Recorrido por la censura a la prensa en Colombia

Recorrido por la censura a la prensa en Colombia

26 de enero del 2019

En el informe “Estado Depredador” sobre la libertad de prensa publicado en 2017, la Flip denunció que los ataques a la prensa aumentaron a manos de los funcionarios públicos.

“Entre 2015 y 2017 los funcionarios públicos y los particulares fueron los principales agresores. En el último año (2017) la suma de agresiones que cometieron estos actores representa 47% del total de ataques contra la prensa”, asegura la organización.

La censura contra los medios de comunicación tiene un nuevo protagonista, que le daría la razón al citado estudio, se trata de Juan Pablo Bieri, quien como director de RTVC, ejerció el derecho al veto contra el programa ‘Los Puros Criollos’ -a pesar de haberlo negado públicamente- quedando en evidencia cuando se reveló una grabación en la que personalmente daba la orden de sacarlo de la parrilla de programación. Esto le costó el puesto.

La censura ha tenido muchos protagonistas y KienyKe.com recogió la historia de cinco escandalosos casos contra medios de comunicación en las últimas décadas, protagonizados por altos funcionarios y dirigentes del sector privado.

1. Los Puros Criollos y la censura en RTVC

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Iván Duque, al asumir la Presidencia de la República, nombró como director de la Radio Televisión Pública de Colombia, RTVC, a Juan Pablo Bieri, un periodista que venía de ser el director de prensa de la campaña y que había laborado en el Canal RCN, en City Noticias, Red + Noticias, entre otros medios.

Cronológicamente, el primer hecho de censura lo vivió el director del espacio de la mañana de la Radio Nacional Darío Fernando Patiño, cuando se programó una entrevista con el recién posesionado presidente Duque.

Según contó el periodista Patiño por una “orden de arriba”, que le fue comunicada por la dirección; en la entrevista participarían dos personajes ajenos al programa, quienes harían preguntas, al tiempo que les pidió ‘respeto y mesura’ por tratarse del jefe del estado a lo que éste respondió que no era el primer presidente que tanto él como sus colegas Andrea Olano y Carlos Chica entrevistaban.

Los dos permanecieron en la cabina durante la entrevista, pero no tuvieron oportunidad de preguntar nada. Horas después Darío Fernando Patiño publicó un trino en donde daba a conocer la directriz para sacar su programa del aire.

A este episodio se sumó el del programa los Puros Criollos después de que su presentador Santiago Rivas, a finales del 2018, participó en el espacio audiovisual de opinión del diario El Espectador, La Pulla, en la que criticó duramente la iniciativa del Ministerio de Telecomunicaciones llamada ley de Regulador Convergente y señaló que esa ley buscaba acabar con la televisión pública y darle el poder al gobierno para censurar programas en ella.

Un día después Rivas denunció que los Puros Criollos fue retirado de la programación de Señal Colombia durante las semanas próximas hasta el estreno de la quinta temporada, que se haría a principios de este año. Ese mismo día Diana Díaz, directora de Señal Colombia renunció.

El pasado miércoles se filtró a la prensa un audio en el que Bieri daba la orden de que la serie se acababa y que para la temporada que ya estaba contratada: “se hace con otra persona” al tiempo que sentenciaba: “no hay posibilidad de que vuelva a trabajar con esta gerencia, con esta empresa, en ninguna coproducción o producción.”

Sin embargo, Bieri se defendió desde su cuenta de Twitter asegurando que la grabación fue ilegal aunque nunca se refirió puntualmente a lo dicho en el audio. El director de RTVC se vio obligado a renunciar pero la suerte de Santiago Rivas parece que también está echada. La evidencia de que se estaba ejerciendo censura fue inocultable.

2. La toma de la embajada

El 27 de febrero de 1980 guerrilleros del M-19 llevaron a cabo una toma armada de la sede de la embajada de República Dominicana en Bogotá reteniendo a cerca de 25 funcionarios diplomáticos entre ellos 16 de alto rango como los embajadores en Colombia de Estados Unidos, México, Bélgica, Austria, Israel y el Nuncio apostólico entre otros. El secuestro se extendió hasta el 25 de abril de ese año.

El ministro de comunicaciones del gobierno de Julio César Turbay Ayala expidió un decreto prohibiendo a los medios que se emitían por el espectro electromagnético, que es de propiedad del Estado; es decir la radio y televisión, publicar información sobre la toma que no fuera oficial, emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Por fuera de esta disposición quedaron los medios impresos porque la propiedad es de particulares, razón por la cual los periódicos y revistas informaron libremente y con detalles el día a día del grave incidente.

