La colombiana que defiende a las víctimas de las prótesis PIP en el mundo

25 de febrero del 2015

Nathalie Lozano, abogada, representa a más de ocho mil mujeres.

La colombiana que defiende a las víctimas de las prótesis PIP en el mundo

Hace tres años, la abogada Nathalie Lozano decidió hacer cumplir los derechos de las mujeres. Mientras la prensa mundial anunciaba que Jean-Claude Mas, fundador de la firma francesa de la prótesis mamarias PIP (Poly Implant Prothèse), iría a la cárcel durante cuatro años por vender un producto fraudulento; ella comenzó a buscar mujeres afectadas de todas partes del mundo para emprender una lucha judicial en Francia.

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Al inicio encontró dos, luego quince y con las semanas el número se fue incrementando. “La mayoría de las mujeres no tenían esperanza de que alguien les fuera a responder”, dice. En la actualidad, su firma Lozano Blanco & Asociados representa a 8.300 mujeres de 28 países afectadas por la prótesis PIP y un grupo pequeño de transexuales. Ha liderado tres procesos judiciales en contra de la certificadora alemana TÜV Rheinland, responsable de permitir que el producto llegara al mercado.

Pero esta batalla jurídica no ha sido fácil. Nathalie confiesa que muchas veces subestimaron su trabajo y el de su equipo. También creyeron que era débil por ser mujer y otros se atrevieron a criticar el proceso por estar relacionado a un tema de vanidad.

“Cuando llegamos a Francia con este caso, la actitud de la contraparte era casi como si se tratara de un chiste. Puedo decir que después de tres años de proceso, solo hace tres meses fue la primera vez que me hablaron directamente y me saludaron en una reunión”. Otra de las cosas más difíciles del proceso ha sido la muerte de varias de las mujeres que representa. Es un tema del que prefiere no profundizar e incluso la hace llorar.

Implante de mama

Su fórmula de trabajo se resume en calidad  y profesionalismo. Nathalie ha hecho historia. En 2013 el Tribunal de Comercio de Toulon (Francia) falló a su favor. El primer grupo de mujeres, conformado por 1.514 afectadas y en su mayoría colombianas, recibieron una primera provisión de 3.000 euros cada una. Se espera que en los próximos meses salgan otros dos fallos y cada una de las mujeres reciba una indemnización por los daños económicos, físicos y por el perjuicio emocional que la mala calidad de las prótesis les pudo provocar.

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Pero Nathalie no imaginó llegar tan lejos, ser reconocida mundialmente por este caso y tener un alto nivel de credibilidad como abogada. Confiesa que estudió derecho influenciada por su papá y que durante la universidad se aburrió muchísimo. “Pero en el ejercicio práctico me enamoré de esto. Me encanta y apasiona. Es maravilloso”. También agradece y recuerda con humor el día en que la echaron de un trabajo y se vio obligada a trabajar como independiente con el apoyo de su esposo economista.

KienyKe.com habló con esta abogada, de 44 años, que buscar devolverle los derechos a miles de mujeres en el mundo.

¿De dónde nace la iniciativa de reunir a estas mujeres y representarlas?

Hace unos años decidí que iba a trabajar en derechos colectivos, básicamente son todas las acciones de afectaciones a grupos grandes de personas. El tema de implantes surgió después de la noticia, por tener personas conocidas con ese problema y en parte por ser mujer me generó una mayor conciencia de la situación.

Empezamos a ver qué estaba ocurriendo y hacerle seguimiento. A ver dónde había asociaciones de mujeres, quién las apoyaba y así empezó el trabajo. Inicialmente dos personas de la oficina empezaron a contactar mujeres. De repente ya eran 70, después 150 y vamos en ocho mil mujeres de 28 países incluido Colombia a quienes estamos representando.

¿Cuáles han sido los procesos judiciales y fallos?

En la primera parte presentamos una reclamación para 1.500 mujeres en enero de 2013. Ahí el 90% eran colombianas. En noviembre de ese mismo año, el tribunal de Toulon en Francia falló a favor de ellas. Se dijo que la empresa que demandamos, compañía alemana encargada de certificar la calidad, no había obrado con suficiente cuidado. Los obligó a pagar inicialmente 3.000 euros a cada uno de estas mujeres. Un valor provisional, es decir, solo por una parte de los prejuicios.

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El juez decidió que ese dinero se les entregara de inmediato para cubrir gastos médicos, gastos urgentes mientras el proceso sigue su curso porque no es tan corto y se hace una tasación persona por persona.

Con base en ese éxito, presentamos otra acción adicional de 6.000 mujeres y ahora en abril vamos a presentar otro grupo más. En concreto, las 1.500 mujeres recibieron, entre el mes de marzo y abril de 2014, en sus cuentas bancarias algún dinero para poder cubrir sus gastos. Es un caso único y eso es emocionante.

Natahalie Lozano Abogada

¿Qué ha sido lo más complicado del caso?

