Persiste la tension por los problemas de orden público

Persiste la tension por los problemas de orden público

3 de abril del 2016

La zona está caliente. El miedo está presente en los habitantes de Córdoba, Urabá, Antioquia y en la costas Pacífica y Atlántica. Desde que los Úsuga decretaron un paro armado en las zonas donde operan se ha visualizado su fuerza criminal.

El gobierno, tras un Consejo de Seguridad llevado a cabo en Córdoba, el pasado viernes, dejó ver que, aunque está detrás del clan liderado por Dairo Antonio Úsuga David, alias ‘Otoniel’, y ha dado de baja a algunos de los jefes de esta organización, el poder de estos bandidos en el noroccidente del país es extremadamente grande.

Después de ordenar el paro armado asesinaron dos policías en el Magdalena Medio. Los mataron con el único fin de demostrar poder y atemorizar a la población y de paso al gobierno. Los uniformados Henry Ochoa Nieto, subintendente, y Jéferson Vargas Ariza, patrullero, iban a bordo de una motocicleta y sin darles oportunidad de reaccionar o suplicar por su vida les dispararon.

El jueves pasado, también por el simple hecho de matar, otro policía y un militar fueron asesinados. Los dos murieron de civil y sin armas. El hecho de ser Fuerza Pública, al parecer reconocida por los gatilleros, les sentenció la vida.

El policía fue asesinado en Cértegui, en Chocó y la muerta del capitán del ejército se produjo en Antioquia, ante la mirada de su pequeña hija y su esposa, quien también resultó herida y a quien tendrán que amputarle una pierna, según lo indicó el ministro de Defensa, el empresario Luis Carlos Villegas.

En Pueblo Nuevo, Córdoba, quemaron un camión que transportaba carne. Al conductor le perdonaron la vida pero el vehículo que manejaba, con el que se ganaba su sustento diario, fue incinerado a escasos metros de una estación de gasolina.

Atacaron con explosivos y armas largas la estación de Policía de San José de Uré, también en Córdoba. Al parecer su objetivo era acabar con los uniformados que a esa hora hacían presencia en el pueblo. La rápida reacción de los uniformados evitó una masacre.

La última acción registrada por los medios nacionales se dio en la mañana de ayer, cuando hombres fuertemente armados, al parecer del clan de alias ‘Otoniel’, montó un retén ilegal en la vía entre Caucasia y Nechí, Bajo Cauca Antioqueño, y secuestró a 33 civiles, entre ellos un menor de edad.

La reacción de ejército, según el comandante del Gaula del Bajo Cauca, mayor Martín Sosa, logró la liberación de todos los retenidos y la captura de dos presuntos secuestradores, a quienes les incautaron rifles AK47 y pistolas 9 milímetros.

Según reportes de prensa local, las vías en Córdoba y sus alrededores están paralizadas, los planchones permanecen desde hace unos días amarrados a las playas de los ríos y la Fuerza Pública trabaja con zozobra, temen ser las próximas víctimas de los sicarios de ‘Otoniel’.