El año en que Petro se volvió líder de la oposición

El año en que Petro se volvió líder de la oposición

27 de diciembre del 2018

Entre escándalos, victorias y derrotas. Así fue el 2018 para el hoy senador Gustavo Petro, quien en medio de amores y odios se posicionó como el líder más importante de la oposición, siendo así uno de los políticos de izquierda que más ha tejido camino en la vía política del país. 

Su participación este año no pasó desapercibida ni ante la opinión pública, donde siempre dio de qué hablar, ni ante los medios de comunicación, que día a día le han seguido los pasos desde su cuestionada gestión en la Alcaldía de Bogotá, su exitosa campaña electoral (basada en un discurso contra la clase política tradicional) y su regreso al debate de ideas en el Congreso de la República luego de ocho años. 

En un escenario que ya se tenía previsto, logró ganar la consulta multipartidista del 11 de marzo contra el exalcalde de Santa Marta, Carlos Caicedo, con una diferencia de 1.960.787 votos, llegando así a la primera pelea de las elecciones del 26 de mayo.

Su prueba de fuego fue la campaña electoral. A pesar de las duras críticas por su manera de hacer política, la polarización y las campañas de desprestigio creadas en su contra, dio la sorpresa de la primera vuelta, disputada entre él, Iván Duque, Germán Vargas Lleras, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo, donde obtuvo una votación equivalente al 25.09%, que lo llevó a jugarse el segundo round. 

Con la mentalidad de consolidar la mayoría electoral de Colombia, invitó a sectores políticos alternativos a conformar una coalición para ganar fuerza política y llegar a la Casa de Nariño. Aunque algunos lo rechazaron, otros sectores de izquierda y de centro se dejaron convencer y le dieron su voto en los segundos comicios. 

A Gustavo Petro le aplica el dicho “perder es ganar un poco”. A pesar que fue derrotado por el candidato del Centro Democrático en la dura segunda vuelta presidencial del 17 de junio, no se quedó con las manos vacías. Su movimiento logró romper un hito para la izquierda al alcanzar más de 8 millones de sufragios, convirtiéndolo en la cara visible de la oposición con un gran respaldo ciudadano en principales ciudades como Bogotá, Cali y Barranquilla.

Gracias al Estatuto de la Oposición firmado por la administración de Juan Manuel Santos, Petro volvió al Senado de la República para seguir trabajando desde el Legislativo. Desde ese entonces forma parte de una de las Comisiones “más duras” en la que se dan los grandes debates de las reformas constitucionales y estrategias políticas para la paz; rodeado de los “pesos pesados” de los diferentes partidos. 

Traspiés en el camino

La lucha de Petro contra la corrupción ha sido contundente y según él, las fórmulas para combatir este flagelo son, entre otras, “formar una gran Fiscalía Anticorrupción”, transformar la autoridad electoral y crear una banca pública que recaude los recursos del Estado, así como se lo presentó al presidente Duque el pasado 29 de agosto. Sin embargo, hasta el momento estas propuestas no han sido acogidas. 

Este líder político fue uno de los que también se enfrentó al cuestionado fiscal general Néstor Humberto Martínez en el debate de control político sobre Odebrecht y Grupo Aval realizado el pasado 27 de noviembre, donde lanzó fuertes críticas y presentó varias pruebas que involucrarían a quien maneja la Fiscalía.

Inesperadamente, la atención de dicho debate se desvió por cuenta de un video presentado por la senadora Paloma Valencia. En el archivo se ve a Petro recibiendo una gran suma de dinero en efecto, lo que puso en duda su ética y lo puso en el ojo público por presunta corrupción. 

Las consecuencias de este escándalo no han sido solo jurídicas, también políticas y de credibilidad. Desde ese momento, ha salido en varios medios de comunicación para aclarar el origen de esos recursos, que según él “son totalmente lícitos”; así que por su propia cuenta, se presentó ante la Corte Suprema de Justicia para que le abra investigación. 

Sin partido, pero con la fe intacta 

A pesar de la gran fuerza electoral que dejó su participación en las elecciones presidenciales, Gustavo Petro recibió un “golpe bajo”. Con el argumento de no cumplir con el umbral de los votos requeridos para las elecciones legislativas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió no otorgarle a su grupo significativo de ciudadanos la personería jurídica, quitándole así los beneficios que establece el Estatuto de Oposición, entre ellos, los espacios propios en los medios de comunicación, el derecho a réplica y el soporte económico.

Esta determinación le costó varias críticas a la entidad electoral por ser “un organismo politizado”, pero a Petro le llegaron varios mensajes de solidaridad por parte de sus colegas de otros partidos, quienes rechazaron la medida al ser una presunta herramienta de los políticos tradicionales para “quitarlos del camino”. 

Sin importar los obstáculos, Gustavo Petro ha reiterado en distintos escenarios que seguirá fuerte, enfrentándose a las adversidades que se presentan en este crudo entorno político en el que se encuentra, para así, de una vez por todas, lograr lo que siempre ha querido: una “Colombia Humana”.