De la guerra a la maternidad

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De la guerra a la maternidad

8 de marzo del 2017

Mujeres Guerreras de las Farc

Para las combatientes de las ‘fuerzas armadas revolucionarias de Colombia’, quienes toda la vida vivieron en las provincias más lejanas de la nación pero más cercanas a la guerra, sus vidas se vieron afectadas por el conflicto bélico que se mantuvo en este país por más de 50 años.

Durante décadas, las mujeres se han visto sometidas a las lógicas del reclutamiento forzoso por parte de la organización guerrillera. De una u otra manera, han tomado la decisión a voluntad propia, de empuñar un fusil en vez de amamantar a un bebé, o bien se les ha ordenado matar al enemigo y abortar la vida que llevan en su vientre.

En las Farc, siempre se actuó muy estrictamente respecto a los temas de maternidad. Las guerrilleras embarazadas soportaron duros controles natales, en donde lo más probable era perder a sus hijos.

Antes de la necesidad de batallar con el enemigo no había nada. Para los líderes insurgentes, una mujer con estómago grande, era impedimento para salir victoriosos.

En otras palabras, en tiempos de guerra fue más importante el fusil que la vida de un bebé.

El deseo de una vida con derechos

Obligadas en el pasado a abortar, a entregar los niños a la familia o a los campesinos de buen corazón, las guerrilleras han mantenido presente su frustración. Al día de hoy, cuando se realiza el procedimiento para regresar a una vida civil, parece una total odisea lo que tuvieron que vivir en tiempos pasados aquellas damas de la lucha.

“Uno estando en la guerrilla tiene ganas de tener el bebé… uno dice ¿cuándo se acabará el conflicto para yo formar mi hogar, tener los hijos?”, dijo Marlin Velázquez a medios colombianos, quien con 20 años es la madre más joven de La Carmelita. “Eso es lo que uno quiere y piensa: cuáles son los planes para el futuro”.

Por otra parte, si hay alguien, que conoce de antemano el martirio que representa tener un bebé en medio de armas y espesa vegetación, es la abogada Clara rojas, secuestrada el 23 de febrero de 2002 por las FARC junto a su amiga Ingrid Betancourt.

“El nacimiento de mi hijo fue en abril del 2004, tuve la fortuna de recibir esta bendición de Dios en unas condiciones muy difíciles. Por fortuna con los medios que tenían ahí a disposición, allá en la selva, me prestaron la atención médica que se pudo hacer”. Declaró la abogada luego haber sido liberada.

Reintegrarse a la vida civil

Hoy, en el día internacional de la mujer, Colombia celebra que un basto grupo de militantes femeninas, por fin verán cumplir sus derechos. Ya no se escucha el sonido de las balas saliendo a través de las armas, ahora, en medio de la selva, se oyen los llantos de los bebés que vinieron a este mundo para marcar un nuevo comienzo.

“De alguna manera esos niños simbolizan la esperanza de un país que necesita paz y reconciliación”, dijo en conferencia de prensa Carlos Antonio Lozada, miembro del secretariado nacional de la guerrilla, quien espera junto a su compañera combatiente una hija para los próximos 15 días.