De Hong Kong a Bogotá: ciudades al borde del desastre por las basuras

De Hong Kong a Bogotá: ciudades al borde del desastre por las basuras

29 de septiembre del 2014

El desbordado crecimiento de algunas ciudades, las deficientes políticas de reciclaje, el incremento del consumo de bienes que generan desperdicios, los inconvenientes gubernamentales para suplir las necesidades de aseo y el colapso de los históricos botaderos, tienen a varias ciudades al borde del desplome sanitario.

Bogotá ya lo vivió. Durante el cambio de esquemas de recolección de basuras promovido por el alcalde Gustavo Petro a finales de 2012, la ciudad quedó sumergida en sus propios desperdicios. La situación fue tan incómoda y peligrosa para la salud, que las posteriores decisiones de la justicia administrativa consiguieron tumbar al Alcalde, aunque este con sus recursos legales ha logrado mantenerse en el poder.

Entre las ciudades que recientemente vivieron un “apocalipsis de basuras” está Madrid. Una huelga de las empresas que prestan servicios de recolección de desechos convirtió a las principales calles de la capital española en un botadero. Otras urbes en Europa, Asía y América también la han pasado muy mal. Conozca qué les pasó y cómo mitigaron la crisis.

México D.F: vivir al lado del botadero más grande del mundo

En Ciudad de México y su área metropolitana viven más de 20 millones de personas. La capital genera 12.600 toneladas de basura cada día. Se convierten los desperdicios en el mayor problema ambiental de la gran ciudad Azteca.

Hasta 2012 la mayoría de los desperdicios iban a parar a un vertedero llamado Bordo Poniente, considerado el basurero más grande del mundo. Una orden de las autoridades obligaron a dejar de usarlo por la sencilla razón de que estaba desbordado.

Con el tiempo la sociedad denunció que el Bordo Poniente seguía recibiendo basura de forma ilegal, pues no existía un vertedero capaz de reemplazarlo.

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Bordo Poniente es considerado el botadero más grande del mundo. 

Allí hay más de 70 millones de toneladas de porquería tapadas con tierra en un terreno de 470 hectáreas. Su encierro produce, según los expertos, casi dos millones de toneladas de gas metano que buscan salir a la superficie. Su hedor, “que perfuma el Valle de México”, tan como expuso en un artículo el diario ‘El Financiero’ a inicios de este año.

Según denunció ese mismo medio, de forma clandestina aún se siguen vertiendo basuras allí. Mientras se atiende esta crisis, las autoridades de la ciudad tratan de ubicar un nuevo basurero que supla las necesidades de acumulación de la inmensa cantidad de desechos del D.F. Se estima que, de no encontrarse una rápida solución, en menos de dos años la ciudad enfrentará una nueva crisis sanitaria.

Hong Kong: una desbordada generadora de basura

Cada día en esta ciudad china se producen 13 mil toneladas de basura. Esta región administrativa especial casi no ve en sus calles un riesgo de crisis por basuras, pues el sistema de recolección no ha fallado hasta ahora.

Sin embargo, la acumulación de los desechos en los vertederos hace evidente una inminente crisis ambiental.

Hong Kong tiene tres basureros a cielo abierto que están al borde de su capacidad y ya no podrían ser utilizados después de 2020, de acuerdo al Departamento de Protección Ambiental local.

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La ciudad tiene un sistema de recolección eficiente, pero ya no saben donde almacenar sus basuras.

Los residuos sólidos urbanos generados por 7 millones de habitantes son considerados una “exageración” que se genera por la indiscutible situación urbana. Se promedia que cada habitante produce 1.3 kilos diarios de residuos y la mayoría se producen en hogares.

Lo curioso es que en la ciudad no está dando resultado un pionero plan de políticas de reciclaje que lleva más de 30 décadas en funcionamiento. Las autoridades han tenido que plantear una estrategia de cobro por basura generada, como en los servicios públicos básicos: en tanto más basura alguien produzca, más tendrá que pagar al servicio de aseo. El ejercicio lleva cuatro meses en funcionamiento y es muy pronto para evaluar si la iniciativa eximirá a esta importante metrópoli comercial e industrial del lejano oriente del colapso sanitario.

Madrid: La huelga que ensució a la ciudad

El sistema de recolección y tratamiento de residuos sólidos resultó golpeado por la crisis económica que acorraló a España y varias otras naciones europeas. La Comunidad de Madrid se enfrentó a una crisis de recolección de basuras hace apenas un mes debido a que, por los recortes, las prórrogas de contratos para el servicio de aseo tuvieron un apretón de cinturones y esto implicaba una baja en los sueldos de los recolectores.

El recorte de la oferta gubernamental era del 10.7%. Las empresas que querían licitar tenían más posibilidad de ganar el contrato si su propuesta de costos era más económica. Esto pesaba el 65% en la nota final de adjudicación, de acuerdo al diario ‘El Mundo’.

