¿Qué hacen con los muertos que nadie reclama?

¿Qué hacen con los muertos que nadie reclama?

3 de septiembre del 2014

El viernes 25 de julio el cuerpo de Torleif Haga Echeverri, de 38 años, llegó al Instituto Nacional de Medicina Legal*. Pudo ser víctima de un homicidio, un accidente de tránsito o un suicidio planeado de manera minuciosa. No hay muchos detalles de su muerte porque todo hace parte de un expediente secreto. Solo está claro que Torleif –presuntamente involucrado con el tráfico de drogas– es uno de los diez mil cadáveres identificados en el país que no han sido reclamados por su familia.

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El pasado de Torleif puede reconstruirse a través de Internet. El Diario de Justicia del Estado de Sao Paulo, con fecha del 27 de abril de 2012, señala que Haga Echeverri –nacido en Bogotá y quien vivió parte de su vida en Brasil y Estados Unidos– se fugó de Brasil para establecerse en Colombia cuando descubrió que estaba involucrado en una investigación por narcotráfico. Así lo afirma su esposa, quien además, alega que Torleif abandonó a sus hijos.

Sobre su estilo de vida, el perfil de Facebook –disponible todavía– muestra a un hombre, lejos de ser un campesino, que cultivaba plátano en medio de las montañas colombianas. También a un coleccionista de fotos de mujeres voluptuosas y quien posa orgulloso para la cámara con un rifle en sus manos. Torleif, de ojos verdes, piel blanca y pelo castaño, quedó en el olvido. En la lista: “Cadáveres identificados sin reclamar”.

Pedro Morales medicina legal

La falta de dinero, el miedo y el abandono son las principales razones por las cuales las personas no acuden a Medicina Legal para reclamar a sus muertos. Los jóvenes y los adultos mayores son las principales víctimas de este fenómeno. El bogotano Jhon Favio Calderón, que murió a los 20 años en 1999, tal vez es el más joven y antiguo de la lista. Mientras que María Hernández de Prieto, de 84 años, es la de más edad. Ella falleció hace algo más de un mes y con seguridad todavía ocupa una de las 600 neveras que tiene Medicina Legal para guardar cuerpos. Cerca del 10% de los muertos no identificados o no reclamados son usados en investigación y donados a distintas universidades.

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Pedro Emilio Morales Martínez, subdirector de servicios forenses del Instituto de Medicina Legal, explica que esta situación tiene dos orígenes. El primero es en personas que en el momento de morir no tienen ninguna identificación y solo en la autopsia es posible determinar de quién se trata. Otro es el caso de quienes son identificados desde el principio, pero nunca son reclamados por sus familias. Así nace la necesidad de publicar periódicamente el nombre de quienes no han sido reclamados.

Los cuerpos abandonados con más frecuencia corresponden a dos grupos distintos: jóvenes entre los 15 a los 35 años y adultos de más de 65 años. Los jóvenes por su estilo de vida están más expuestos a los hechos violentos y actividades peligrosas. También salen más a la calle, consumen licor y están más cerca de las actividades al margen de la ley.

Camilla medicina legal

Por su parte, los adultos mayores tienen otros riesgos porque han perdido sus capacidades. Por ejemplo, al salir a la calle no escuchan bien, no ven bien. No reaccionan igual. El adulto mayor está más expuesto al suicidio y a los accidentes de tránsito y en su propia casa. Otro factor es que muchos adultos mayores viven solos, abandonados por su familia. Es muy frecuente que mueran en la casa o en un hospital sin acompañamiento.

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La pobreza es el motivo principal para no reclamar un cadáver en Medicina Legal. En la mayoría de los casos las familias no cuentan con los recursos económicos para enterrar el cuerpo o pagar el servicio de un horno crematorio. Por ejemplo, en Bogotá, la administración distrital tiene un presupuesto para auxiliar hasta tres mil personas. Sin embargo, esto se agota rápidamente y a mediados del año no hay fondos. También existe el miedo cuando los fallecidos están vinculados con delitos o hechos violentos.

Un cadáver sin reclamar puede durar máximo dos años en una de las neveras de Medicina Legal. Según explica Morales, el protocolo de los cuerpos ha cambiado con el tiempo. “Hace 25 años en Bogotá teníamos 10 neveras. Había 500 muertos al mes y de esos, 100 eran sin identificar. Un cadáver solo se podía dejar muy pocos días porque tocaba rotarlos. Pero solo en Bogotá en estos momentos podemos guardar hasta 160 cadáveres”.

Cementerio Central

Siempre se agotan todos los caminos para dar con la familia de los cuerpos sin reclamar. No hay un plazo límite para los 40 funcionarios que tienen esta tarea. Hay casos rápidos pero otros en los que, por ejemplo, las familias buscan a sus muertos 20 años después del deceso. Por esta razón, desde el año 1947 existen archivos con información detallada de cada uno de los muertos que pasan por Medicina Legal.

El primer paso es identificar al cadáver con las huellas digitales o características especiales como lo son los tatuajes, cicatrices, lunares, amputaciones o a través de la odontología. Con el nombre se busca en Registraduría Nacional del Estado Civil datos como la dirección de la casa, el número telefónico, el nombre de sus papás y la profesión.

Se hacen llamadas a la familia y en la mayoría de los casos hay éxito. Pero cuando se agotan todos los recursos, Medicina Legal se ve en la obligación de inhumar a las personas de manera digna, en una tumba individual e identificada.

*Este año Medicina Legal conmemora sus 100 años de creación con el 17 del Congreso Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.