Bombay, la sangre rara que importó Colombia

Bombay, la sangre rara que importó Colombia

17 de Julio del 2017

La historia de Ana Sofía, una pequeña de 15 meses, mezcla asombro, curiosidad, una gran muestra de solidaridad y un magnífico apoyo internacional. Ella es la primera persona en Colombia que registra el fenotipo Bombay, una de las sangres más raras conocidas en el mundo, que no es compatible con la que tiene el 99.99% de la población.

Todo comenzó el martes 4 de julio, cuando ingresó al Hospital Universitario San Vicente Fundación, en Medellín, con un cuadro bastante delicado. Tenía vómito y la respiración entrecortada, además, bajo peso para su edad, anemia y una hemorragia en las vías digestivas que hicieron que el cuerpo médico solicitara una trasfusión urgente.

Cuando se generó esta alerta, dos bacteriólogas -las primeras responsables en salvarle la vida a la menor- se dieron cuenta de que algo no estaba bien con la muestra de sangre que analizaron para tener la certeza sobre el tipo de sangre de la pequeña.

Carlos Vallejo, jefe de los Bancos de Sangre y Tejidos del hospital, le explicó a kienyke.com que gracias a la agudeza de estas dos profesionales se evitó una tragedia. Porque si se le hubiera dado otro tipo de sangre, el descenlace, probablemente, habría sido la muerte.

“Ellas hicieron los primeros estudios y como encontraron algo diferente, realizaron una búsqueda con otras pruebas que no son frecuentes. Al no encontrar claridad, solicitaron unos reactivos adicionales, se consultaron especialistas a nivel nacional y el viernes 7 de julio dieron con el fenotipo Bombay”, contó el médico.

Sin datos en Colombia

Para entender la rareza de este tipo de sangre, se debe tener en cuenta que en la India, en donde se descubrió por primera vez este fenotipo y por eso se llama Bombay, una de cada 10.000 personas lo tienen. Y en Europa, la proporción es de uno por cada 1.000.000 de habitantes. 

En Colombia no hay datos. Por eso Ana Sofía es la primera en el país en registrar este tipo de sangre.

De acuerdo con Vallejo, el fenotipo Bombay comparado con los del sistema ABO, que son los que registra el 99.99% de la población en el mundo, es muy poco frecuente.

Por poner un ejemplo, afirmó el experto: una de cada dos personas es O+, el tipo más común. Mientras que el más raro es el AB-, y la proporción es de uno de cada 1.000.

“Lo bonito del hallazgo es que es la primera vez que se identifica este tipo de sangre y esto fue posible por la persistencia de las bacteriólogas del Banco de Sangre del Hospital”, aseguró Vallejo.

Unión de voluntades

Una vez conocida esta particularidad, los esfuerzos se concentraron en conseguir la sangre compatible con la de Ana Sofía. Se buscó entre sus familiares: papá, mamá, tíos, abuelos, pero ninguno lo tenía.

Así se elevó la consulta a la Coordinación Nacional de Bancos de Sangre y tampoco hubo un hallazgo positivo a nivel de país. Fue en ese momento que, por medio del Instituto Nacional de Salud – INS-, con el apoyo del Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud, empezó la búsqueda internacional.

Los vecinos de la Red de Bancos de Sangre de Brasil fueron los únicos que informaron que tenían identificado un posible donante y empezó la travesía para traer la sangre desde Fortaleza.

Allí fue encontrado a un joven de 23 años con este fenotipo que estaba dispuesto a dar su sangre para la niña de Medellín. De nuevo la solidaridad fue clave entre los pueblos cada vez más unidos por circunstancias difíciles.

El muchacho donó el sábado 8 de julio 370 mililitros de su sangre, suficiente para ayudarle a Ana Sofía a superar la anemia que ponía en riesgo su vida.

Y la unión de voluntades, porque Colombia no permite importar sangre y Brasil no permite exportarla, permitió que en tiempo récord se diera la autorización para que el martes 11 de julio, en las horas de la noche, llegara el preciado líquido a la capital antioqueña.

Natalicia Silva, una enfermera del hemocentro de Fortaleza, fue la persona encomendada para la misión. Se ofreció como voluntaria para transportar el delicado encargo y conservar durante todo el viaje la temperatura adecuada para garantizar el buen estado de la sangre.

Después de hacer escala en São Paulo, Panamá y Bogotá, y 20 horas de viaje, la sangre llegó al hospital San Vicente en donde los médicos, a primera hora del miércoles 12 de julio, le transfundieron 80 mililitros a la pequeña.

“Luego de que las bacteriólogas confirmarán con una prueba de compatibilidad que sí era la sangre, el miércoles en la mañana se realizó la transfusión y respondió con éxito. Su estado general es muy bueno y se está recuperando”, contó Vallejo.

¿Cómo resultó con ese tipo de sangre?

Tras los momentos de angustia por los que pasó la familia y de no hallar entre su círculo más cercano sangre compatible, la pregunta que asaltó a los padres fue ¿cómo resultó la pequeña con ese fenotipo sin antecedentes en el hogar?

Para Vallejo es algo que puede pasar. “Los grupos sanguíneos son codificados por herencia, así que lo que pudo suceder es que algún ancestro tuviera una variante de ese tipo de sangre, que nunca se había expresado, pero la niña lo hizo. Es una variante genética que en algún momento dado se puede presentar”, explicó.

“Es una bendición que hubiera llegado al hospital y que dos personas pilosas no se conformaran y fueran más allá. Además de todo el trabajo que hizo el cuerpo médico para estabilizar la niña hasta que llegara la sangre”, añadió el médico.

Para Martha Lucía Ospina, directora del INS, el caso de Ana Sofía también dejó muchos aprendizajes. “Esta es una historia inédita que nos demuestra que hemos alcanzado unas capacidades impensables hace un par de décadas. Encontrar un donante en un país distinto, obtener los permisos en tiempo récord, trasportar la sangre, conservar la cadena de frío y trasfundir de manera oportuna son pasos que requieren una logística compleja”, expresó.

“Acá no solo estamos viendo un buen uso de las nuevas tecnologías y del trabajo en red, estamos viendo cómo la cooperación internacional salva vidas”Martha Lucía Ospina, directora del INS

A donar

Otro de las enseñanzas de este caso, puntualizó Vallejo, es que se convierte en una oportunidad para reforzar el mensaje sobre la necesidad de ser donantes frecuentes de sangre.

“Hay muchas dudas sobre donación voluntaria, pero es importante que las personas se sensibilicen y que donen. Es un acto de solidaridad sincero y responsable. Necesitamos que cada día haya más cultura de donación de sangre, porque con mucha frecuencia nos vemos en aprietos en el Banco de Sangre del hospital porque nos falta algún grupo sanguíneo o un componente especial que se requiere para un paciente”.