Así empezó el Festival de la Leyenda Vallenata

26 de abril del 2017

Tradición, cultura, vida y música.

Así empezó el Festival de la Leyenda Vallenata

Así se llama: Festival de la leyenda Vallenata. Leyenda, esa es la palabra, ahí debía estar: entre ‘festival’ y ‘vallenata’. Puede que ese sea el calificativo preciso para describir el vallenato. Cada pueblo tiene sus propias leyendas ligadas a la música. En los Estados Unidos está el melancólico blues de Nueva Orleans o del Delta; en Inglaterra está el poderoso Rock and Roll; De Jamaica nos llagaron las sonidos espirituales del Reggae. Brasil se mueve al compás de esa zamba voluptuosa. De la Argentina nos vienen, convertidas en lágrimas, las notas del Tango.  Y en Colombia tenemos al Vallenato. Historias legendarias; canciones legendarias; interpretes legendarios.

Las leyendas

Leyenda, porque así empezó todo. En 1576 había un combativo grupo indígena en lo que hoy es el César: los Tupis. La colonización española estaba en su apogeo. Una indígena, Francisca, era esclava de la familia de Ana de la Peña, española y aristócrata. Ana, celosa de la belleza exuberante de Francisca, decidió un día, sin más ni más, castigarle sin razón. Delante de toda su familia –de la de Ana–, la europea golpeó y humilló a Francisca.

El cacique Coroponiaimo, líder de los Tupis, quiso vengar la afrenta, así que reunió a un nutrido grupo de indígenas de distintas  tribus y atacó a los españoles. Eso pasó un 27 de abril. Acabaron con hombres, mujeres y niños. Luego la emprendieron contra la iglesia de Santo Domingo. Sin embargo, y así cuenta la leyenda, se les apareció la Virgen del Rosario, lo que causó la huida despavorida de los indios. Tropas españoles los persiguieron casi que hasta la Sierra Nevada. Conscientes de eso, los hombres de Coroponiaimo envenenaron el agua de ríos y lagunas, y cuando, sedientos, bebieron los españoles, murieron de inmediato. Pero se volvió a aparecer la Virgen y los revivió a todos.

Espantados por la aparición y por su poder, los indígenas emprendieron una nueva huida pero ahora fueron sorprendidos por sus enemigos, que los acribillaron como moscas. Pero la Virgen apareció de nuevo y también les devolvió la vida.  Conmovidos, Coroponiaimo y los suyos empiezan a creer en la Virgen. Y esa es la Leyenda. Cada 30 de abril, en el marco del Festival, esas escenas se recrean en la Plaza Alfonso López de Valledupar.

Otra Leyenda dice que un día, muy feliz y muy campante, iba Francisco el hombre, después de una parranda monumental, cantando sobre su burra por los caminos de la costa. De pronto oyó otro acordeón y siguió el sonido que cada vez se hacía más claro. El intérprete era el mismísimo Satanás. De tal poder era su canto, las notas de su Acordeón, que logró que se apagaran la luna y las estrellas. Francisco, dueño también de un talento de otro mundo, cantó, con toda su fe, “Amor-amor” y volvió la luz. Aterrado, y puede que, incluso conmovido, el Diablo se perdió entre las montañas y no volvió a salir de su oscuridad nunca.

En un vallenato de 350 páginas, Gabriel García Márquez escribió que “meses después volvió Francisco el Hombre, un anciano trotamundos de casi doscientos años que pasaba con frecuencia por Macondo divulgando las canciones compuestas par él mismo. En ellas, Francisco el Hombre relataba con detalles minuciosos las noticias ocurridas en los pueblos de su itinerario, desde Manaure hasta los confines de la ciénaga, de modo que si alguien tenía un recado que mandar a un acontecimiento que divulgar, le pagaba das centavos para que lo incluyera en su repertorio.

Fue así como se enteró Úrsula de la muerte de su madre par pura casualidad, una noche que escuchaba las canciones con la esperanza de que dijeran algo de su hijo José Arcadio”.

Foto: Festival Vallenato

Foto: Festival Vallenato

El Festival de la Leyenda Vallenata

De todas leyendas se embriagaron los juglares caribes, que les fueron dando forma con un acordeón, una caja y una guacharaca. La suma de todas esas leyendas hechas música, y de las penas de amor, hechas música también,  y de la cotidianidad, de la amistad, de la parranda, fue construyendo una identidad, una cultura, que, con el tiempo, se convirtió en la marca indeleble de la Costa Caribe de Colombia, e incluso de todo el país. Pensar en la Costa es pensar en alguien con un “sobrero vueltiao” y con un acordeón.

Conscientes de la fuerza de ese acervo cultural, y de la necesidad de hacer que se mantuviera con los años, y que se hiciera, además, más vigoroso, más conocido, Consuelo Araujo, Alfonso López Michelsen y el maestro Rafael Escalona se arriesgaron a crear, en 1968, el Festival de la Leyenda Vallenata.

“El Festival de la Leyenda Vallenata en toda su historia ha ido evolucionando al compás del desarrollo social y económico de Valledupar. Desde sus inicios hasta 1986 este evento era organizado por la oficina de Turismo del Departamento de El Cesar. Luego se creó la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, la cual funciona desde 1987 en las instalaciones de la Tarima Francisco el Hombre de la Plaza Alfonso López. Ese mismo año el Festival sirvió de marco para inaugurar la televisión regional, con el canal costeño Telecaribe, que hasta 1998 estuvo encargado de transmitir en vivo y en directo el desarrollo del evento”, dice la página web del Festival.

Foto: festivalvallenato.com

Foto: festivalvallenato.com

También dice que “La importancia que a nivel nacional ha tenido desde su creación el Festival de la Leyenda Vallenata es innegable, no solo por la presencia del Presidente de la República y algunos de miembros del Gabinete Ministerial en sus actos de inauguración, todos los años, sino por el inusitado éxito que la música vallenata cobra cada día. Cerca de 400 periodistas que representan un número aproximado de 200 medios de comunicación de todo el país y algunos de carácter internacional participan en el cubrimiento de este evento”.

En sus 49 años de historia, ha coronado un igual número de reyes vallenatos. Desde 1987, cada diez años se escoge al “Rey de reyes”. En 1987 fue Nicolás “Colacho” Mendoza; en 1997,  Gonzalo Arturo “El cocha” molina; y en 2007, Hugo Carlos Granados. Este año habrá un nuevo rey de reyes. También se premian canciones originales, tantas como años lleva el Festival,  y acordeoneros jóvenes e infantiles.

Sin quitarle importancia a otros géneros propios de Colombia, muy importantes también, el Vallenato es el más reconocido, el que más difusión ha tenido, hasta el punto que hace mucho dejó de ser cosa solamente de ‘costeños’ y se convirtió en algo de todo mundo. Y un día, un hombre, influenciado por esas leyendas –leyenda él también–, escribió, lo que dicen, también es un vallenato, Cien años de Soledad,  y se internacionalizó la leyenda. Leyenda: palabra que debe escribirse muchas veces cuando se habla de vallenato.

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