Chapecoense: aún duele la tragedia

Foto: Javier Sánchez - Kienyke.com

Chapecoense: aún duele la tragedia

28 de noviembre del 2017

Aunque había llovido intensamente las últimas semanas, durante los dos primeros días de la presente no cayó una sola gota de agua en el municipio de La Unión, en el oriente antioqueño, en donde hace exactamente 365 días se vivió una de las peores tragedias del mundo y de la aviación en Colombia: el accidente de Chapecoense. 

En el cerro Gordo, a menos de un kilómetro del aeropuerto José María Córdova, en Rionegro, se quedó la vida de 71 personas que viajaban en el avión de Lamia, que transportaba a los jugadores y los directivos del equipo de Chapecó, el pequeño grande de Brasil que llegaba a Medellín a disputar la final de la Copa Suramericana con Atlético Nacional. 

Ese detalle del cese de la lluvia fue señalado por las cientos de personas que asistieron este martes a los homenajes que le rindieron a las víctimas y a los sobrevivientes del accidente en el Parque Principal de La Unión y en el lugar exacto donde quedaron los restos de la aeronave. Como si San Pedro hubiera tomado la decisión de darle salida al sol, las ceremonias se llevaron a cabo con un hermoso cielo azul de fondo.  

Foto: Javier Sánchez – Kienyke

Pero aunque el agua no cayó, sí se derramó en forma de lágrimas entre los que estuvieron presentes en la primera efeméride de la tragedia del Chapecoense. Aún es duro recordar que aquella noche, pasadas las 10, solo seis personas resistieron el impacto que transformó las vidas de cientos de familias y que unió, como hermanos, a dos países: Colombia y Brasil.

Unos minutos después de las 11 de la mañana se escuchó el minuto de silencio entonado por las trompetas de la banda de la Fuerza Aérea y las directivas de Atlético Nacional, en cabeza del presidente de la institución, Andrés Botero, descubrieron una placa con una descripción de lo sucedido y los nombres de todas las víctimas y los sobrevivientes. 

“El Verde de Chapecó venía de cumplir la hazaña de dejar en el camino a rivales de más trayectoria y la gloria estaba cerca con el partido de ida de la final de la 15ª edición de la Conmebol Suramericana ante Atlético Nacional. Los verdolagas y el equipo brasilero se enfrentarían por primera vez por el título Suramericano el miércoles 30 de noviembre en el estadio Atanasio Girardot. La tragedia apagó ese sueño y como muestra de solidaridad y hermandad, Atlético Nacional solicitó a la Conmebol ceder la copa a Chapé, campeones eternos”, es una de las frases que quedó plasmada en la placa.

Luego, los unitences se dispusieron a dejar sus mensajes para Chapecoense y los habitantes de Chapecó, que serán enterrados en una cápsula del tiempo en la Plaza Medellín de esa ciudad de Brasil. Por cuarenta años permanecerán encerrados para luego ser leídos por los habitantes del futuro, quienes tendrán la oportunidad de conocer los impactos de esta tragedia. 

Una mujer, en su tarjeta, describió lo que es un sentir desde el primer día lo ocurrido: “Esto estableció un cordón y nos hizo hermanos”, escribió.   

En la cápsula también estará una camiseta de Chapecoense, firmada por las autoridades de La Unión y jugadores como Felipe Arias y Raúl Loaiza, que estuvieron presentes en el acto. 

Foto: Javier Sánchez – Kienyke.com

Una eucaristía en el cerro Chapecoense

Tras el homenaje del Parque Principal, cerca de 500 personas se desplazaron hasta el cerro Gordo, donde aún son evidentes las huellas del impacto del avión. Los árboles arrastrados por el fuselaje permanecen en el suelo, como si no hubiera pasado el tiempo.

Desde el pueblo, hasta el estadero Don Quijote, punto de ingreso al lugar del accidente, hay 10 minutos. Luego se deben recorrer cerca de nueve kilómetros de trocha para llegar al sitio exacto. 

Una cruz de gran tamaño, marca el punto donde quedaron los restos de la aeronave, y un sendero de otras más pequeñas señala el camino para llegar hasta el sitio donde quedaron esparcidos los restos. 

Foto: Javier Sánchez – Kienyke.com

Hasta allí llegó Jorge Arenas con su esposa. Él es el padre de Sisy Arias, una de las tripulantes del avión de Lamia que perdió la vida en el accidente. Pese al dolor por su pérdida, el hombre llegó al cerro Gordo, hoy llamado Chapecoense, para esparcir las cenizas de su hija y tomar algunas imágenes que les mostrará a sus nietos cuando pregunten por su madre ausente. 

También estuvo Johan Alexis Ramírez Castro, el Ángel de Chapecoense. El niño campesino que no dudó un segundo en prestar ayuda a los sobrevivientes, cuando sintió el impacto del avión. 

“Hice lo que todos los colombianos deberíamos hacer: colaborar”, dijo con su conocida humildad. “Por cosas de la vida salí beneficiado, pero todo esto es cosa de Dios y le agradezco mucho”, puntualizó. 

Este sitio se ha convertido en sitio de peregrinaje para muchos caminantes y curiosos, que tienen en su memoria la mañana del 29 de noviembre, cuando los primeros rayos del sol dieron cuenta de la magnitud de lo ocurrido. Ese día, la alegría de un encuentro de fútbol se convirtió en dolor por las vidas perdidas. 

Foto: Javier Sánchez – Kienyke.com

Más homenajes

Desde Medellín, el alcalde Federico Gutiérrez también recordó la tragedia. “Se mantiene un sentimiento de tristeza, porque fueron muchas vidas las que se perdieron. Pero a través de una tragedia se formó una gran amistad entre Brasil y Colombia, Medellín y Chapecó”, dijo a los medios.

“El mensaje que quedó es que siempre debemos ser solidarios con los otros”, Federico Gutiérrez.

El mandatario local invitó, además, a formar parte de otra ceremonia que se llevará a cabo en el estadio Atanasio Girardot, similar a la vivida dos días después de la tragedia. Este 29 de noviembre, desde las 6 p.m., se espera que los hinchas del fútbol y los que sintieron lo ocurrido acudan al escenario deportivo con flores, velas y camisetas blancas, para elevar una oración y descubrir un mural que recordará lo sucedido como un símbolo de esperanza.