Daniel Trespalacios: “Quiero entrevistar al Diablo”

Daniel Trespalacios: “Quiero entrevistar al Diablo”

26 de febrero del 2015

Daniel Trespalacios tiene más seguidores en Twitter que los candidatos a la Alcaldía de Bogotá. Con facilidad, cualquier tema del que se habla en El Cartel -el programa que dirige- es tendencia en la red social. Lea también: El Profe Vélez, el personaje que creó Carlos Antonio

Este bogotano de 33 años es el dueño de la sintonía en las noches de la radio colombiana, su programa tiene en Twitter más de un millón de seguidores, cuatro veces más que los que tiene la cuenta de La Luciérnaga, uno de los programas más influyentes de Colombia. Y aunque cada vez tiene más oyentes, más seguidores en Twitter y más prestigio, las críticas no paran. Lo cuestionan por el contenido y el lenguaje con el que se dirige a los oyentes.  También le puede interesar: La cicatriz que el amor dejó en César Augusto Londoño

Trespalacios o Tripas, como le llaman algunos, se graduó de bachillerato del Gimnasio del Norte. Allí, entre los avatares de la adolescencia, las fiestas de quince y los jean day, nació el gusto por la radio. Lea también: Héctor Contreras: El hombre que volvió paranormal la radio 

Daniel Trespalacios

“En décimo y once escuchaba muchos programas deportivos y musicales. Escuchaba la Súper Estación 88.9, Radioactiva y La Mega, ahí empezó el gusto por la radio”.

Cuando se graduó del colegio tenía claro que quería estudiar algo que lo acercara a su pasión y aunque no se definía entre el fútbol y la radio, optó por esta última. Lea también: Antonio Casale: “No me trasnocha llegar a ESPN o Fox Sports”

“Luego de investigar encontré que la Universidad Javeriana era la única que desde tercer semestre ofrecía el énfasis de producción radiofónica. Me escribí, pasé y entonces empecé a estudiar comunicación social”.

A diferencia de cómo le iba en el colegio -odiaba la física y la química- en la universidad se destacó. “Me gustaba ir a clases, hacer más de lo que me pedían los profesores y en 2004 me gradué. La carrera la hice en cinco años exactos, nunca perdí un semestre”.

Hechizado por la franja juvenil de la radio en Colombia -tan criticada por académicos y especialistas- hizo los primeros intentos por ingresar pero no tuvo éxito. Entró en crisis. Mientras hacía las prácticas profesionales en la emisora del Colegio Gimnasio Moderno programó un viaje a Estados Unidos para estudiar inglés, despejar la mente y regresar a buscar trabajo, pero una cuña radial cambió el rumbo de su vida.

“Un niño como de unos once años al que le daba clase me contó que en La Mega estaban buscando un DJ, sintonicé La Mega y salió la promo en la que decían la dirección a la que debía enviar el demo y las fechas para entregarlo”.

Con escepticismo, en la misma emisora del colegio grabó el demo.

“Lo grabé en la emisora del colegio presentado dos canciones: ‘Vuelve’ de Latin Dreams y ‘El Cuadrito’ de Cuarto Aparte, tomé un bus para RCN Radio y lo entregue”. Al otro día lo llamaron. Era uno de cinco finalistas que se peleaban por un cupo para ingresar a La Mega.

Alejandro Villalobos, uno de los precursores de la radio juvenil, lo entrevistó.

“Me dijo, tiene un minuto para contarme lo que hace y si no lo llamo en 24 horas es que no me sirve”.

Trespalacios recuerda que el día de la final de la Copa Libertadores entre Once Caldas y Boca Junior lo llamó Villalobos: “Hermano no pasó, gracias por todo…mentiras venga a firmar contrato”.

Daniel Trespalacios

La manilla azul se la dieron cuando compartió escenario con el DJ David Guetta 

Daniel habla rápido y cuando lo hace no mira a los ojos. Prefiere mover mucho sus manos. Utiliza metáforas futboleras para explicar sus ideas.

“Cuando empecé en La Mega me ofrecieron el mínimo pero no importaba. Pedí la camiseta y los guayos, solo quería jugar”.

En ese espacio radial Trespalacios cargó cables, infló dummies, manejó la camioneta de la emisora y le compró la fruta a Villalobos o el pan de yuca a Alejandra Azcarate. “Ese fue mi calentamiento hasta que me dieron los guayos para saltar a la cancha”.

