El arte de resolver problemas difíciles

Cortesía: Armando Martí

El arte de resolver problemas difíciles

10 de junio del 2019

Recuerdo que hace muchos años, volaba dos a tres veces por semana, pues en aquel entonces, era el Instructor Nacional de Relaciones Humanas en la empresa Puertos de Colombia (Colpuertos).

Mis funciones, consistían en armonizar y generar soluciones para las diferentes crisis, que se presentaban entre los directivos y el sindicato de trabajadores.

Me desplazaba mensualmente a los principales puertos del país ubicados en Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Buenaventura y Tumaco. Así lo realicé durante diez años.

Cortesía: Armando Martí

Sin embargo, en una ocasión y mientras el avión decolaba, un fuerte viento hizo que el capitán aterrizara de emergencia. Fue un momento difícil y dramático, pues la mayoría de los pasajeros, pensamos que íbamos a morir.

Los gritos, la impotencia y los espeluznantes sonidos de la aeronave, se mezclaban produciendo una gran angustia y pánico, que generaría, por lo menos en mí, una complicada fobia a volar, la cual me ha acompañado durante mucho tiempo.

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La fobia es una palabra derivada del griego “fobos”, atribuida al hijo de Ares y Afrodita llamado “Pánico”, que significa miedo profundo. Por eso, este exagerado e incontrolado sentimiento se convierte en un trastorno de salud emocional y psíquico.

Existen alrededor de 470 fobias diferentes ¿Por qué tantas? Pues ni más ni menos, la fobia es una enfermedad mental común y la más extendida por todo el planeta.

Y para aquellos que no padezcan una fobia, entender estos trastornos emocionales resulta difícil, ya que, el miedo que sentimos las víctimas es intenso e ilógico, y está relacionado con sentimientos de rechazo hacia uno mismo, las personas y también hacia los animales, las cosas y algunas experiencias traumáticas de infancia.

Las fobias más comunes son: Agorafobia (miedo irracional a los espacios abiertos), Claustrofobia (temor a los espacios cerrados), Aracnofobia (terror a las arañas), Glosofobia (miedo a hablar en público) y la que padezco conocida como Aerofobia (miedo a volar en aviones).

Cortesía: Armando Martí

Sin duda pertenezco al 30% de la población que le aterroriza volar, debido a que de manera inconsciente no entendemos cómo una máquina de varias toneladas puede sostenerse en el aire y cómo nuestras vidas dependen de la pericia y experiencia de un piloto, un copiloto y un ingeniero de vuelo.

Buscando ayuda, tuve la suerte de conocer a mi querida amiga y profesora la Dra. María Andrea Hernández, psicóloga egresada de la Universidad de Los Andes, con un Magister en Terapia Breve Estratégica del Centro di Terapia Strategica en Arezzo (Italia), y fundadora del Centro de Terapia Estratégica de Bogotá (CTE).

Allí no sólo aprendí a manejar en gran medida mi fobia a volar, sino que también logré certificarme después de un año de formación, como practicante de la Terapia Breve Estratégica.

Estrategias sencillas para problemas difíciles

Cortesía: Armando Martí

El Dr. Giorgio Nardone, uno de los creadores de la Terapia Breve Estratégica

El modelo de la Terapia Breve Estratégica, fue creado por el Dr. Giorgio Nardone quien es psicoterapeuta y coach, junto con el Dr. Paul Watzlawick (ya fallecido), filósofo y psicólogo austriaco nacionalizado como norteamericano.

Esencialmente este modelo vanguardista se diseñó para resolver problemas difíciles con estrategias aparentemente sencillas, a través de intervenciones breves y eficaces, en donde los cambios suceden especialmente por el descubrimiento interactivo entre terapeuta y paciente, guiando a la persona a sentir e intuir, antes que comprender las raíces de sus problemas.

También, este modelo estratégico se emplea para solucionar problemas en contextos clínicos y psicológicos, y en ambientes organizacionales y empresariales.

De todo lo aprendido y experimentado a lo largo de esta excelente formación profesional, recibí muchas herramientas importantes para mi crecimiento personal y superación de bloqueos emocionales y fobias.

