Controladora del Chapecoense: “Yo también sobreviví”

Controladora del Chapecoense: “Yo también sobreviví”

18 de noviembre del 2017

Cada vez que recuerda lo que sucedió el 28 de noviembre de 2016, Yaneth Molina se quiebra. Aquella noche, mientras hacía su trabajo como controladora aérea del aeropuerto José María Córdoba, en Rionegro, fue la elegida por el destino para estar al frente del aterrizaje de la tripulación del vuelo 2933 de Lamia que desde Bolivia transportaba a los jugadores de Chapecoense a Medellín, para disputar el primer partido de la final de la Suramericana.

A las 10 p.m., cuando la aeronave se reportó en emergencia y ella hizo lo que estaba en sus manos para impedir el trágico desenlace que le quitó la vida a 71 personas y dejó seis más con graves lesiones, no solo cambió y marcó la historia del fútbol y de los familiares de las víctimas, sino la de Molina, que a pocos días de cumplirse el primer aniversario del siniestro, se declara como otra sobreviviente.

Tras el accidente y darse a conocer los audios de las instrucciones que le dio al piloto cuando informó su situación a la torre de control, sintió, literalmente, que el mundo entero había caído sobre sus hombros.

Todo en su cotidianidad se transformó y el desahogo y la salvación llegó por medio de las palabras, instrumentos de su otra profesión: la comunicación social.

De la mano de su esposo Carlos Acosta, también controlador, comunicador y abogado, y de sus hijos, el piloto Daniel Santiago y Sebastián, logró sobreponerse y publicar un libro en el que narra los momentos de angustia y desesperación que experimentó luego de la tragedia.

“Yo también sobreviví” es su catarsis. En él, le contó a Kienyke.com, plasmó todo, especialmente que “detrás de la voz que se escuchó en ese audio, que era algo frío, de verdad había una persona, un ser humano que siente, lleno de miedos, que hizo lo que estaba procedimentalmente correcto para ayudar a esa aeronave, pero no pudo hacer más”.

El libro estará disponible en Amazon y también puede solicitarse al correo [email protected]

Yaneth Molina, la controladora del Chapecoense

Ese título, que lleva su libro y le impusieron los medios al hablar sobre su trabajo en la noche del accidente, parece ser el que acompañará para siempre su nombre. Yaneth se desempeña hace 23 años en esa profesión y fue su hermano, que también la ejerció, el que la encaminó por ese rumbo.

“Me animé, me presenté y pasé la prueba. Empecé a conocer el mundo de la aviación, me pareció muy chévere porque poder ayudar a las tripulaciones, darles unas instrucciones óptimas para que puedan aterrizar o despegar sin ningún inconveniente es un servicio social, como la comunicación social. La aviación es un medio muy bonito, muy apasionante y así lo vivo”, le dijo a este medio.

Y su experiencia no solo ha sido adquirida en el José María Córdova, sino en los aeropuertos deCartagena, Barranquilla y el Olaya Herrera, en Medellín.

Sin embargo, aunque está capacitada para atender situaciones críticas y ya había vivido algunas en sus años de trabajo, jamás había experimentado una como la del pasado 28 de noviembre.

“Sé que hice las cosas bien pero no salieron como esperaba.Nos preparan, pero hay muchas cosas que se van adquiriendo con la experiencia, como que hay que tener serenidad, calma y transmitirle esas sensaciones a las tripulaciones”.Yaneth Molina, controladora del Chapecoense

Luego del accidente, dijo,“el impacto fue muy fuerte, se me fue la vida”. Y en el libro que su esposo escribió, contótodo lo que tuvo que vivir para salir adelante.

“Sentía una gran responsabilidad, miedo, muchas frustraciones. El desconocimiento de la situación hizo que los medios empezaran a señalarme, pero a medida que pasaron las horas se dieron cuenta de lo que había ocurrido, pero el fútbol mueve muchas pasiones yen esos días empezaron una serie de amenazas”, narró.

Foto: Cortesía Carlos Acosta

El libro, la mejor catarsis

Carlos Acosta, el hombre que acompaña a Yaneth desde hace 28 años, 20 de ellos en matrimonio, contó que aunque su esposa recibió apoyo por parte de un grupo interdisciplinario que la ayudó muchísimo, al igual que de sus colegas, su familia y amigos, hablar de lo sucedido fue la mejor terapia y así empezaron a considerar escribir un libro.

“Cada vez que ella hablaba del accidente eso le ayudaba, la iba aliviando. Pensamos que sería bueno plasmar en unas líneas lo vivido para que sirvieran de experiencia para las personas que tuvieron conocimiento del accidente y juzgaron de manera apresurada su actuación como controladora”, le explicó a Kienyke.com.

Ella, por su parte, aseguró que la publicación le permitió liberar temores y frustraciones. “Me tocó a mi lamentablemente enfrentar esa situación y por medio del libro pude contar muchas cosas”, dijo Yaneth.

El proceso de escritura se fue dando día a día. “Mi esposo lo escribió pero estuvimos los dos. Yo era una sola lágrima, todo el tiempo lloraba, y el sabía exactamente qué sentía. Todo eso me ayudó a superar esta situación con la tranquilidad de que había hecho las cosas como eran”, explicó.

“Los lectores podrá saber que Yaneth estuvo 20 días recluida en la casa y cuando salió sintió como si hubiera estado presa, que se reunió con el cónsul de Brasil, que la ayudó en su recuperación, y, lo más importante, que detrás de esa frecuencia había una persona de carne y hueso. Un ser humano que sentía, hablaba, pensaba”.Carlos Acosta, esposo de Yaneth Molina

El regreso a la profesión y las reflexiones

Para volver al mismo puesto que ocupó la noche de la tragedia tuvieron que pasar dos meses. Y ese día, como aquella noche, Yaneth se enfrentó a un momento difícil.

“Cuando regresé a la operación fue fuerte, porque tuve que volver al aeropuerto y saber que cerca a ese lugar había ocurrido el accidente que no solo fue duro para mi sino para las familias de las víctimas”, recordó.

Sin embargo, añadió: “Me senté en el mismo sitio donde esa noche atendí a la tripulación de Lamia. Pero cuando empecé a dar control a las aeronaves y todas las tripulaciones me saludaban, me decían que me apoyaban, que qué bueno que estuviera en la frecuencia, me dio muchas fuerzas para seguir adelante”.

A días de cumplirse el primer aniversario del accidente de Chapecoense, tanto ella como su esposo agradecen que salieron fortalecidos. “Uno está preparado para las emergencias, pero no para las consecuencias, en este caso la muerte de 71 personas. Esta experiencia transformó la vida de nuestra familia y siempre va a quedar la marca”, contó Acosta.

Y la reflexión final de Yaneth y de Carlos es una invitación a la sociedad para que no deje que la tecnología y las herramientas que cada día hacen la vida más sencilla se conviertan en armas para lastimar y dañar a otros.

“Queremos invitar a las personas que usan las redes sociales a que antes de hacer juicios y evaluaciones, se empapen bien sobre lo que quieren opinar para evitar juicios a priori“, concluyó Carlos.

Eso fue lo que vivió su esposa al terminar involucrada en una tragedia que enlutó y le sigue doliendo a Brasil, a Colombia, al mundo. El accidente de Chapecoense aún está fresco en la memoria de quienes ese 29 de noviembre se levantaron con la noticia de que todo un equipo de fútbol, que se preparaba para vivir un intenso momento de felicidad, había fallecido.

El próximo 1 de diciembre se dará a conocer el informe final de esta tragedia.