Villaobos lo puso en un turno de una hora todos los días desde la una de la tarde.

Unos años más tarde, durante un almuerzo, surgió la idea de crear un programa nocturno, así nació ‘El Cartel’.

“Llevo diez años en la titular de ‘El Cartel’, menos mal no he banqueado, pero llegará el día que toque estar en la banca o dirigiendo”.

“El nombre surge porque en esa época en El Mañanero había un personaje al que le decíamos Don Duro, una parodia de un narcotraficante, entonces nos inventamos que Don Duro arrendaba La Mega por la noche y él hacía lo que se le daba la gana, y yo era su asistente.

Entonces Don Duro, que se llama Álvaro Uribe, hoy DJ de la X, me mandaba a poner música o a contar chistes y así nació el programa”.

Y aún diez años después en ese espacio radial hacen lo que se les da la gana. Y por esto a Trespalacios y a La Mega los han criticado.

Una de las críticas más duras y serias que se han hecho, la escribió la periodista Julieta Penagos en un texto que tituló: La falta de creatividad de las emisoras juveniles y el terrible caso de La Mega de RCN.

Penagos hace un duro cuestionamiento a la forma como se hace la radio juvenil en Colombia, “en donde de manera gratuita, pero sobre todo poca creatividad, posicionan una supuesta forma de ser joven”.

Esta radio, dice, “se caracteriza básicamente por irrespetar a la gente y utilizar frases como: le dio en la jeta, calle la jeta o ¿por qué es tan estúpida? Y todo es hijuemadre: la vida, esa vieja, esa cámara… utilizan adjetivos como: vieja loca, vieja tonta, vieja bruta… Hay una especial saña contra las viejas”.

Cuando Trespalacios habla de las críticas que le hacen habla más rápido de lo normal y mira a los ojos.

“Me gusta recibir críticas, pero constructivas, las de los oyentes. Pero creo que mucha de la gente que me critica lo hace por envidia”, dice Trespalacios.

Sobre la forma como trata a los oyentes dice que lo hace como una forma de abrirle los ojos a la gente que “finalmente me lo agradece”.

“La sintonía que tiene ‘El Cartel’ es porque me volví amigo de los oyentes, soy el amigo duro, el buen amigo que todos quisieran tener.

Cuando le digo a alguien estúpido, imbécil, petardo, bobo o payaso, lo hago para que la gente reflexione y entienda que la está embarrando. Qué bueno que uno tuviera amigos que le dijeran eso a uno cuando se es un imbécil.

Por ejemplo llama una mujer a contar que sigue enamorada del hombre que le pega, si uno es mal amigo le va a decir: ‘perdónalo, él estaba borracho pero es un papacito, sigue con él’. El buen amigo dice: usted es imbécil, siguió con ese man que le pega, siguió con esa vieja que abortó su hijo, siguió con ese man que ni conoce pero que le manda fotos desnudo por redes sociales, deje de ser imbécil, lo digo yo. Y se lo diría a mi mamá o a mi hermana.

De entrada se puede reaccionar mal. Pero pasado el tiempo uno va a decir, oiga esa persona me abrió los ojos”.

Daniel Trespalacios

En su texto Penagos señala que, “quizás el equipo “creativo” de La Mega piense que si tienen audiencia y la gente llama a contar sus historias para que se les maltrate, es porque la fórmula funciona o porque la gente es muy inteligente y necesita los grandes consejos que allí se dan”.

Sobre esto, Trespalacios dice que la gente que llama “encuentran en mí a esa persona que no encuentran en su familia ni en su entorno porque ocultamos nuestras relaciones en lo más profundo, ni siquiera nuestro amigo sabe qué pasa porque nos da pena quedar como unos estúpidos.

Pero usted necesita desahogarse en algún momento y a eso llama la gente de El Cartel. Si yo no fuera sincero y auténtico en ese sentido, ya me hubieran sacado del aire, echado y tendría hasta demandas”.

Penagos agrega que “esas viejas a las que tanto insultan (aunque Alejandro Villalobos asegure que no es así) han perpetuado de manera inconsciente, así como les enseñó la escuela, la iglesia, el hogar y todos los espacios sociales a los que podían acceder, un lugar determinado para estar en el mundo. El equipo de La Mega también debería saber que la mayoría de esas viejas en su niñez lavaban platos y ponían la mesa mientras sus hermanos varones mayores o menores corrían por el barrio y gritaban por la casa”.

