De cantante en los buses a telonera de Vicente Fernández

20 de septiembre del 2012

Deicy Magaly, la cantante que estuvo en el rancho de Vicente Fernández y cantó junto a él durante una gira, renunció a la fama por miedo a perder a su familia. Mañana ‘El Rey de la Ranchera’ se presentará en Bogotá.

Deicy Magaly

Por una calle de casas construidas en una anarquía de diseños y colores avanza Deicy Magali Cufiño con una sonrisa en el rostro cuando me ve frente a su puerta. El viento, que allí es más frío por ser el confín de la ciudad, mece la falda de la mujer, una falda blanca de lentejuelas que brillan bajo los últimos rayos del día.

La mariachi que se hizo famosa cuando fue telonera de los conciertos de Vicente Fernández en 2008 vive en la localidad de Usme, en el barrio La Andrea, al sur de la ciudad. Las calles huelen a pan y la avenida principal a pollo. Ella huele a perfume.

Dice que podría vivir en el norte, en una de esas casas tan grandes donde se extraviaría los primeros días. También tener una o dos empleadas y un armario inmenso para colgar los vestidos de mariachi. Pero prefirió seguir en el sur, en el primer piso de una casa de tres pisos y renunciar a llenar estadios y coliseos como su ídolo Vicente Fernández.

Deicy Magaly
Vicente Fernández dio más de lo que esperaba Deicy Magaly. La invitó a conocer su enorme rancho en México.

Recuerda que se sintió como una cenicienta vestida de brillantes las noches que acompañó al ‘Rey de la Ranchera’ . En el mundo de los mariachis los hombres sueñan con ser Vicente Fernández y las mujeres con cantar junto a él. Deicy salió de una taberna de Chapinero en el centro de Bogotá para convertirse en la envidia de sus colegas y la diva de los amantes de la ranchera.

Nació en Miraflores (Boyacá) un pueblo caliente y, como dice la mariachi, no hay ruana ni cachetes colorados. Creció en el campo en medio de hortalizas, escuchando las canciones que entonaba su padre mientras marcaba surcos en la tierra con el azadón. El padre quería ser cantante y los fines de semana, cambiaba el azadón por la guitarra y de tienda cantaba a los bebedores.

La familia Cufiño abandonó su casa y sus hortalizas para buscar un destino en Bogotá. En la ciudad encontraron un rancho sin suelo con un tronco enterrado en la mitad de la sala. Los padres, al no encontrar campo para ni semillas, se dedicaron a vender arepas y empanadas. Deicy, junto a sus tres hermanos, se levantaba a las 4:00 a.m., molía maíz hasta las seis, y luego se encaminaba al colegio. En la tarde, para ayudar en la economía familiar, lavaba pañales y aseaba casas. Cantaba mientras restregaba las sobras de los niños ajenos y recogía los desperdicios de las casas ajenas.

Los vecinos decían que la joven cantaba bonito y con ese halago se subió a un bus, cruzó el pasillo y saludó a los pasajeros. Empezó a cantar a pesar de ver a casi todos mirando por las ventanas, durmiendo o con rostros aburridos. Recogió monedas. Durante un año cantó en los buses y con el tiempo vio sonrisas en los rostros que antes veía aburridos.

Deicy Magaly
El ídolo de Deicy Magaly es Vicente Fernández. 

De los buses pasó a las tiendas como su padre cuando estaba en Miraflores. Los bebedores despechados o las parejas enamoradas le pagaban a Deicy 600 pesos por canción. Luego pasó a ser la musa de una orquesta tipo ‘Los Tupamaros’ llamada ‘Juventud 2000, donde la cantante bailaba en el escenario con minifaldas o vestidos ceñidos a su silueta de veinteañera.

