El Centro Canino que nace en la cárcel del Buen Pastor

Foto: Juan David Moreno / Agencia Anadolu

El Centro Canino que nace en la cárcel del Buen Pastor

20 de octubre del 2018

Alejandra es mexicana pero su vida transcurre entre los patios y su celda en la cárcel de mujeres El Buen Pastor en Bogotá. Fue condenada a 62 meses de prisión por lavado de activos, de los cuales ha pagado 41, y hoy es una de las 24 reclusas que fueron elegidas para comenzar una terapia asistida con perros dentro de la penitenciaría.

La Fundación Acción Interna, con apoyo de empresas privadas y el sector público, inauguró este jueves el centro Canino Interno, un espacio que ayudará al proceso de resocialización de las reclusas que están a poco tiempo de quedar en libertad.

“En otras cárceles del mundo hay centros de terapia canina, pero este es único en el mundo porque vamos a trabajar con perros adoptados. Esto va a ser una segunda oportunidad tanto para las internas como para los perros”, dijo Johana Bahamón, directora de la Fundación Acción Interna, que desde el año 2013 trabaja para ayudar a las personas privadas de la libertad mediante el arte, la cultura y el emprendimiento.

“(Las reclusas) van a estar capacitadas en técnicas de adiestramiento, grooming, caminadoras y en terapia asistida con animales para evitar la reincidencia, que es el objetivo principal”.

Seis perros adoptados serán los primeros encargados de dar amor incondicional a las mujeres de esta cárcel. Como el trabajo es intenso, el centro tiene adecuados 21 caniles y un espacio verde para que las nuevas mascotas del Buen Pastor vivan a plenitud.

Foto: Juan David Moreno / Agencia Anadolu

“Trabajar con estos perros es muy especial porque nos pone en un punto en común. Ellos son perros que no son de raza y que por eso la gente excluye y nosotras somos personas privadas de la libertad que la sociedad también ha excluido. Es la oportunidad para que nosotras seamos resocializadas y de que ellos sean aceptados y amados”, expresó Alejandra.

Durante la inauguración del centro, el viceministro de Política Criminal y Justicia Restaurativa, Juan Francisco Espinosa, resaltó la importancia de este lugar. “El mundo de las cárceles es muy difícil y hay pocos momentos donde haya tanta felicidad. Este es un proyecto impresionante y puede convertirse en un modelo replicable. De parte del Ministerio hay una infinita creencia en la resocialización”.

Mark Lee, experto en terapia asistida y entrenamiento con más de 25 años de experiencia, será uno de los especialistas que visitarán la cárcel para enseñarle a las internas lo mejor del mundo canino.

“Este es un trabajo digno y es un trabajo para ayudar a otros, sobre todo para que las mascotas puedan estar en equilibrio y así ayuden a las personas a superar momentos difíciles”, afirma Lee.

Entre los beneficios comprobados de la terapia canina en otros centros penitenciarios del mundo, se encuentran la mejora de la autoestima, la catalización de la comunicación para reducir comportamientos asociales y el favorecimiento de la reinserción socio-laboral.

Foto: Juan David Moreno / Agencia Anadolu

Esto es constatado por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), que ha utilizado perros para trabajar en otras cárceles con internos fármaco dependientes y personas de la tercera edad, en pabellones psiquiátricos, incluso, con los niños de jardines infantiles que son hijos de internos.

“Esta es una oportunidad muy grande que nos dan a nosotras como personas privadas de la libertad porque nos dan herramientas para capacitarnos, para tener un oficio y no reincidir”, afirma Alejandra. Ella está cerca de salir de la cárcel. En 10 años no podrá volver a pisar Colombia y hoy su deseo es regresar a México para poner en práctica lo que ha aprendido, gracias al trabajo de la Fundación Acción Interna que ha tocado la vida de otros 30.000 internos.

“Quiero hacer teatro en mi país ya que con la fundación empecé a conocer ese mundo. Soy profesora y quiero ayudar a muchos niños para que no caigan en estas circunstancias y que no delincan… Que los niños de mi México tengan más oportunidades”, cuenta Alejandra.

Aunque cada minuto en la cárcel parece una eternidad y el contacto con el mundo exterior es casi nulo, este centro canino y sus fieles huéspedes se convertirán en un acercamiento muy afectuoso y reconfortante a la realidad que Alejandra y otras de sus compañeras están por enfrentar.