Las enseñanzas contenidas en los libros del Dr. Nardone, también nutrieron mi hacer terapéutico especialmente “El arte de la estratagema. Cómo resolver problemas difíciles con soluciones simples”, publicado por la editorial el Nuevo Extremo S.A en Argentina.

Cortesía: Armando Martí

En la introducción a su obra, el autor expresa: “Este arte no prevé a tranquilizadoras “verdades”, o sea, a conocimientos definitivos respecto de la realidad que nos rodea y a la relación que tenemos con ella, sino más bien el uso de estratagemas que violan el sentido común y la lógica racional.”

La estratagema es una palabra derivada del griego stratós, relacionada con las batallas de los ejércitos quienes las utilizaban en los ardides de guerra, es decir, engaños hechos con astucia y destreza, para conseguir ventaja y vencer al enemigo.

Sin embargo, todos los seres vivos: personas, animales y plantas, han sobrevivido a través de estratagemas de defensa.

A lo largo de la historia se puede entender la utilización de este instrumento, en el arte de la metis (el culto griego a la audacia y a la astucia), el arte de la guerra del General Sun Tzu (el método para vencer al enemigo con el mínimo esfuerzo), y el arte de la persuasión (Sócrates y Aristóteles) para inducir a las personas a cambiar según nuestros propios fines.

Las estratagemas esenciales

Cortesía: Armando Martí

Para el Dr. Nardone, quien reunió los criterios básicos para la formación de habilidades estratégicas, define 13 estratagemas esenciales aplicables a distintas situaciones siempre y cuando se comprenda su funcionamiento, a través de la experiencia profesional en las áreas de salud mental y coaching, las cuales se pueden adaptar a las diversas circunstancias de los consultantes:

“Cada estratagema no representa una sencilla receta que copiar, sino un principio que aprender para construir intervenciones ad hoc. El arte nunca es replicar, sino siempre interpretar.”

Las 36 estratagemas chinas representan incluso en estos tiempos modernos, la esencia del pensamiento estratégico. Si queremos producir un cambio, lo más importante es evitar que nuestra acción terapéutica sea neutralizada por las contradicciones existentes en la psique del asesorado con sus correspondientes defensas y resistencias al cambio.

Utilizando técnicas indirectas, se pretende engañar al adversario para que reaccione en defensa o ataque, y luego vencerlo donde descuidó su propia defensa.

Muchas veces la consulta terapéutica es un verdadero campo de batalla entre el ego, los pensamientos obsesivos, los comportamientos compulsivos, la negación, los traumas de infancia y las creencias, entre otros hábitos y emociones nocivas, que enferman al paciente y son las fuerzas negativas con que ellos intenten de forma consciente e inconsciente, anular o desvirtuar las soluciones intentadas por el terapeuta para su mejoramiento y rehabilitación.

Para el Dr. Milton Erikson médico e innovador hipnólogo, quien tuvo mucho éxito con sus miles de pacientes empleando la sugestión hipnótica, afirmaba que esta no debería ser tan directa, puesto que se debe mover el núcleo consciente y subconsciente para acceder al inconsciente o superconsciente, pues en esas misteriosas e inexploradas zonas es donde radica la fuerza necesaria para sanar, logrando más eficiencia con la inducción sugestiva indirecta.

Cortesía: Armando Martí

Desde el inconsciente se alcanzan cosas maravillosas que nunca podrían ser realizadas con una mente sobrecargada de información, desenfocada y estresada.

Por ejemplo, a través de la técnica de hipnosis, se puede producir anestesia en varias zonas del cuerpo humano, al desplazar la atención consciente al núcleo del dolor a otras partes en donde no existe ese sufrimiento.

El poderoso efecto de la sugestión se comprueba a través del uso de las técnicas de la estratagema y la estrategia, cuyo fin es resolver el bloqueo que se interpone entre la meta y el objetivo.

Para volver a montar en avión, mi terapeuta durante varias sesiones, me hizo imaginar que no era el piloto el que manejaba la nave, sino un Ser Superior que cuidaba de mí.

Él era quien guiaba la mente del piloto, y como ese Poder Superior quería mi bienestar, había elegido a un capitán que a través de la concentración y buena intención, me llevaría seguro a mi destino.

Lo demás lo realizó mi propio inconsciente sin que yo me diera cuenta. Empecé a sentir que volar era seguro y que la angustia generada por el accidente aéreo del pasado disminuyó su intensidad.