Durante las semanas previas a la contratación (inicios y mediados de agosto), los sindicatos de recolectores de basura entraron en huelga y dejaron de recoger los residuos sólidos de la ciudad, provocando un caos estético y ambiental.

Los contratos se adjudicaron a finales de agosto y tienen vigencia por 14 meses. Desde entonces la protesta se detuvo pero la amenaza sigue latente.

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Madrid estuvo al borde de un desastre sanitario por cuenta de una huelga en la ciudad, a finales de Agosto.

“Los sindicatos esperan más recortes y auguran que los nuevos concursos de recogida de desperdicios van a provocar que la ciudad esté “mucho más sucia”, escribió en un reportaje el diario ‘La Vanguardia’.

La ciudad también busca encabezar una cruzada por la reducción de basura y a favor del aprovechamiento de los desechos. El 72.9% de la basura que se recolecta en Madrid no es recicla, y la Comunidad Europea ha exigido a sus miembros que para 2020 una significativa parte de sus desechos deben ser reutilizados y no terminar en vertederos.

El sistema de recolección de la capital española consta de cinco contenedores: uno para residuos orgánicos, otro para papel, otro para cristal y uno más para embases. Hay un quinto al que llegan todos los desechos no aprovechables. Sin embargo todos los contenedores son usados para cualquier basura y pocas veces cumplen su función de separar.

“En Madrid, ese recipiente funciona como un cajón de sastre al que van todos los residuos no reciclados, tanto los orgánicos como lo que no llega a los contenedores de papel, cristal y envases”, dice un reportaje de ‘El País’.

Durante la crisis de basuras, en la ciudad se utilizó un hashtag en Twitter denominado #MadridDaAsco. La movilización de opinión en redes sociales puso contra las cuerdas a la alcaldesa de la ciudad, Ana Botella.

Bogotá: Un cambio de modelo que tumbó a un alcalde

El 18 de diciembre de 2012, la alcaldía de Bogotá dio luz verde a un cambio de modelo de recolección de basuras en el que el distrito reemplazaba a los privados en el trabajo de limpieza y aseo capitalino.

Los privados, molestos con la decisión, suspendieron abruptamente su recolección el mismo día que regía el nuevo modelo y los días siguientes una gran cantidad de barrios bogotanos se inundaron de desechos.

Con el tiempo, el alcalde fue subsanando la crisis y tuvo que recurrir de nuevo a los privados para dar abasto con la recogida de las más de 8.500 toneladas de basura que surgen a diario.

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La crisis por aseo en Bogotá por poco logra tumbar a un alcalde.

Casi un año después de esta situación, la Procuraduría General de la Nación, en cabeza de Alejandro Ordóñez, decidió suspender al alcalde Petro e inhabilitarlo por 15 años para ejercer cargos públicos, como castigo por sus decisiones que se calificaron de irregulares y gravísimas.

La crisis por la recolección de basuras en Bogotá llegó al punto de conseguir tumbar un alcalde. A pesar de los recursos interpuestos, la sanción disciplinaria era ratificada hasta que a Petro lo consiguieron apartar del Palacio Liévano durante un mes desde el 19 de marzo pasado. La decisión de un tribunal lo reintegró a la Alcaldía mientras que ante el Consejo de Estado se define de fondo su situación.

La historia dejó como lección la fragilidad de la ciudad ante cualquier cambio de su sistema de aseo.

Valparaíso

A finales de 2013 la ciudad de Valparaíso en Chile vivió su calvario por cuenta del colapso en la recolección de sus basuras. El entonces presidente Sebastián Piñera debió firmar un decreto que declaraba la alerta sanitaria para la ciudad puerto debido a una huelga que prolongaron por tres semanas los trabajadores del aseso.

Se estima que fueron cientos las toneladas de basuras que terminaron acumuladas en las calles de la urbe en la que viven unos 300 mil habitantes, pero que es considerado un epicentro turístico para el país austral.

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Según las autoridades chilenas, la crisis por basuras de Valparaíso dejaron en evidencia una crisis por la recolección que está a punto de contagiar otras regiones.

El paro estalló por la exigencia de los funcionarios de aseo por una mejora salarial. En la ciudad funcionan unos llamados “turnos éticos”, que son básicamente horas extra para atender la gran demanda del servicio. Los trabajadores los rechazaron y la ciudad entró en crisis.

Se estima que cada habitante de Valparaíso produce en promedio un kilo de desechos sólidos. La ciudad produce 1.400 toneladas diarias de basura. Un reajuste salarial puso fin al mal momento que tuvo la ciudad portuaria, justo cuando comenzaba su temporada alta de turismo en diciembre.

La crisis también demostró que la cantidad de funcionarios que entonces trabajaban no daban abasto. Tuvieron que hacer un incremento de personal y hace un mes llegó una nueva flota de 11 camiones recolectores, que para animar a los pobladores y hacerles olvidar la crisis que vivieron, están pintados con graffitis.