La orden dada por Palacio es uno de los más vergonzosos casos de censura explícita de un gobierno contra la prensa y quedó para los anales de la historia como “el decreto de la vergüenza.”

3. La salida del director de Inravisión

Flickr

En el Gobierno de Belisario Betancur llegó a la cabeza del Instituto Nacional de Radio y Televisión, Inravisión, el órgano rector de la televisión pública y privada, el periodista Fernando Barrero quien venía de ser el Secretario de Prensa de Palacio y quien tenía gran poder e influencia en esa administración.

En la recta final de las elecciones presidenciales de 1986 las campañas políticas disponían de espacios de televisión en horario estelar para exponer sus programas. La pugna por llegar al Palacio de Nariño se centraba en los los candidatos de los dos partidos tradicionales, el liberal en cabeza de Virgilio Barco y el conservador Álvaro Gómez.

Los espacios en televisión formaban parte de las garantías constitucionales de Colombia y eran de transmisión obligatoria en todos los canales de televisión, que en ese momento estaban controlados exclusivamente por el Estado.

En el último espacio televisivo del Partido Conservador se arremetió contra el candidato Virgilio Barco, con una remembranza de la llamada “Concesion Barco” que se remontaba a 1905 y a su abuelo y mostrando como a través de ella le habían cedido 200 mil hectáreas de baldíos en el Catatumbo para la explotación de hidrocarburos, lo que habría enriquecido a la familia del candidato.

Betancur, víctima de la presión, y con la excusa de que la misión de Inravisión no solo era programar la parrilla sino controlar el contenido, se vio obligó a retirar al funcionario de su cargo. Esto fue considerado un precedente de censura o control previo, pues quienes ocuparan el cargo en adelante tendrían que vigilar los contenidos publicados en la televisión.

4. La censura de la Pauta

ONU

El periodista Juan Guillermo Ríos director del Noticiero de las 7, de propiedad de Felipe López Caballero, hijo del expresidente Alfonso López, optó por hacerle oposición desde ese espacio al gobierno del entonces presidente Belisario Betancur. Por sus informes contra la administración y por haberse prestado a ser una especie de intermediario entre la guerrilla del M-19 y darles cabida en las emisiones casi a diario fue considerado como un enemigo del gobierno, de la empresa privada y el vocero de la guerrilla que buscaba diálogos de paz con Betancur.

Pese a que esa era una posición de los mentideros políticos el asunto escaló hasta el entonces presidente de la Andi, Fabio Echeverri Correa quien a través de una comunicación le aconsejó a los empresarios miembros de la Asociación de industriales que antes de anunciar en los medios de comunicación, se cercioraran de que éstos “tenían una posición correcta frente a las instituciones democráticas”.

El comunicado levantó tierra: el Círculo de Periodistas de Bogotá publicó un comunicado en el que dijo que la Andi “ no es la entidad llamada a constituirse en el tribunal de honor de la prensa colombiana”. La ministra de Comunicaciones de entonces, Noemí Sanín, criticó a Echeverri en una carta en que expresaba su “honda preocupación sobre ese tipo de procedimiento, que si es colectivo puede llevar a la censura económica de la prensa”.

El objetivo de dejar al Noticiero de Siete sin pauta se logró y su propietario optó por solicitarle a Ríos que renunciara a la dirección del espacio, que en ese momento tenía el más alto rating de programas de noticias. Días después, exactamente el 6 de diciembre, Ríos renunció y en un comunicado aseguró ser víctima de una persecución política, “mi cabeza la exigían el gobierno, la Andi y un sector de los anunciadores”, dijo en su momento.

Pese a que muchos aplaudieron la decisión de la productora del noticiero, otros notables columnistas de la época hicieron un llamado a la cordura. Daniel Samper sostuvo que detestaba el estilo periodístico de Juan Guillermo Ríos “pero destesto más que sea la Andi la que diga qué es bueno y qué no lo es en materia de prensa en este país”. Lo único verdadero fue que Ríos renunció.

5. El caso de Pirry

Guillermo Prieto La Rotta ‘Pirry’ estaba ultimando los detalles de una nueva temporada de su programa de investigación en el canal RCN. Sin embargo, a una semana del estreno el canal anunció que debido a la necesidad de mantener resultados el programa no se emitiría.

Pirry denunció que el entonces presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, se había comunicado con los directores del canal para que no permitieran el relanzamiento del programa, donde se cuestionaba la legitimidad de los negocios de la familia del senador.

Según se conoció Lizcano exigió “la colaboración del canal” debido a que gracias a su gestión el entonces impuesto a las gaseosas fue eliminado de la última reforma tributaria del gobierno Santos. Pirry salió de RCN y el hecho fue considerado de censura.

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