En una presentación en el club de la Fuerza Aérea Colombiana, un mariachi invitado se prendó de la belleza de la cantante de Juventud 2000 y le pidió que cantaran juntos. Ella, al ver al hombre del sombrero gigante y lentejuelas en los pantalones, se sintió frente a Vicente Fernández en versión colombiana. A los dos meses Deicy se vio vestida con los mismos brillantes y su propio sombrerón, en una taberna en el oriente de la ciudad.

Durante una década cantaba hasta la madrugada. Su vida trascurría cuando la mayoría de los seres dormían. En la noche conoció a su primer esposo, casi muere en un accidente y también en la noche se volvió famosa.

El programa Especiales Pirry estaba buscando una mariachi para llevarla a México, y entre el casting de cantantes solteras, casadas, jóvenes y viejas escogieron a Deicy. ¿Por qué? Ella piensa que tuvo suerte.

Deicy Magaly
Deicy Magaly, hoy una de las mariachis más conocidas, empezó cantando en los buses.

Acompañada de una comitiva de periodistas, la mujer llegó al aeropuerto engalanada con un traje negro decorado con brillantes y flores rosadas. Recuerda que estaba nerviosa porque jamás se había subido a un avión. Rezó cuando desde la ventanilla vio la ciudad convertida en una maqueta y luego los ríos como líneas marrones.

–Deicy, no te vayas a desmayar, apenas nos bajemos en Guadalajara vamos al rancho de Vicente –dijo la periodista con la que compartía silla.

La cantante sintió que se elevaba más alto que el avión. En un principio le prometieron un viaje por tres días a México, nada más, pero ahora tenía la oportunidad de conocer al ‘Rey’. “si lo tengo al frente me desmayó” pensó.

Cruzó la puertas del rancho y se dio cuenta que era más grande que todo su barrio. Mientras en sus calles viven más de dos mil personas, en el rancho ‘Los tres potrillos’ ubicado a 45 minutos del aeropuerto solo se nota el ego de Fernández.

‘Los tres potrillos’ es la oligarquía del mundo ranchero: Piscina con forma de guitarra, pesebreras y el campo de rodeo más grande de América. Mientras Deicy caminaba por el empedrado se sentía en una película mejicana de aquellas que protagonizó su ídolo. Ella solo esperaba el final feliz de tenerlo al frente.

Deicy Magaly
Hace un tiempo, Deicy Magaly firmó un contrato con la disquera Sony Music.

Vicente besó la mejilla de la mujer. Ella no se desmayó, lloró.

–Limpió mis lágrimas con esas manitas ya arrugaditas. Olí su colonia y su aliento. Comimos en la misma mesa y hasta regañó una perra porque lo mordió.

Durante cuatro horas estuvieron juntos. Comieron nachos en la misma mesa frente a un ventanal que mostraba un paisaje solitario. Allí Vicente está consigo, y afuera es para todo el mundo.

Deicy regresó a Colombia y firmó un contrato con Sony Music. Luego acompañó al ‘Rey de la Ranchera’ durante su gira por siete ciudades de Colombia, pero solo pudo hablar con él por cinco minutos porque los empresarios y escoltas son la barrera que hacen de Vicente un ser inalcanzables.

Ella imaginó un camino labrado de piedras parecidas a las de la hacienda de Vicente y no quería sentir la soledad que se respiraba allí. Cada piedra era un concierto, una entrevista y miles de autógrafos. Deicy se imaginó en el pedestal donde los famosos están solos y muchas veces sin familia.

–Sí, yo podría vivir en un apartamento gigante llena de lujos y hasta caballos en alguna parte, pero no quería perder a Jehová, a mis hijos, ni a mi esposo. Renuncié a la fama por ellos.

La mujer está en la sala, con el televisor encendido donde se exhiben las fotos de su aventura por la fama. En la cama de la habitación su hija menor duerme en medio de unos trajes de mariachi. Más tarde tendrá que lucir el traje de brillos y su sombrero gigante, va cantar en el matrimonio de unos amigos.

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