El poder sanador de los caballos

23 de febrero del 2018

No es un domador de caballos. Es un domador de ideas.

El poder sanador de los caballos

El relincho a la distancia es lo primero que se escucha cuando se entra a PazArteAmor, un amplio espacio con elevaciones donde los caballos pastan libremente mientras mariposas amarillas vuelan sobre ellos. Los equinos no están solos. Una bandada de patos caminan por el pastizal hasta un pequeño lago. Al fondo se logra apreciar un terreno con el suelo finamente podado.

En ese lugar, donde el pasto no supera los cuatro centímetros de altura, Beto Arango, hermano del actor Julián Arango, con espontaneidad, sentido del humor y una sonrisa, recibe a todas aquellas personas que buscan cumplir sus objetivos bajo la mirada de los característicos árboles de eucalipto, yarumos y urapánes.

El objetivo de este emprendimiento, creado hace dos años, es que a través de sesiones con caballos se fortalezcan aptitudes para mejorar la calidad de vida a nivel personal y profesional, aplicando todos los recursos y habilidades posibles para implementar acciones que guiarán al éxito.

Estudió en el País Vasco Coaching con caballos. Sí, Coaching con caballos (entrenamiento ejecutivo con equinos). Certificándose en Equilibri como experto en monta y adiestramiento natural de caballos.

“Fueron más de 400 horas, de 7:00 a.m. a 8:00 p.m. todo el día viviendo, estudiando y admirando a estos animales”, expresa Arango a KienyKe.com con una nostalgia notoria por volver a la academia equina.

Beto tiene un don de observación que le ayuda a fortalecer debilidades -personales y profesionales- de quienes buscan su consejería. Él, con su amplio conocimiento en coaching, y con la ayuda de los caballos, analiza las fortalezas y debilidades de sus pacientes.

Elocuente y expresivo, este publicista y actor de profesión tiene una visión con los equinos que, posiblemente, nadie más haya visto.

PazArteAmor inicia como un proyecto personal, arraigado a un amor heredado por estas bestias que en la edad adulta pueden superar los 500 kilogramos y medir 1.8 metros de alto 2.4 metros de longitud.

Todo empezó por el ego de que lo vieran encima de una de estas bestias que fueron el primer transporte visto por aborígenes americanos.

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Mediante la observación, hace que quienes buscan este tipo de asesoramiento, planteen sus propias preguntas para definir metas. Su trabajo no solo se basa en temas profesionales, también en la comunicación con demás seres humanos.

“Uno trata de ser mejor que el otro, compite con los demás pero no consigo mismo. Los caballos no, ellos no dicen mentiras y no tratan de ser vacas”.

Arango explica a los asistentes que todo está en la forma de expresarse. El animal correrá y se asustará si se acerca con violencia y rapidez. Beto le chifla al caballo y le comunica que se dirige hacia él. Sereno, el animal se rinde ante la mano que le ayuda a quitarle las moscas del lomo. “Todo está en la manera de hacer las cosas”.

En su viaje al País Vasco, Beto hizo un contrato con la naturaleza. Lo vio como una filosofía de trueque. “Yo le doy heno al caballo en invierno y él me da calor”. Arango vivió básicamente en un establo encima de estos cuadrúpedos. Al final, se acostumbró a su olor y sudor.

Todo viene del corazón

El trabajo de Arango es hablar, guiar, hacer entender que mientras se realiza este tipo oficio, la persona que asiste, está en el aquí y ahora. En el presente.

“El pasado deprime y el futuro genera ansiedad. Hay que vivir día a día”.

Durante la sesión de coaching, Beto inicia un trabajo de observación. En él, conoce la situación de quien lo busca. Se charla, se ríe y se logra conocer el pensamiento humano y animal. Todo mientras el resoplido de los caballos, extasiados de felicidad por estar sin una cabezada, se suman a la tranquilidad que emite el escenario.

Beto nunca le dirá qué hacer. Cada quien es responsable de encontrar su propio camino a través de relajadoras sesiones, de expresar sus propias opiniones y posibilidades de éxito desde su perspectiva.

Beto Arango es un líder, un hombre que no adiestra animales ni personas. Adiestra ideas.

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