Realmente el proceso como tal no me agobia. Lo que es duro es la situación de las víctimas, eso es lo realmente difícil. El caso como tal tienen todos los retos que puede tener un proceso contra una multinacional, es una lucha fuerte. Atacan, usan unos medios que a uno no le gustan. Pero la situación de las mujeres es terrible, por ejemplo, la semana pasada una de nuestra aliadas en Inglaterra nos envió unas fotos de su operación, entonces eso es muy duro de manejar y asimilar.

¿Cuáles han sido los hallazgos en este proceso?

Veo que nosotras las mujeres muchas veces por el afán, por el tema de la belleza, no lo digo como algo malo porque yo soy la primera preocupada por la belleza, pero creo en ese afán por las presiones tomamos unos riesgos que no debemos. También siento que hay poco cuidado en las autoridades, en el mercado y en los productores de las prótesis.

¿Cuáles son las principales cifras y estimados?

Las prótesis de marca PIP no son las primeras que tienen problemas sino que este es el caso más sonado. En el mundo hay más o menos 500 mil mujeres con PIP. En Colombia cifras oficiales hablan de 15 mil mujeres, de esas, nosotras representamos algo más de cinco mil.

Todavía hay muchas que no están con nosotros y otras que tuvieron el dinero para resolver el problema por sí solas. Entre los países más afectados están Inglaterra y después América Latina con Colombia, Venezuela, Brasil y Argentina.

De las mujeres que nosotros representamos (8.300) más del 50% presenta ruptura de prótesis.

¿Qué piden las mujeres a este tribunal?

En el proceso penal es para que Jean-Claude Mas (fundador de la compañía que vendía las prótesis PIP)  permanezca en la cárcel. También se pide una indemnización por los daños económicos, físicos y por el perjuicio emocional a cada una de las mujeres.

¿Quiénes están demandados?

El fabricante y la empresa encargada de supervisar el producto. Ambos tienen culpa. La empresa que los fabricó entró en bancarrota, el señor (Jean-Claude Mas) fue a la cárcel. Simplemente desbarataron la empresa. Buscamos que el señor permanezca en la cárcel porque él no va a indemnizar porque no hay recursos.

La otra empresa (la certificadora alemana TÜV Rheinland) acompañó al fabricante durante quince años. Era la encargada de verificar que el sistema de calidad se cumpliera y de recibir las quejas del mercado. Tiene responsabilidad porque en Europa el fabricante contrata a una empresa privada pero designada por el Gobierno para este trabajo.

¿Es un caso difícil por tener a mujeres involucradas y un tema de vanidad?

Al comienzo me impactaban los comentarios en las redes sociales. Se preguntaban: ¿por qué nos vamos a ocupar de este tema de salud si es que ellas decidieron hacerse eso por vanidad? Como si fuera menos importante. Pareciera que porque es un tema de vanidad es menos importante.

Es totalmente injusto y absurdo, cualquier mujer a la que le estén vendiendo un producto en el mercado, por ejemplo para adelgazar, tiene derecho a que le den unas condiciones mínimas de seguridad. Es un atentado más a ciertos derechos de las mujeres. No son de tercera categoría los derechos de las mujeres o porque se trate de una cirugía plástica. Es como cualquier servicio médico.

Natahalie Lozano Abogada 01

¿Cuál es su llamado a las mujeres que tienen los implantes PIP y no se han atrevido a hablar?

Primero, que no subestimen la importancia de este tema de salud. Tampoco se alarmen pero que estén muy atentas porque hay unos riesgos asociados a estos implantes. Que aunque estén bien, tengan todos los cuidados, controles y estén muy atentas a todo lo que salga de este tema.

Segundo, que nos den la oportunidad de reclamar sus derechos. Es una forma de concientizarnos de que las mujeres tenemos unos derechos. Que merecemos que se nos trate de esta manera, se nos trate con seriedad, no se banalicen nuestros temas de salud. Que se le muestre a todo el mundo que nuestros temas de salud no son de tercera categoría porque está asociado a vanidad.

Tengo una teoría un poco extrema pero creo que si fuera un tema que afectara por decir algo para la calvicie de los hombres y que todos terminaran con una infección, sé que tendría otra connotación. Nunca he sido feminista pero estoy convencida que otra sería la aproximación de los medios y de las personas.

A las que estén padeciendo síntomas, están angustiadas y sufren en silencio quiero decirle que estamos acá, que el proceso es muy sencillo de llevar. No hay que incurrir en costos de abogados por ahora solo hasta el final si el resultado es positivo y si hay indemnización. Pero antes de eso no. Tienen que presentar algunos documentos. Acá tienen confidencialidad absoluta, un equipo de mujeres que las pueden guiar. Pero deben dar el paso. Es un tema de reclamar sus derechos.

¿Hasta dónde quiere llegar con el caso de la prótesis PIP?

Quisiera ganar para estas ochos mil mujeres. Además que se pudiera en Colombia inicialmente hacer algún tipo de movimiento para que revisen la norma, regulen cómo funcionan los médicos y las clínicas. Que las mujeres tengan acceso a un sistema de información más amplio con datos para tomar una buena decisión de manera informada. Tener más controles para que no se repitan estos casos. Ese sería el logro completo.

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