Una noche con Trespalacios en el Cartel de La Mega

26 de febrero del 2018

“Mientras duermo descanso, cuando despierto sueño”.

Daniel Trespalacios - KienyKe

No le tiemblan las manos cuando toma control del master como le pasaría a un disc-jockey en el primer día de trabajo. Con orgullo lleva tatuado en su brazo izquierdo, a ‘Tripas’, un gato persa que lo recibe en la madrugada cuando termina sus jornadas en la emisora.

Quien escuche El Cartel de La Mega sabe quién es Daniel Trespalacios, conoce dónde vive, sus gustos y sabe que tiene dos almas que lo cuidan desde el cielo: su madre y hermana.

Al lado de su fiel mascota también tiene dibujado en la piel al diablo del América de Cali, que refleja su pasión por el equipo vallecaucano. Y en su antebrazo derecho, un micrófono de condensador clásico que reluce su amor por lo que le ha dado de comer los últimos 14 años. La radio.

No le gusta ser observado, detesta las cámaras que están dentro de la cabina. “Era mejor cuando no lo veían porque la gente se lo imaginaba a uno bonito”, dice.

Daniel, a pesar de estar vigilado por sus oyentes, se concentra en su trabajo. Actualiza una y otra vez la etiqueta en Twitter que eligió para ser tendencia esa noche.

Nunca mira a un punto fijo. Sus ojos observan en varias direcciones. Sin embargo, está seguro de cada palabra.

Sin guiones atrapa a más de 500.000 oyentes que cada noche se sienten atraídos por su personalidad, por la seriedad (cuando habla de temas paranormales) y la autenticidad del programa de radio más escuchado en las noches en Colombia.

“El rating es la realidad de los medios”.

Responde a la mayoría de comentarios que le hacen. Sin importar que sea positivo o negativo, tiene siempre una respuesta. ‘Tripas’, como se le conoce en el mundo de la radio. Considera que esta es la clave para conocer a su audiencia. “Prefieren oír a un amigo y ese es el enganche”.

“Yo no soy bueno para nada. Soy un man más aquí sentado guiando un programa de radio. No soy investigador, ni brujo o historiador”.

La clave del éxito

Trespalacios siempre intenta ser una persona del común y mantenerse alejado de la farándula: la odia. No impone una barrera de superioridad con sus oyentes, simplemente asegura ser una persona más al otro lado del radio.

Nunca le ha gustado hacer lo que hacen los demás. La autenticidad de su programa siempre será su marca.

Es por eso que la gente se amaña escuchando a este personaje de la radio. Puede que en otra emisora cuenten chistes, hablen de temas paranormales y copien por completo su formato, pero lo que en realidad va a enganchar la audiencia es la forma de hacer las cosas. En este caso, su personalidad.

La esencia de los ‘cazainfieles’ es esa. La manera en la que Daniel trata al oyente. Ese es el toque humano en las secciones, lo mismo pasa con los “huesitos de marrano” a la gente le gusta es cómo y quien cuenta el chiste.

“Logré mezclar todos mis gustos en un solo programa. Además se presta para que vean mi personalidad por medio de El Cartel”.

El hombre que podía cerrar toda una manzana

Daniel tuvo problemas por la seguridad en RCN Radio. Llegaron a tal punto en el que toda la Avenida Caracas se colmaba de taxistas ansiosos de ver a una modelo desnudarse en la cabina.

Al ver la atención que acaparaban sus ideas, fueron varias emisoras las que lo empezaron a copiar. Hoy en día, asegura que solo lo haría si se trata de un gran personaje sin importar que sea hombre o mujer, así como lo hizo en su momento con Esperanza Gómez.

Si traigo a alguien aquí es porque es noticia. No es cualquier personaje. Quien lo hace hoy día es porque no sabe cómo atraer público.

‘Tripas’ no se ha inventado nada en esta vida, no fue el primero en desnudar a una mujer en una cabina de radio y no será el último. Acepta que en su época iba a un reconocido burdel en Bogotá y le pagaba $30.000 a quien los aceptara para que fuera al programa.

La soledad de la voz más escuchada en las noches

“En mi vida privada soy muy solo. Me gusta la soledad. La disfruto”, explica. Todas las noches llega a su apartamento y se encierra a ver series en compañía de sus muñecos diabólicos.

Daniel no piensa en el futuro. Solo ve el aquí y ahora. Considera que su vida y trabajo es para gente solitaria u obligada a estar sola en dado caso que estén atados al dinero.

Sagradamente duerme de 4:00 p.m. a 7:00 p.m. para retomar energías. Su mayor sueño es ser padre pero asegura que la vida lo llenó de trabajo. “Hay personas que tienen siete hijos pero no trabajo. Todo a su tiempo. No me afana. No pienso mucho en el futuro para no frustrarme”.

Hoy día Daniel está cogido de una rama gruesa llamada La Mega, “gana bien”, la empresa lo quiere y la única manera de soltarla es que en otro lado le ofrezcan estabilidad. No tres veces más su salario. “Sacarme de aquí es muy jodido”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO