Carlos Yap, el hombre detrás de la icónica foto de la JMJ

28 de enero del 2019

El papa se llevó a Roma un cuadro con la fotografía

Carlos Yap, el hombre detrás de la icónica foto de la JMJ

Una silla de ruedas se levanta en medio de cientos de peregrinos que desde varias horas estaban a la espera de la llegada del papa Francisco. Lucas y sus amigos, quienes lo levantaron, nunca imaginaron ser los protagonistas de la foto icónica de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se llevó a cabo en Panamá entre el 23 y 27 de enero. Carlos Yap, el hombre detrás del lente, tampoco imaginó que la foto en la que el papa Francisco y Lucas, el joven de la silla de ruedas, se miraban frente a frente, le fuese a dar la vuelta al mundo.

El instante

Durante el recorrido que el papa Francisco realizó desde la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de Tocumen hasta la Nunciatura Apostólica, el santo padre hizo una parada en el Hospital San Fernando para cambiar de vehículo y subirse al papamóvil. Cerca al lugar estaba Carlos, quien aunque no tenía presupuestado ver el recibimiento al papa en vivo llegó a la zona motivado por sus amigos.

“Desde el edificio la vista era muy buena, se veía toda la gente, pero yo siendo fotógrafo sabía que tenía que tener la foto más cerca”, recordó Yap en diálogo con Kienyke.com. Por eso decidió arriesgarse y bajar a la salida del hospital, que estaba fuertemente custodiada, lo único que encontró para apoyarse fue un macetero ubicado cerca a la calle y no dudó en subirse para tener una mejor vista del recorrido.

La foto que en poco tiempo dio la vuelta al mundo y se viralizó guarda varios instantes de especial coincidencia, el primero de ellos según Carlos es que al momento de capturar el paso del papa por la zona “la cámara no quería enfocar y no disparaba” y, en medio del nerviosismo, solo tomó una foto, justamente la de Lucas y el papa frente a frente en medio de la efusividad del momento.

Para Carlos aquel fue “un momento mágico”, teniendo en cuenta que al siguiente cuadro fotográfico el papa ya se alejaba o miraba hacia otro lugar del público. Además, en el mismo sitio donde estaba, había más periodistas con mejores herramientas y en mejores posiciones, pero “ese momento para mi fue una bendición, algo que nos dio el universo, Dios o como quieran llamarlo”, expresó en diálogo con Kienyke.com.

Aunque no notó en primera instancia la presencia de Lucas y sus amigos, Carlos logró capturar uno de los instantes más significativos de la Jornada Mundial de la Juventud. Las reacciones a la fotografía lo demuestran. Luego, cuando revisaba las fotos, se percató del momento inmortalizado, pero lo que sí recuerda es haber visto a un joven conmovido rodeado por sus amigos que celebraban haber podido ver al papa. “Pensé que lo había visto desde el piso, porque no sabía si lo habían alzado”, agregó.

En el momento indicado

Pese a la conmoción que generó su fotografía, Carlos se describe como alguien común y corriente que estuvo en el momento indicado y comunicó algo que “le salió del corazón” como una forma de expresión al igual que todo el arte. “Yo no soy muy bueno con las palabras”, pero es una forma de “contar mi visión y lo que yo pienso sobre las cosas”, expresó en diálogo con Kienyke.com.

Originalmente la fotografía era a color, sobre la decisión de dejarla a blanco y negro Carlos confesó a Kienyke.com que “quería resaltar el momento, Lucas y el papa, el contraste del blanco y la gente en sombra”. Precisamente por ese sentimiento eligió esa foto y no otra de las que tomó aquel día, porque “sabía que transmitía más que las otras”.

Aunque admite no ser tan bueno con las palabras como con la cámara, para Carlos una descripción que engloba el sentir de la fotografía sería la “unión y solidaridad entre las personas”.

Antes de despedir al papa, Carlos y Lucas se reunieron y decidieron regalar al sumo pontífice la fotografía que se convirtió en la retribución de un momento que cambió la vida de ambos. Para ello, la embajadora de Panamá en el Vaticano, Miroslava Rosas, acercó el sueño de ambos al entregar el cuadro al papa Francisco que en el vuelo de regreso a Roma lo dejó como ejemplo de la nobleza que vivió en el país.

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