La playa de Bolivia en el olvido

27 de octubre del 2018

Las olas recrean en su vaivén recuerdos y acuerdos, guerras y abandono. El mar es un horizonte bañado de sonrisas, acordes y finanzas que nunca estará en armonía. Quien ostente su soberanía afrontará turbulencias y reconsiderará cederlo en luchas diplomáticas o alianzas amistosas. Fue el caso de Perú, que de la mano de su entonces presidente Alberto […]

La playa de Bolivia en el olvido

Las olas recrean en su vaivén recuerdos y acuerdos, guerras y abandono. El mar es un horizonte bañado de sonrisas, acordes y finanzas que nunca estará en armonía. Quien ostente su soberanía afrontará turbulencias y reconsiderará cederlo en luchas diplomáticas o alianzas amistosas.

Fue el caso de Perú, que de la mano de su entonces presidente Alberto Fujimori, en enero de 1992 transfirió por 99 años una extensión de playa bautizada ‘Bolivia Mar’, ubicada al suroeste del país en la ciudad Ilo.

El terreno marítimo que el ex presidente boliviano Jaime Paz Zamora celebró con su pueblo tras el acuerdo de amistad que propendía la creación de una zona franca, consta de cinco kilómetros de largo y un kilómetro de ancho.

La firma del Proyecto Binacional de Amistad, Cooperación e Integración “Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz” fue inolvidable. Las banderas de Perú y Bolivia ondeaban el viento en ventanales de la ciudad y en puertas con bombas los ciudadanos natales, disfrutaban de un día festivo declarado por su jefe de estado.

Sin embargo, la expectativa de un gran puerto de transporte fluvial para exportar e importar producciones a gran escala para el beneficio económico de ambos territorios se cercenó cuando en detalle, se determinó que ‘Bolivia Mar’ sería únicamente para turistas.

Bolivia Mar, ¿un hito olvidado?

Han pasado 26 años desde aquel hito y las suaves capas de arena solo han marcado el paso tranquilo de pescadores, que con su habilidad y una red maltrecha al hombro buscan el alimento en las fuertes mareas.

Para críticos internacionales, dicho convenio representó un “boom mediático” en el que la solidaridad prevalecía con el país latinoamericano sin mar, pues las condiciones de ‘Bolivia Mar’ requeriría una millonaria inversión para volverla atractiva.

En el 2010 el trato fue renovado por el exmandatario peruano Alán García y Evo Morales, actual presidente de Bolivia. En él se amplió dos kilómetros la zona turística y se incorporó a las fuerzas navales quienes pueden anclar y navegar en libertad.

En la agenda política boliviana, muchos candidatos a las lecciones presidenciales del 2019 proponen entre sus planes gubernamentales la apropiación de ‘Bolivia Mar’, pero los interés nacionales le apuntan a continuar la disputa territorial con Chile y el litoral perdido en la Guerra del Pacífico de 1879.

Bolivia, con diálogo pero sin mar

En consecuencia de dicho diferendo limítrofe al que Bolivia le ha gastado millones de dólares, el 1 de octubre de 2018 un fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, declaró que la salida al mar reclamada por a Chile no es una obligación y se invita a continuar su “diálogo y sus intercambios en un espíritu de buena vecindad”.

Para Evo Morales, “Bolivia nunca va a renunciar a lo que le fue arrebatado”. Sin embargo, hay que rememorar que gracias al tratado de paz de 1904, Bolivia cedió todos sus derechos sobre Atacama y Antofagasta, regiones con salida al mar pacífico.

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