Cuentos tibetanos para amar la paz y la calma

29 de julio del 2019

Las historias que reposan en el subconsciente ayudan a formar nuestra alma.

Cuentos tibetanos para amar la paz y la calma

Cortesía Armando Martí

Una de las tantas cosas que me agradan de la ciudad de Bogotá, es la de tomar a tiempo un taxi y al momento de abrir la puerta y sentarme, se note la limpieza y el orden en el vehículo, pues es una muestra de que el conductor es consciente que al prestar el servicio de transporte, él es su propio gerente y refleja el amor y experiencia por su oficio. Con este marco referencial, me dispongo a estar receptivo a muchas de sus charlas, anécdotas, cuentos e historias.

Tal es el caso del señor Edilberto Gómez, propietario de uno de los taxis amarillos que con su cultura, ayudan a mejorar la imagen de esa empresa. Contrastando tristemente, con la de algunos choferes que con actitud displicente, estresados y malgeniados, ofrecen un servicio muy regular, y me hacen imaginar que así como descuidan los vehículos, se descuidan a sí mismos y quizás a sus propias familias. Definitivamente, uno sólo puede dar de lo que tiene.

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Don Edilberto me cuenta que no tuvo educación formal y proviene de un hogar campesino. Sin embargo, su tono de voz es pausado, respetuoso y agradable, y su memoria e inteligencia son innatas.

Lo primero que le comento, es del tremendo frío de Bogotá el cual está afectando mi salud pues es cambiante y polarizado, y todo lo que cambia intempestivamente genera desconfianza.

A lo que nuestro protagonista responde: “¿Sabía usted que Bogotá tiene uno de los mejores climas del mundo? Me lo contó un médico de la Clínica Shaio, a quien recojo algunas veces para llevarlo a su trabajo”.

Sorprendido le pido que me explique esa aseveración del mundo y con todo el gusto contesta mi interlocutor: “Bogotá oscila en temperaturas de entre los 10 oC a 22 oC grados, y efectivamente tiene cambios intempestivos entre los 4 oC y 18 oC grados. Estos 12 grados son soportables por los bogotanos, quienes no necesitan de pesadas chaquetas para asimilar estas temperaturas.

Sin despegar sus manos del timón del taxi y concentrado en llevarme a mi destino, Edilberto continua con su narración:

Mientras que en los países nórdicos durante el verano la máxima temperatura es entre los 10 oC y 14 oC grados, y en otros países de Europa, se ven representados estos cambios en temperaturas extremas de 46 oC grados. Durante las otras estaciones (otoño, invierno y primavera) el clima registra por debajo de los 0 oC grados.”

Durante los 50 minutos que duró el viaje, escuché datos de la NASA acerca de las explosiones solares y su influencia en los cambios climáticos del mundo, y de algunas historias y cuentos que le narraban sus abuelos. Al parecer a este comunicativo conductor no le faltaban historias que contar.

Todo esto me hizo rememorar al poeta español León Felipe Camino (1884, Tábara – 1968, Ciudad de México), autor del poema “Sé todos los cuentos”, quien fue un valiente crítico que luchó contra las injusticias sociales.

El poeta español León Felipe Camino. Cortesía Armando Martí

Conoció la prisión agobiado por las deudas; fue actor de teatro y pudo graduarse como farmacéutico. Vivió muchos años en México siendo agregado cultural de la embajada española, y profesor de Literatura en varias universidades latinoamericanas.

Sus versos y prosa se destacan por la sencillez y profundo conocimiento de las emociones del ser humano, las cuales son descritas desde las situaciones cotidianas:

Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto: Que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos, y que el miedo del hombre… ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos… y sé todos los cuentos.”

Estoy de acuerdo. Tantas historias y cuentos que reposan en la mente subconsciente han ayudado a formar nuestra alma, y en el largo camino de la evolución el hombre necesita escuchar muchas historias que le generen ánimo, apoyo y sentido, con el fin de soportar y superar las vicisitudes de la vida diaria.

Desde muy pequeño, mi abuelo Campo Elías me leía antes de dormir las narraciones de Julio Verne, que futurizaron mi vocación de explorador de cientos de aventuras misteriosas y desconocidas, las cuales descifré en mi camino hacia el descubrimiento de la verdad.

Como diría el médico y terapeuta Gestalt Jorge Bucay en su libro “Cuentos para pensar” (editorial Océano de México): “¡Lo que es, es! … ¿Esa es la verdad?” Esto me llevó a plantearme que los hechos y las situaciones, son como son, y que lo que es real no siempre resulta conveniente que lo fuera.

Cortesía Armando Martí

Una situación no es como debería ser. No es como me dijeron que iba a ser. No es como fue. No es como será mañana. Todo mi exterior es como es.

Si entendemos esta realidad presente, habilitaremos una acción para cambiar la realidad misma. Por eso agrega este querido autor y maestro de psicoterapia: “Yo soy quien soy. Entonces: Yo no soy el que quisiera ser. No soy el que debiera ser. No soy el que mi mamá quería que yo fuera. Ni siquiera soy el que fui. Yo soy quien soy”.

Cuando no admitimos la realidad o negamos la posibilidad de la experiencia personal, nos exponemos a la frustración de no descubrir quiénes somos. El resultado de ese dilema, es la aparición de las enfermedades psicosomáticas, las neurosis y muchos trastornos de la personalidad.

El comienzo del camino

El XIV Dalai Lama, líder espiritual y político del Tíbet. Cortesía Armando Martí

Aceptar nuestra esencia es el comienzo de un camino interior hacia la serenidad y la calma personal. Este es el planteamiento profundo que desde hace millones de años, los monjes tibetanos transmitían a través de historias y cuentos a sus discípulos y aspirantes a la trascendencia espiritual.

