Un día en el pueblo más de malas de Colombia

3 de diciembre del 2015

Buriticá, Antioquia, tiene la tasa más alta de accidentes en todo el país.

Un día en el pueblo más de malas de Colombia

Después de viajar tres horas desde Medellín, más allá del municipio de Santa Fe de Antioquia, hay un desvío que comunica con una carretera angosta llena de curvas. Al lado derecho de la misma se aprecian precipicios, casas de madera, un restaurante improvisado, un billar, un bar, dos prostíbulos, y las entradas de varias minas de oro.

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Para transitar en esta carretera, la cual tiene varios baches, es necesario rodar a una velocidad de 20 kilómetros por hora debido a las curvas, el mal estado de la vía y el gran número de vehículos y motos que transitan hacia y desde las minas.

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Luego de recorrer algunos kilómetros aparece el municipio de Buriticá, Antioquia, incrustado en medio de montañas. El pueblo es pequeño, alberga casi siete mil habitantes, pero esconde una gran problemática por la fiebre del oro.

En Forensis, el informe más reciente de Medicinal Legal, que recoge la estadística de homicidios, muertes, lesiones y accidentes a nivel nacional, este municipio presentó la más alta tasa de accidentalidad en el 2014 en todo el país.

De hecho, en ese año ese municipio antioqueño presentó una de sus peores tragedias. Cuatro mineros murieron y casi 100 resultaron intoxicados tras registrarse una explosión en un socavón ubicado en la salida del pueblo.

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Las minas de oro a las afueras de Buriticá.

KienyKe.com visitó este municipio y constató que hay dos grandes amenazas, los riesgos de la minería ilegal y un gran índice de accidentes de tránsito.

Ambas problemáticas llegaron con el auge de la búsqueda del oro en ese rincón antioqueño hace aproximadamente cinco años. Literalmente miles de personas se mudaron a Buriticá desde varias partes del departamento en búsqueda de este mineral, desbordando la capacidad del municipio para cubrir las necesidades básicas de sus nuevos huéspedes.

La capacidad de la única vía de acceso al pueblo, donde quedan las minas, se redujo debido a la presencia de motos, carros, mototaxis, bicicletas, que se movilizan en la mañana, tarde y noche. Esto aumentó exponencialmente los accidentes de tránsito, colapsando a su vez el único hospital de primer nivel del municipio. De hecho, se estima que en ese municipio hay cerca de cuatro mil motos.

Aunque las autoridades civiles del municipio se abstuvieron de hablar con este medio de comunicación digital sobre esta problemática, la cual ha terminado por perjudicar a la población nativa, pues han visto que servicios como el de salud se han enfocado en los foráneos que han venido en busca de riqueza, las directivas del Hospital San Antonio y varios habitantes expusieron la crisis que están viviendo.

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“Las personas que trabajan en las minas usan en su mayoría motos sin las medidas de seguridad pertinentes, provocando una gran cantidad de accidentes, también conducen bajo el consumo de bebidas embriagantes. Incluso cerca de las minas hay horas pico de accidentalidad, ocurren durante la entrega de los turnos, tipo seis de la tarde, seis y siete de la mañana”, relató el médico Eduardo Katime.

Según Katime, quien apenas lleva trabajando en el hospital tres meses, en un solo día ha llegado a atender hasta diez accidentes de tránsito. “Por lo general a diario se tienen que remitir a otros centros asistenciales entre uno o dos pacientes para que les tomen exámenes específicos, como a la institución de mayor complejidad, de segundo nivel, que es el San Juan de Dios de Santa Fe de Antioquia, sin embargo, hay ocasiones en los que nos ha tocado remitir pacientes a Medellín, no sólo porque la complejidad del accidente lo amerita, sino porque las demás redes hospitalarias más cercanas también están colapsadas”.

En el hospital apenas laboran cuatro médicos, y no cuentan con una red eficaz de ambulancias. “En el primer mes de laborar en este hospital tuve la experiencia de tratar a 18 pacientes intoxicados por monóxido de carbono. Y acá es muy común recibir pacientes por intoxicaciones o accidentes laborales como aplastamientos”.

El médico también se refirió a los accidentes en las minas. “En el sistema de urgencias se evidencia que hay problemas de seguridad en las minas o en el sistema de contratación de personas que no están capacitadas para trabajar allí. El servicio médico acá colapsa a diario, y a pesar que se ha tratado de concientizar a las personas, muchas de ellas son de difícil manejo, porque no son de acá del pueblo”.

Otra denuncia también hizo la directora del hospital, Liliana Gallego.

“La población de Buriticá es de aproximadamente siete mil habitantes, y la flotante casi llega a otros siete mil. De esta población flotante casi ninguno tiene EPS, tampoco riesgos laborales, y la plata que llega al hospital es por la población que está inscrita en el Sisbén. Toda esta población flotante que llega al hospital por accidentes, llegan sin los papeles en regla, y ni siquiera tienen el seguro del Soat, por lo que no hay a quien cobrarle, y nos toca cobrarles como a un particular, y en la mayoría de los casos no nos pagan, y por el contrario nos agreden”.

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La carretera que de Buriticá conduce a las minas de oro.

Según la gerente, en el hospital han optado hasta por hacer rifas para poder pagar los sueldos de los médicos, pero el riesgo de cerrar el hospital está latente.

Gina Rodríguez, que hace parte de la población flotante de Buriticá, evidencia la situación en la única vía de acceso al municipio: “La gente es muy imprudente para manejar, además que la vía para llegar a la mina es muy estrecha, con bastantes curvas”.

Pobladores nativos le manifestaron off the record a este medio digital que debido al boom del oro los trabajadores que llegaron de poblaciones distantes como Chigorodó hicieron su ‘agosto’ y se convirtieron en prácticamente unos ‘traqueticos’, compraron moto, se la pasan tomando, y hasta llegaron al sitio de las minas chicas prepagos desde Medellín, debido a la bonanza.

Aunque el alcalde del municipio y la inspectora de tránsito no atendieron las entrevistas de KienyKe.com, este medio digital supo que en el último mes fueron sancionados drásticamente diez habitantes por manejar moto bajo el influjo del alcohol, a quienes se les aplicó multas que oscilan entre los tres y seis millones de pesos, y les cancelaron la licencia de conducción por tres años.

Al borde de las minas se creó todo un comercio, creciendo casi como una vereda del propio municipio. Allí se encuentran varias fritanguerías, donde se consigue una bandeja paisa en nueve mil pesos, un billar, varias casas que parecen flotar al lado del barranco y dos burdeles, en uno de ellos las trabajadoras, que parecen reinas de belleza, pueden llegar a cobrar más de cien mil pesos por sus servicios.

Según el informe de Medicina Legal, Forensis, las lesiones y muertes accidentales se presentan mayormente en los meses de fin de año, y los días sábado, domingo y lunes. Dicho estudio revela además que Antioquia es el departamento que registró el año pasado el mayor número de muertes accidentales en el país, con 523, seguido por Cundinamarca con 192.

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