Al respecto Trespalacios dice que “el oyente sabe donde está llamando y no obligamos a llamar a nadie. Nunca trato mal a un oyente sin motivo, y no es tratarlo mal, es hablarle con franqueza, hay que hablarle a la gente en su lenguaje. A usted como joven que quiere, que le hablen como joven”.

Javier Borda Díaz, columnista de KienyKe.com, habla de la banalidad de las emisoras juveniles. En una columna publicada en octubre de 2014 tras la muerte de Alberto Piedrahita, escribió:

“Las nuevas eras no gustarían del estilo del difunto Alberto Piedrahita Pacheco, de su peculiar voz, yendo al colegio o a la universidad. Eso es apenas normal. La voz de ‘El Padrino’ la extrañarán quienes conocieron su magia, su buen genio. Pero aquellos que sintonizan hoy en día emisoras como La Mega difícilmente lo tendrían como ícono porque los temas que gustan – que marcan audiencia- giran en torno a la absoluta banalidad”.

Sobre el contenido del programa que dirige, Trespalacios con cierta soberbía.  “La gente que critica el contenido es gente que está haciendo radio de los años cuarentas. Ese es el éxito de la radio de hoy en día, de la radio juvenil. Lo de los libretos o guiones dejémoselo a los profesores de 60 años que dan clase en las universidades. Ojalá las universidades contraten jóvenes que trabajen en la radio a dar clases, eso me faltó a mí”.

¿Le gustaría ser profesor?

He pedido que me den puesto sin pagarme. Daría una electiva que se llame radio juvenil, para el que quiera ir, una vez a la semana dos horas.

¿Cómo se prepara el programa?

Es un programa que tiene un formato: domingo, martes y jueves es Paranormal, lunes y miércoles es Cazainfieles, Volver al Futuro y Huesitos de Marrano (humor).

Como director del programa tengo en mi mente qué voy a hacer, a quién voy a entrevistar y de qué voy a hablar, pero no puedo tener un libreto porque con una llamada el programa me puede coger por otro rumbo. Puede llamar alguien a contarme que se va a suicidar, o a contarme cómo se soborna en una cárcel, o lo que sea…y todo puede cambiar. Yo no puedo decir ‘que pena no te puedo atender porque iba con chistes’. No, eso ya no se hace así”.

En sus recurrentes comparaciones de la vida con el fútbol, Daniel se califica como una “ficha clave del equipo a la que no han dejado ir”.

“Cuando empecé a hacer los goles empecé a facturar. Llega el día que uno es un jugador tan importante que puede decir: ‘Alejandro (Villalobos) me voy’ – Para dónde-, No sé, me voy a dormir, – No, espere, ¿qué quiere?”

¿Por qué cree que critican el contenido del programa?

Cuando usted está en la cima, porque El Cartel de la Mega es el programa más escuchado de la radio nacional en Colombia, todo el mundo quiere criticarlo, todo el mundo quiere acabarlo, todo el mundo quiera rajar. Lo que les digo es que hagan su trabajo, si les da rabia ver cómo este programa tiene estos números, no sé, es lo que la gente quiere oír. Ese es nuestro éxito, que dejamos de hacer esa radio, aburrida densa y llegó un joven a hablarle a los jóvenes”.

El formato del programa de la polémica tiene una parte en el que se hablan de temas paranormales.

Trespalacios reconoce que este segmento del programa es el que más prepara, investiga y lee.

Para esto habla con brujos y parasicólogos.

En su apartamento tiene un rincón en el que colecciona objetos que le han regalado durante el desarrollo de los programas.

En ese rincón oscuro se pueden encontrar libros de demonios, dagas, muñecas que se han utilizado en conjuros, herraduras de protección, películas de cine snuff – supuestas grabaciones de asesinatos, violaciones, torturas y otros crímenes reales – que ve para “preparar el programa”.

Guarda mucho respeto y le gusta investigar pero no le da miedo y quiere romper barreras.

Quiere hacer programas en hospitales abandonados, en el Palacio de Justicia, en el Club El Nogal, en lugares donde se hayan registrado atentados terroristas, en lugares donde hayan ocurrido muertes violentas.

“He aprendido que en esos lugares es donde quedan almas perdidas, fantasmas, ahí está lo paranormal. Me gustaría que se me aparezca el Diablo y poderlo entrevistar.”