El Tíbet siempre me ha fascinado, pues es la meta de los viajeros y exploradores occidentales. El “techo de mundo”, es el lugar más alto de la Tierra, ubicado en el corazón de Asia a más de 4900 metros de altura, con unas condiciones climáticas muy adversas.

Pero esto nunca ha desanimado a los buscadores interiores, por el contrario les ha inspirado todavía más a vivir de instante en instante, experimentando la calma que produce la humildad del desapego por las cosas del mundo.

Otro aspecto maravilloso del Tíbet, es la fusión de los temas religiosos, políticos y sociales, basados en una cultura construida de inmensas historias y cuentos, transmitidos de generación en generación de forma oral y narrados a su vez, por ancianos y monjes sabios de esta nación, antes de ser invadida por la República Popular China.

Afortunadamente, estos tesoros culturales no solamente sobreviven en la actualidad, sino que además, han resurgido como fuerza de iluminación y compasión para toda la humanidad, a través de las enseñanzas de Tenzin Gyatso conocido como el XIV Dalai Lama, líder espiritual y político del Tíbet.

Abriendo las puertas interiores

La literatura hace más de cuatro mil años ha construido la vida de los seres humanos. El origen más antiguo de las historias espirituales del mundo se generaron en el Tíbet, por eso he seleccionado a mis amables lectores, algunos cuentos que los pondrán a pensar y descubrir todo el potencial que tienen dentro sí mismos.

Los dos buscadores

Cortesía Armando Martí

“Eran dos buscadores que, a fuerza de buscar, se habían convertido en ermitaños. Hablaban uno a cada orilla del río Brahmaputra. Uno de ellos era más joven y se había hecho muy célebre y gozaba de gran reputación. El otro ya era anciano, una persona sencilla y de corazón puro. Toda su vida no había hecho otra cosa que ser un hombre de buenos sentimientos y ahora, ya en su ancianidad quería hacer una práctica metódica.

Un día, el anciano tomó una barca y cruzó hasta la orilla del afamado ermitaño joven. Le pidió instrucción espiritual. El joven le entregó un mantra, y le explicó cómo y en qué ocasiones debía repetirlo. Agradecido, el anciano volvió a tomar la barca para dirigirse a su costa, feliz con su mantra.

A las pocas horas de marcharse, el anciano regreso. Le dijo al joven: – Disculpa, pero me he olvidado las palabras del mantra. ¿Podrías repetírmelas? –

El joven así lo hizo. Sin embargo, no se reprimió de pensar que, si el anciano no era capaz de retener un mantra, no seria capaz de avanzar en el camino espiritual. Pero su sorpresa fue extraordinaria cuando de repente vio que el anciano cruzaba el río caminando sobre las aguas”

Reflexión

El conocimiento, la disciplina y las metodologías son importantes para la iluminación espiritual, pero la intención del corazón, la humildad y la bondad en cada acto de nuestra vida, también son las llaves para abrir las puertas de la sabiduría personal  y lograr una nueva conexión con nuestro maestro interno, que realizan muchos milagros deseados y también inesperados.

Pesadas Cadenas

Cortesía Armando Martí

“Era un monje que, a pesar de todos sus esfuerzos espirituales, no hallaba la paz interior. Angustiado, el discípulo acudió a su maestro y le pregunto:

– ¿Cómo puedo liberarme?

El maestro contestó:

– ¿Y quién te ata?”

Reflexión:

La mente no entrenada y tampoco dominada, nos produce pensamientos obsesivos y autodestructivos que alimentan la culpa y la vergüenza, llenándonos de dolor interior.

Para huir de ese sentimiento nos refugiamos en el alcohol, las adicciones y dependencias afectivas, así como también, en el afán de poder, dinero, sexo y control sobre los demás y exageradas necesidades de reconocimiento social. Por eso, nos convertimos al huir de nosotros mismos, en el juez, carcelero y ejecutor de una sentencia que cumplimos por años dentro de nuestras cárceles emocionales.

La prisión más segura

Cortesía Armando Martí

“Dicen que Dios reunió a tres almas que iban a reencarnar en poco tiempo. Les dijo:

– Ha llegado el momento de decidir acerca de su próxima reencarnación. Antes de decidir qué seréis en vuestras próximas vidas, me gustaría saber qué deseáis realmente para vuestra propia existencia.

Una de las almas dijo:

– Quiero nacer en una familia muy rica y poder, así, disponer de toda una vida de gustos y placeres.

Otra de las almas se expresó así:

– Quiero poder viajar durante toda mi vida, conocer ciudades de todo el mundo.

La tercera de las almas, que escuchaba atentamente a los demás, con toda humildad dijo:

– Dios, para mi existencia no quiero nada en especial. En mi reencarnación no me interesa tener riqueza ni fama. Sólo quiero que me des una mente clara que me permita disfrutar de lo mucho o poco que me toque tener y hacer.”

Reflexión:

Es vital para el despertar espiritual que nuestra mente esté libre de deseos superficiales y mundanos. La paz interior no se puede lograr sin conocer, aceptar y entender nuestra naturaleza. Una mente inmadura puede desanimarnos en la consecución del camino hacia la Serenidad Personal.

Bibliografía:

– Jorge Bucay. (2000). Cuentos para pensar. Editorial Océano.

– Yosano Sim y Pedro Palacio Palao Pons. (2015). Cuentos Tibetanos. Ediciones Karma.

– Armando Martí. (2018) Viajero Interior: Un Camino Simple hacia la Serenidad Personal. Editorial Carrera 7ª.

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