Hoy con mi software mental reseteado por esta nueva información afirmó: “Armando Ricardo ya puedes soltar las riendas de tu racionalidad pesimista y el deseo de control sobre todo y con todos, y dejar actuar a esa fuerza espiritual que viene en tu ayuda y emana compasión hacia ti, pues su esencia amorosa nunca te haría daño”. Desde entonces, mis temores hacia estas penosas fobias han mejorado ostensiblemente.

En mis asesorías terapéuticas y manejo de crisis empresarial, utilizó ocasionalmente algunos de las 36 estratagemas chinas.

Este es un valioso compendio clásico escrito por muchos líderes expertos en técnicas militares, políticos, comerciantes, filósofos, escritores y personas comunes, que también aportaron sus valiosos conocimientos durante 5.000 años de intrigas, competencia económica y golpes de Estado, entre otros.

Hoy junto con nuestro grupo de apoyo terapéutico, repito, las hemos adaptado para la superación de los hábitos negativos, bloqueos emocionales, creencias limitantes, enfermedades psicosomáticas, adicciones y dependencias afectivas.

Cortesía: Armando Martí

A continuación, algunas de las que más me apoyan como herramienta transformativa para servir y ayudar a mis clientes y asesorados:

1. Cruzar el mar de espaldas al cielo:

Las personas cuando se acostumbran a una situación dejan de “ver” el fondo de su problemática. Creen que pueden disimular sus secretos al actuar o mostrarse de forma familiar ante los demás. Esta creencia de confianza y comodidad, se contrarresta con la observación más directa de los pequeños detalles que descubren lo que quieren ocultar ante los demás.

2. Relajarse mientras el enemigo se cansa:

Como terapeuta debo conservar mi energía permitiendo que el asesorado toque fondo, se resista y niegue su condición. De esta manera, puede hacer lo que quiera y mientras tanto, yo estaré pacientemente esperando que agote su parte enferma, y emerja su necesidad de rehabilitación.

3. Sacrificar el ciruelo por el melocotonero:

A veces se pierden varias batallas durante las sesiones terapéuticas, lo importante es que el terapeuta no pierda su objetivo de ganar la guerra a la enfermedad, y lograr un sano equilibrio mental y emocional del consultante.

También, guía al asesorado a comprender que hay sufrimientos necesarios: como la renuncia a sus hábitos nocivos y adictivos para liberarse de esas cadenas, pero el costo es sacrificar sus impulsos desbordados para acceder a la sobriedad y el dominio de sí mismo.

4. Golpear la hierba para asustar a la serpiente:

En ocasiones el enfermo es astuto, terco, narcisista y egocéntrico. Por eso debemos seguir el juego y ganar su confianza.

Después de estudiar su comportamiento, se le confrontará de forma sorpresiva, para que al verse descubierto, logre romper la ilusión de control sobre los demás y aterrice en su verdadera condición, reconociendo los defectos de carácter y habilitando el cambio que necesita.

5. Retirarse:

Cuando la enfermedad está en un estado muy fuerte de negación, o la cronicidad le gana a nuestra inyección terapéutica, podemos rendirnos y “soltar” al asesorado, quien podrá creer que superó el conocimiento y la técnicas de su terapeuta, pero en realidad sólo continua preso en su propia cárcel emocional.

Muchas veces, el asesorado por su propia iniciativa y ante el peso de su deficiencia emocional, regresa con la bandera blanca de humildad y conciencia más clara para pedir ayuda y sanar.

Recordemos que tanto el consultante como el terapeuta son seres humanos, y por esta razón, tenemos muchas limitaciones personales. Nos reconforta el sentido espiritual de nuestra existencia, pues es desde allí, que proviene la fuerza interna que nos habilita una mejor calidad de vida y un camino hacia la serenidad y la paz interior.

Bibliografía:

– La mirada del corazón, aforismos terapéuticos. (2006) Giorgio Nardone. Editorial Paidós. Barcelona, España.

– El arte de la estratagema, cómo resolver problemas difíciles con soluciones simples. (2003). Giorgio Nardone. Editorial del Nuevo Extremo S.A. Buenos Aires, Argentina.

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