¿Cómo atienden los Santos en Palacio?

¿Cómo atienden los Santos en Palacio?

5 de abril del 2011

En los ocho meses que lleva Juan Manuel Santos en la Presidencia de la República el salón Bolívar del Palacio de Nariño ha abierto sus puertas a cuatro visitas de Estado. Sólo en marzo, el también llamado Salón Rojo, recibió a la Reina Sofía de España y al  Presidente peruano Alan García. Los dos almuerzos dieron la sensación de que los manteles se volverán a poner en Palacio y que las recepciones de este tipo serán más comunes en la era Santos.

Si bien el ex presidente Uribe recibió a jefes de Estado, presidentes y príncipes herederos, durante sus ocho años de gobierno sus atenciones en el Palacio de Nariño se limitaron a las estrictamente  necesarias.

En menos de un mes los Santos han recibido en el Salón Bolívar  estas visitas ilustres, pero también es un comentario general sobre el nuevo menú que se sirve en todas las invitaciones, inclusive las personales. Se respira un aire renovador que llegó con la nueva familia presidencial, a la que le gusta atender bien y se ha propuesto darle un toque más fresco a la casa presidencial.

En el almuerzo ofrecido a la Reina Sofía de España el pasado 15 de marzo quedó en evidencia que las cosas en Palacio cambiaron. Para empezar, la tradicional mesa en forma de “T” que se usaba en las visitas de Estado más importantes fue reemplazada por varias mesas de ocho puestos. Esto con el fin de permitir la charla entre los comensales y hacer el ambiente más ameno. “Se trata de suavizar un poco el protocolo. Hacerlo menos acartonado”, dicen en Palacio.

En el almuerzo ofrecido a la reina Sofía, Santos se limitó a hacer un saludo protocolario e invitó a pasar a manteles.

Ese tipo de disposición es la misma que se utiliza en los grandes eventos de la Casa Blanca, donde hace mucho dejaron de usar una única mesa, como todavía se acostumbra en la mayoría de  recepciones de la realeza europea.

En el Palacio de Nariño no hay un escuadrón chefs como muchos imaginarían. Aunque sí hay un grupo de cocineros que se encarga de las comidas de la familia Santos y sus invitados personales. Cuando se trata de eventos de Estado se contrata un servicio de banquetes que debe seguir las direcciones del jefe de protocolo de la Cancillería y de María Doris Marulanda, la ecónoma del Palacio de Nariño.

Para el almuerzo con la Reina se contrató a la casa de banquetes de Roberto Vélez, una de las más tradicionales del país, que ha atendido elegantes matrimonios, sobre todo de familias bogotanas,   desde hace más de treinta años y se caracteriza por sus platos de cocina clásica. En esta oportunidad, el menú fue un timbal de queso, un pescado a la champaña ‒la Reina es vegetariana‒, pasta tipo orzo y una chiffonada de verduras. El postre fue el preferido de la Primera Dama: crepes de dulce de papayuelas.

La cena para Alan García fue la ocasión para un encuentro grato de viejos amigos del presidente peruano en Colombia.

Durante la recepción, el presidente Santos dio un discurso de pocos minutos para dar la bienvenida a su Majestad a Colombia. En él recordó la primera visita de los reyes en 1976 y agradeció su gestión humanitaria. Muy distinto fue el caso de Uribe en el almuerzo que ofreció a los Príncipes de Asturias durante su gobierno. En esa oportunidad, el ex presidente habló durante una hora y media, como si se tratara de un consejo comunitario. Quienes estuvieron presentes cuentan que, después de media hora de la intervención presidencial, la Princesa Letizia miraba con insistencia su reloj.

En la cena que se ofreció el 23 de marzo al presidente Alan García, la casa de banquetes elegida fue Bodega y Cocina, propiedad de Constanza Montes. Para esta ocasión, la entrada fue  una crema de queso brie, pescaditos de cerdo, miloja de papa y alcachofa salteada. De postre sirvieron peras al vino y helado de chocolate, que es el favorito del presidente Santos y nunca puede faltar.

Para ambos eventos la Primera Dama, María Clemencia de Santos, supervisó en persona el detalle de cada mesa y aprobó cada menú con anterioridad. También estuvo al frente de las obras y la redecoración de la casa privada donde vivirán los próximos cuatro años. Desde hace poco más de un mes se terminaron las reestructuraciones y la familia Santos por fin habita la Casa Privada en el último piso del Palacio de Nariño. Su apartamento familiar se mantendrá abierto para atender reuniones privadas y personales de la familia Santos. Los manteles y el protocolo serán exclusivos a su vida en Palacio.