La Colmenita: una actitud ante la vida

22 de julio del 2019

La historia de la compañía teatral cubana.

Colmenita

Foto: @MarcoAlvarez_00

Para el fundador y director de la compañía cubana de teatro infantil La Colmenita, Carlos Alberto Cremata, nada es más gratificante que estar entre niños, tarea a la que ha dedicado casi tres décadas de su vida como creador.

“Siento que tengo el síndrome de Peter Pan, pues nunca, en toda mi vida, me he sentido bien en una reunión de adultos, o sea, no me he sentido a mi aire ni a mi gusto, sin embargo, entre un grupo de niños cualquiera que estos sean soy absolutamente feliz”, comentó Cremata a Sputnik.

La entrevista con Cremata, conocido como Tin –su apodo desde la infancia- transcurre entre el bullicio de los niños, el ajetreo de instructores y músicos, y entre respuesta y respuesta, el director da señales, indicaciones, solicita y sonríe por las constantes interrupciones.

Lea también: ¿Es la independencia una ilusión?

“Nunca he querido ser pretencioso al hablar de este grupo, pero recuerdo siempre que (la actriz y profesora) Corina Mestre me dijo una frase un día que a mí me encanta: ‘La Colmenita dejó hace mucho tiempo de ser un grupo teatral para convertirse en una actitud ante la vida’” y eso son palabras mayores”, comentó.

Foto: @MarcoAlvarez_00

La historia de Cremata

Fundada en febrero de 1990 por Cremata y su madre Iraida Malberti (1936-2018), una veterana directora de programas infantiles de la televisión cubana, La Colmenita inició un peregrinar por las tablas hasta convertirse en 2007 en embajadora de Buena Voluntad del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Además de recorrer toda la geografía cubana, se ha presentado en escenarios de Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Estados Unidos, Haití, Japón, Panamá y Venezuela, entre otros países.

Cremata es licenciado en ciencias pedagógicas en la especialidad de dirección artística en Ucrania, y en dirección teatral en la Facultad de Artes Escénicas del Instituto Superior de Arte de Cuba y representante de América Latina en el Comité Permanente de Atención a la Infancia y a la Juventud en la Organización Mundial de Teatro.

“A La Colmenita ingresan los niños desde los 3 años y hasta los 15, pero se han tenido que buscar variantes porque con los años, estos niños crecen, superan la edad, pero no quieren abandonar la compañía, por eso digo que tengo niños de 3 a 30 años o sea tengo niños de 21 años, de 25 años, de 27 años ,que siguen siendo mis hijos y no puedo quitarles esa posibilidad”, dijo.

Le puede interesar: Aprender, un camino a la paz

Actualmente en la sede central de la compañía actúan 114 niños, pero solo en La Habana existen 14 “colmenitas”, como resultado de la expansión de este proyecto, además de otras que existen a lo largo de la isla, incluso en otros países, como en El Salvador y Venezuela.

Como parte de su labor comunitaria, se han creado “colmenitas” entre los hijos de miembros de la Sociedad Culinaria de Cuba, entre hijos y nietos de la Policía Nacional Revolucionaria, y otra en la prisión Combinado del Este de La Habana, integrada por hijos y nietos de reclusos con más de 20 años de condena.

“Miles de niños se han vestido de colmeneros en estos 30 años”, dijo Tin Cremata.

Foto: @MarcoAlvarez_00

José Martí y la Colmenita

En los últimos tres años la principal tarea de La Colmenita está dirigida a aprender del ideario del héroe nacional José Martí, y que los niños reconozcan la grandeza de su pensamiento.

“Nos creíamos furibundos martianos y me di cuenta que éramos simples surfeadores sobre Martí, como después he descubierto que pasa en muchos sectores de la sociedad, en que muchas veces escogemos la frase de turno y la ponemos en dos tablitas en la actividad y ahí se quedó”, dijo.

Cremata se propuso “bucear” en el pensamiento de Martí.

“Empezamos a hacer un ejercicio hace ya unos cuantos años de que los niños se aprendan los 210 versos sencillos de nuestro apóstol, porque esa es la forma más hermosa de conocer de verdad la vida y obra de Martí”, dijo.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO