cuatro años gracias a un cupo que me consiguió la profe Ana, que por su avanzada edad no me pudo seguir enseñando, a ella le debo gran parte de lo que soy hoy en día”.

Poco a poco iba adquiriendo habilidades con el piano. Después exploró su voz ¿Su meta? Ser lo más completo posible artísticamente. A los 19 años empezaron a llegar sus primeras presentaciones en eventos locales, y pocos años después, grabó su primer sencillo llamado ‘Odio gitano’.

Sus logros musicales los asume como parte de su trabajo, mientras que cuando se le pregunta sobre qué consejos le da a su hijo el también cantante ‘Checo’ Acosta, su tono de voz cambia, y comienza a entrecortarse. Visiblemente conmovido, asegura que él es uno de sus más grandes orgullos, y que cuando llegue el momento de retirarse, su legado musical quedará en buenas manos.

“El ‘Checo’ ya está muy viejo (risas), son poquitos los consejos que le doy. Mi legado musical queda en muy buenas manos. Él ha sido una persona muy entregada a su trabajo y eso se ve reflejado en sus canciones. No le puedo pedir más a la vida”.

“Soy un costeño medio raro”

‘La copa rota’, ‘No renunciaré’, ‘El contragolpe’, ‘El último beso’, ‘La cárcel de sing sing’,  son algunos de los éxitos del maestro Acosta. Mantenerse vigente después de tantos años de trayectoria musical se debe a tres factores: su disciplina, ganas de salir adelante y al ser “un costeño medio raro”.  No le gusta tomar y sus habilidades para el baile son más bien escasas: ha bailado en muy pocas ocasiones en su vida.

“Soy una persona muy casera, no me gusta la parranda y mucho menos tomar. Soy un costeño medio raro”, expresa entre risas el maestro.

Hablar del retiro no es algo que lo asuste. Es más: lo ve como algo tan cercano, y parece que llevara años preparándose. Como cantante y pianista siente que lo ha logrado todo. A donde quiera que va, las muestras de cariño son constantes. Considera que su legado musical está a salvo con su hijo el ‘Checo’ y su nieta, de quien asegura tiene un futuro bastante promisorio. Asimismo, espera seguir pasando los años en su casa ubicada en el casco urbano de Soledad la vieja en compañía de su esposa, su nieta mayor María Fernanda, su bisnieto Matías y Gladys, a quien su esposa considera como hermana para ella.

Por: Andrés Romero Cuesta

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