“Temo a la muerte por todo el dolor que deja”

“Temo a la muerte por todo el dolor que deja”

29 de septiembre del 2018

Un día mientras se encontraba jugando con sus amigos de infancia en un pequeño inquilinato, César Mora descubrió su gusto por la actuación y el canto. Sus ojos brillan con la misma ilusión 48 años después cuando recuerda las largas horas de juego que disfrutaba con tal inocencia mientras estaba encerrado en una habitación en la que debía subir a una silla que daba a una ventana para decirle a sus compañeros cómo jugar.

Su padre era conductor de ferrocarril, por lo que era poco el tiempo que pasaba en casa. Mientras su mamá dedicaba largas horas a su trabajo y al no tener con quién dejarlo, no tenía más opción que encomendárselo a la virgen y encerrarlo en una habitación en la que tenía absolutamente todas las comodidades para no pasar afugias.

“Mi madre es la autora de toda esta aventura llamada César Mora. Siempre se empeñó en que yo participara en cuanto evento hubiera de música o actuación”, afirmó el actor a KienyKe.com.

A pesar que desde pequeño estuvo muy partícipe en la escena artística, siempre lo hizo con gran pasión y vocación. Nunca se sintió obligado a ensayar, ni mucho menos a participar en algún evento que no le gustara. Al contrario, tomó cada instante como si fuera un peldaño más en ese largo camino de aprendizaje.

La experiencia le ha permitido conocer la vida desde diferentes partes. Valorar los esfuerzos que hacía su madre por él cuando pequeño. Sus inicios en el mundo de la actuación y la música en el Teatro Libre de Bogotá. Las ‘mañas’ y los excesos de la vida nocturna de los artistas, y por supuesto, la faceta que más feliz lo hace y que espera mantener hasta los últimos días, ser padre y esposo.

Foto: Tatiana Coy

Siempre contó con el apoyo de su mamá en cada aventura que quiso emprender. No obstante, su padre si era un poco más conservador y tenía sus reservas sobre su futuro.

“Mi papá decía que me iba a morir de hambre con eso de la música y la actuación”, César Mora.

A pesar de las palabras de su padre, su deseo nunca decayó. Sabía que era un elegido. Tenía dotes artísticos, deportivos y hasta culinarios, después de todo, estando tantas horas solo, tenía que aprender varias cosas. Pero todos los días agradece a la vida haber tenido la entereza de defender sus convicciones.

“Sería terrible que hubiese terminado en una oficina o haciendo otra cosa”.

Además de la actuación y la música, el fútbol era su otra pasión. Dedicaba horas a la práctica de este deporte en el que lograba destacarse a pesar de su estatura. Sus compañeros de equipo lo llamaban ‘Chiquinho’ un apodo que combina la magia que históricamente ha caracterizado al futbolista brasileño con su estatura.

En su momento soñó con ser futbolista. Participó en varios torneos de la Liga de Bogotá, tenía todas las condicones para sobresalir y llegar a la máxima categoría: zurdo, se desempeñaba como armador y tomaba muy buenas decisiones en el terreno de juego. Sin embargo, el deporte requiere disciplina y en ese entonces, César no la tenía.

“Yo tomaba trago, trasnochaba, no llegaba bien a los entrenamientos. Hubiese podido llegar muy lejos, pero no tenía disciplina”.

Su cercanía con Jaime Garzón

El inicio del 2018 estuvo marcado por el lanzamiento de la serie de Jaime Garzón. Muchos se vieron sorprendidos cuando se enteraron que la orquesta María Canela dirigida por César sería la encargada de musicalizar esta historia. Sin embargo, César y Jaime más que compartir una amistad, tenían un gran gusto por la música y el arte.

“Jaime siempre llegaba donde estábamos tocando. Me decía “Mora ya llegué” y eso significaba que tenía que tocar ‘Canela’. Después decía “Mora ya me voy” y debía tocar nuevamente la canción”.

Las reuniones entre los dos más que ser encuentros amenos, resultaban verdaderos campos de batalla ideológicos. Mientras Jaime cada que tenía la razón en un tema de interés general mandaba a César a estudiar, el actor en términos musicales era la única forma en la que lo podía derrotar.

Cuando tenían planeado realizar un proyecto juntos, la muerte tocó su puerta. Su compañero de debates, y el hombre que llegaba a cualquier escenario en el que se encontraba con tal de escucharlo cantar ‘Canela’, falleció. Seis disparos segaron la vida del periodista y humorista dejando un gran vacío en los colombianos.

Después se conocieron una serie de entrevistas inéditas en las que Jaime revelaba su gusto por esta canción, algo que generó que aumentaran las ventas de este álbum.

El día más feliz de esta aventura llamada César Mora

Las canas en su barba reflejan la experiencia de un hombre que ha dedicado años a perseguir su sueño como artista. Ese sueño es fruto de muchas madrugadas, largas horas de ensayo, grabaciones y por supuesto, tiempo especial que sacrificó con su familia.

En un mundo tan competitivo como es el de la música y la actuación, mantenerse y sobresalir es bastante complejo. Lograr una estabilidad económica es el anhelo de muchos. Pocos lo pueden lograr.

Al ser cuestionado sobre el día más feliz de su vida, este actor y músico merecedor de múltiples reconocimientos no duda en mencionar que es el nacimiento de su último hijo. Además de ser un momento bastante emotivo ya que él tuvo la oportunidad de atender el parto, en ese entonces ya tenía estabilidad económica, por lo que pudo disfrutar momentos de calidad con él.

“El nacimiento de mi hijo hace 25 años llegó en un momento en el que ya estaba consolidado como actor y pude disfrutar todo. Lo vi nacer, lo recibí en el parto, me puse la bata y le corté el cordón. Con él tengo una relación muy visceral”, recuerda nostálgico.

A pesar de los reconocimientos y homenajes que recibe de forma constante, sus días nunca son iguales. No piensa en el retiro, ni mucho menos en la muerte, ya que siempre que cuente con las condiciones de salud necesarias, tendrá fuerzas para tener una guitarra en su hombro y cantar.

“Le tengo miedo a la muerte. No por mí, sino por el dolor que dejaría a mis seres queridos”.