Confesión de un militar que participó en la Toma del Palacio de Justicia. Segunda parte

Confesión de un militar que participó en la Toma del Palacio de Justicia. Segunda parte

7 de noviembre del 2016

Luego de 31 años de la Toma y Retoma del Palacio de Justicia siguen aclarándose cosas que pasaron en el lugar. Después de tanto tiempo de silencio, Alberto*, un militar que participó en la toma y retoma, decide contar para KienyKe.com el infierno que vivió ese 6 y 7 de noviembre de 1985 cuando el M-19 se tomó el Palacio de Justicia. Esta es la segunda entrega.

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¿Todos los guerrilleros que entraron al Palacio murieron?- preguntó KienyKe.com. “La gran mayoría de los guerrilleros que entraron al Palacio de Justicia salieron con vida por los túneles de aguas negras que se encontraban debajo de las instalaciones, varias personas murieron”, respondió.

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“La masacre se generó en un baño, allí se les encerró y se les lanzó granadas y ráfagas de metralleta. Lo que hizo que cuando se ingresará al baño uno se encontrará con cadáveres destrozados y desfigurados”, confesó con rabia en los ojos.

Entre la transmisión oficial de la Retoma del Palacio y el fin del combate hubo un espacio de 2 horas y media. “En ese espacio y por órdenes de superiores, al ejército se nos obligó a levantar los cadáveres, despojarlos de sus pertenencias y tratar de maquillar sus identidades, es decir que hubo manipulación directa”, agregó el ex militar.

Después de 31 años los familiares de ocho de las once personas que desaparecieron aún desconocen el paradero y lo que sucedió con sus seres queridos.

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“Los desaparecidos fueron a manos del Estado, las personas que salieron con vida del Palacio fueron conducidos a la Casa del Florero, allí fueron subidos a camperos Nissan que eran de inteligencia del Ejército. Posteriormente, fueron trasladados al Batallón Charry Solano, ubicado en el barrio Vitelma, y se les aplicaron torturas fuertes hasta que terminaron asesinándolos a todos”.

Las muertes de estas personas se dio porque se creía que eran subversivos, que se habían infiltrado en el Palacio para facilitar el ingreso de los guerrilleros, según lo explicó el hombre.

“Las torturas que les hicieron fueron aterradoras: les enterraban agujas en las uñas, les quemaron los testículos a los hombres. Luego de que fueran asesinados sus cadáveres fueron llevados a fosas comunes en el Cementerio Central”.

Luego de la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se dio la orden de acabar con el Batallón Charry Solano, orden que se cumplió.

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“Durante 3 meses fuimos embrutecidos, adoctrinados, idiotizados para creer todo lo que nos estaban diciendo. Además nos obligaron a aprender a robar, a mentir y a sobrevivir a espaldas de otro”.

“Lo nuestro fue 6 y 7 de noviembre y nos dieron de baja el 30 del mismo mes. Es decir, 24 días después de la toma, nos mandaron a la vida civil. Durante esos 23 días nos hicieron hostigamiento psicológico, hubo amenazas muy bien estructuradas, nos aseguraron que sabían todos nuestros datos. Por lo tanto, no podíamos decir nada, no sabíamos nada”, concluyó.