El arte de afinar y reparar acordeones

El arte de afinar y reparar acordeones

2 de mayo del 2017

¿Así se repara un acordeón?

Colombia es uno de los países donde han nacido los mejores acordeoneros del mundo, cuna de grandes talentos de este folclor, no por nada se celebra cada año cientos de festivales en la costa del país para rendirle tributo a los especialistas de este género. En el marco de los 50 años del Festival Vallenato, miles de acordeoneros compiten en varias categorías para poder fomentar el folclor cultural que proviene de los grandes juglares.

Como muchas de las cosas que se usan en la cotidianidad, tienen su tiempo de vida, y se deterioran principalmente por el uso,existen personas que se dedican especialmente a arreglar acordeones, y a afinarlos, una técnica que data varios años atrás.

KienyKe.com le preguntó al cesarense Jorge Rodríguez, un afinador de acordeones que hace 15 años se dedica a este trabajo, a quien le interesó este proyecto de vida porque tomaba clases de con su maestro Juan Urbae en Venezuela, lugar donde residió en su juventud. “Yo lo veía reparar instrumentos, me causó inquietud lo que hacía, él era muy rudimentario, vi que podía ayudarlo y me incliné por ese hobbie”.

Rodríguez se inclinó en la reparación del ‘Fuelle’ que consiste en una especie de caja de paredes plegables y flexibles que al llenarse de aire expulsan los sonidos que requiere el acordeón, lo apodaron  jocosamente ‘Fuelle’, y así se quedó. Comentó que aunque su oficio es netamente reconstruir y pulir el acordeón, también está tomando clases porque el próximo año quiere convertirse en un rey vallenato.

En cuanto al proceso, Jorge manifestó que la afinación del acordeón depende de la reparación de los pitos que están al interior del acordeón. “Estos pitos se van deteriorando con el uso y el abuso del instrumento, hay algunos pitos que se dañan por el uso pero hay otros que no, lo que yo hago es reemplazar el filamento con otros pitos y afinar el instrumento realizando un balance de sonido”.

Para reparar el instrumento pone sobre una mesa dos placas de madera que contienen una hilera de pitos a su alrededor. Debajo de la mesa tiene un palanca similares a las que uno encuentra en una vieja mesa de coser,  al mover esa palanca genera el sonido de los pitos, “es como escuchar el acordeón sin caja”, dijo el especialista. En la mesa también tiene una caja pequeña parecida a la de un termómetro que le da la variación del sonido,  si este se encuentra afinado.

El acordeón tiene en total 256 pitos, trae 50 resortes en su totalidad y está hecho de madera y recubierto con naca, carey o película celuloide, de la cual se pueden sacar los colores que desea el acordeonero, los más comunes son el rojo y el azul.

El cesarense manifestó que aunque no deja de ser un bello oficio, no cree que con esto se volverá millonario, le da para vivir bien y con sus comunidades,- “este trabajo no se acabará porque en esta zona del país como en La Guajira y Valledupar hay cientos de festivales de acordeón en cada municipio, cada uno tiene las fechas, ahora por ejemplo, viene el de Cuna de acordeones que se hace en  Villanueva La Guajira de donde es Jorgito Celendón”, comentó Rodríguez.

Aunque a su tiendan han entrado varios reyes vallenatos para que les arregle sus instrumentos, Rodríguez no puede hablar de ninguno de ellos, porque para él eso es hacerles propaganda gratis, no alardea de sus amistades aunque para él es normal saludar a esos reyes vallenatos como sus amigos. “me los encuentro en la calle y los saludo como cualquier amigo”.

El cesarense señaló que para él ponerle precio a los instrumentos dependerá del daño, así que el cambio de un pito puede valer 10 mil, el arreglo de un fuelle puede costar desde 400 mil hasta 600 mil. Rodríguez es jefe y obrero de su propio negocio, “Tengo horario de oficina, pero hay días en los que puedo salir más temprano o más tarde, según como pinte el negocio en la mañana”.

Por ahora Jorge se prepara; el año que viene quiere presentarse en  el Festival de la Leyenda Vallenata, así que alterna sus horas en arreglar los fuelles y tocando acordeón en su humilde tienda en Valledupar.

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