Cristina Gallego y su invaluable aporte al cine colombiano

20 de agosto del 2018

El cine colombiano nunca había pisado tan fuerte la tarima del escenario mundial como hoy lo hace. Esto, gracias a que la gran pantalla se convirtió en ese vehículo que cientos necesitan para contemplar la vida, la selva, los desiertos, los personajes que trascienden, la cultura de los pueblos que transmiten su resistencia, desde la […]

Cristina Gallego y su invaluable aporte al cine colombiano

El cine colombiano nunca había pisado tan fuerte la tarima del escenario mundial como hoy lo hace. Esto, gracias a que la gran pantalla se convirtió en ese vehículo que cientos necesitan para contemplar la vida, la selva, los desiertos, los personajes que trascienden, la cultura de los pueblos que transmiten su resistencia, desde la narración y construcción creativa de alguien más.

Por ejemplo, ese atardecer apacible que sacudía la mente de los transeúntes quienes ignoraban como la luz naranja cubría con suavidad las montañas de Bogotá. Fue una imagen llena de color que confortaba ese breve instante, donde Cristina, se encontraba en su oficina en un tercer piso, pasando un par de pasillos oscuros, justo tras la puerta con el número 302.

Productora de ‘El Abrazo de la Serpiente’

Al entrar al lugar, los pósters de producciones como ‘Los Viajes del Viento’ y ‘El Abrazo de la Serpiente’ colgaban de las paredes blancas y lisas. El piso en madera iba delatando pasos ajenos. Un par de espacios abiertos permitían que la luz medio entrara y dejara entrever un escritorio de madera, papeles sobre él, reconocimientos y sí, más pósters.

De esa oficina, con mirada profundamente serena, Cristina Gallego la mente detrás de ‘Pájaros de Verano’, salió y se ubicó en una pequeña mesa blanca junto a un gran ventanal. Kienyke.com conversó con ella desde las instalaciones de Ciudad Lunar.

La constante búsqueda que la llevó al cine

Cristina nació y creció en la ciudad de Bogotá. Estudió en un colegio de monjas, el Divino Salvador y cuando terminó su último grado en esta institución en el año de 1995, decidió ir aprender sobre mercadeo y publicidad en el Politécnico Gran Colombiano. Unos años después y tras pensar bien a qué se quería dedicar en la vida, cambió la publicidad por el séptimo arte, y terminó estudiando cine en la Universidad Nacional.

“Fue una búsqueda con lo audiovisual”, Cristina Gallego.

La cineasta con gran expresividad en sus manos, que usualmente mueve conforme salen la oraciones de su boca, recordó cuando a sus 14 años llegó un objeto algo inusual a su casa. Se trataba de una videocámara Vhs que la impactó en su momento, ya que nunca había visto un aparato similar. La utilizó y le agradó la idea de captar los instantes, esos momentos que en nuestra memoria fácilmente se van desvaneciendo, pero que en la pantalla se repetían una y otra vez.

Desde ese momento en el que tocó el gran artefacto, sintió una cercana relación con el registro audiovisual. Confesó que, como muchas personas de su generación, se obsesionó con documentar y editar todo lo que sucedía en su hogar.

Asimismo, contó como las películas del antioqueño Víctor Gaviria, en especial la de Rodrigo D. No Futuro, le gustaban y las disfrutaba al máximo. Tanto así, que hasta las canciones que se utilizaron para esta cinta las cantaba junto a su novio de esos años. También, este tipo de cintas le transmitía una cercanía con su familia, que eran originarios de la ciudad de Medellín.

Cuando ingresó a estudiar cine a la Universidad Nacional, conoció a Ciro Guerra. Allí, ambos emprendieron un camino académico que los llevaría a descubrir la importancia del relato de las historias que se encontraban ocultas, silenciadas, en un tipo de anonimato. Y como si fuese cosa del destino, encontró en este proceso al amor de su vida Ciro, con quien tuvo a sus dos hijos, Emiliano y Jerónimo.

Tras la sombra de Cristina Gallego

La película que siempre está presente y que le encanta es ‘Toro Salvaje’ del director Martín Scorsese. Allí, Cristina sostiene que la transformación del personaje en esta cinta, que lo interpreta el actor Robert De Niro, es intensa y le atrajo precisamente esa complejidad que logró inyectar en la trama Scorsese.

Quizá, como acto también de complejidad terminó con dos carreras encima. Una como publicista y la otra como cineasta, pero que le ayudarían a construir su vida profesional. Después de ingresar al mundo de la producción fílmica, con aportes en diferentes TV movies como ‘Doble Moral’ en el año 2000, Cristina junto a Ciro Guerra, fundó Ciudad Lunar, la productora con la que ambos desarrollarían sus joyas cinematográficas.

‘La sombra del caminante’ fue su primera producción junto a Ciro Guerra

Afirmó que cuando salió de estudiar cine, no pensó que se inclinaría por la producción. “Yo estaba explorando campo, kilometraje, ver como funcionaban lo sets y todo esto, y luego terminé en la producción y me gustó”, afirmó la cineasta colombiana.

También recordó que cuando empezó a rodar estaba en una época en la que no se hacía cine en Colombia, ya que eran muy pocas las producciones que se rodaban en esos años, y contó: “yo cuando fui asistente de producción de Sumas y Restas, porque quería trabajar con Víctor Gaviria, si había una o dos películas al año, era mucho”.

Pero cuando Ciro Guerra armó la historia de ‘La Sombra del Caminante’, Cristina se acercó a su director de tesis Jaime Osorio, para lograr producir esta primera película que sería la ópera prima, tanto para Ciro, como para Cristina y también para su productora Ciudad Lunar. El éxito de esta cinta los llevó a ganarse el Premio Cine en Construcción en el Festival de Cine de San Sebastián.

El papel de la mujer en el cine es más que maquillaje

Para Cristina Gallego, personajes como Marta Rodríguez, que ha sido una mujer excepcional con aportes documentales esenciales para el cine nacional, han generado una visión que permitió que muchos colombianos conozcan de aquellos que en el mundo no tienen voz, los hombre y mujeres invisibles.

“Pienso que la mujer está por tener su papel, sus roles desde cualquier ámbito, siempre las mujeres nos han tenido en el arte, vestuarios y maquillaje y distantes de otro espacios, como guion, dirigir. Yo siento que muy pronto dejará de ser así”, lo dijo Cristina con una voz firme e indiscutible.

“Pienso que la mujer está por tener su papel”, Cristina Gallego.

Y es que la mujer logra inyectar una visión cosmológica en los relatos, como lo demostró Cristina con ‘El Abrazo de la Serpiente’, la primera película colombiana en estar nominada a un premio Óscar. En esta cinta, ella no solo estuvo en la producción, sino que además le dio luces para lograr ser más creativa y entró a un proceso más activo con la trama.

Para Cristina lo que logró impregnar de ella en esta película, fue la idea de la construcción de una familia compleja, que exponen esas relaciones complicadas que se generan al interior de cada grupo, junto a un mundo inocente y lleno de relación con la magia, lo natural y lo sobrenatural.

Cuando recordó la nominación a los Óscar que logró ‘El Abrazo de la Serpiente’, una sonrisa se le dibujó en el rostro, y mencionó que fue una relación linda, un homenaje bello, y que se sentía aún más orgullosa de que esta historia amazónica consiguiera una difusión enorme, lo que la hacía sentir más feliz que el mismo reconocimiento de esta nominación.

La historia jamás contada de la “bonanza marimbera”

“Cuando conocí las historias de la bonanza marimbera, sentí que había sido una gran historia extraordinaria jamás contada de un periodo de tiempo cerrado que nadie se había atrevido a retratar”, es lo primero que mencionó cuando se refirió a su nueva producción ‘Pájaros de Verano’, esta vez como directora.

Al conocer esta historia, la bogotana quiso comprender y retratar el motivo que llevó a una cultura ancestral tan rica y sublime en Colombia como los Guayú, a exterminarse entre familias, en medio de códigos de venganza y de honor en el que se mataron uno a uno a consecuencia de una ambición ajena.

“Ver ese espacio perfecto, como de una película de gangsters nunca contada en Colombia, que acostumbra hacerlas, fue la semilla inicial de Pájaros de Verano”.

Después de armar la historia, comentó Cristina, la película se amplió, creció dentro en el universo Guayú, se sujetó del mundo garciamarqueano y rompió con el tabú de que el cine colombiano solo habla de narcotráfico, cuando si bien es un tema innegable dentro de la realidad del país, las historias siempre irán más allá y entregaran al espectador el otro punto de vista de esa conversación tan compleja como lo es el narcotráfico.

Y es que la tinte documental que utilizó Cristina en esta producción la viene ejerciendo desde proyectos anteriores. ‘Pájaros de Verano’ es una película que detalla momentos clave de la historia colombiana. Una línea que hace reflexionar no solo sobre la necesidad de contar las historias que nunca se han narrado, sino de brindar un contexto claro y lo menos ficticio posible, de la época y los hechos que marcaron el relato.

Así fue como surgió Cristina Gallego, un mujer cineasta que ve y va más allá de lo que el mundo le entrega. Siempre en busca de superarse, de crecer y renacer con cada etapa que va llegando a su vida. A pesar de todo, de las mil y una historias más que decida contar, ya dejará escrito su nombre en la pantalla cinematográfica para que futuras generaciones la reconozca como una de las mejores cineastas que ha visto Colombia.

Por: Richard Stevens Ladino

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