“De niño vendía arepas y empanadas desde las cuatro de la mañana”

24 de septiembre del 2016

Esta y otras tristes confesiones de ‘El hombre caimán’.

“De niño vendía arepas y empanadas desde las cuatro de la mañana”

Álvaro Lemmon, más conocido como ‘El Hombre Caimán’ es uno de los humoriustas más queridos en el país y también uno de los humoristas icono del legendario programa de comedia ‘Sábados Felices’.En entrevista con Diva Jessurum para el programa ‘Se dice de mí’, del Canal Caracol confesó su difícil infancia y todos los obstáculos que tuvo que vencer para ser el reconocido personaje que es hoy.

Nació en Plato, un municipio del Magdalena en mayo de 1944 en el seno de una familia disfuncional, pues su padre lo abandonó a su madre, a él y a sus hermanos cuando aún eran muy pequeños. Partió con rumbo hacia Estados Unidos sin decir un hasta pronto.

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Tiempo después, la madre de Álvaro se casa por segunda vez, pero el hombre con quien decide rehacer su vida no era precisamente el mejor. “Era un celoso compulsivo, solo era puños y patadas para mi madre”, recuerda con tristeza. Se habían ido para el municipio de Magangué.

Su infancia se desarrolló en un ambiente humilde, en navidad solía ver a los demás niños jugar con los regalos recién recibidos mientras que él y sus hermanos no tenían nada. La falta de dinero en su casa era motivo de tensión, de modo que su padrastro decidió obligarlo a vender comida en la calle. “Vendía arepas y empanadas desde las cuatro de la mañana. Terminaba de trabajar a las cinco de la tarde y después me iba a estudiar en la escuela nocturna pero siempre me dormía”.

Cansado de su vida y de los maltratos del esposo de su madre. Lemmon decide escapar, tenía solo diez años cuando se fue de su casa para regresar a Plato allí estuvo un tiempo cantando, pues siempre hizo alarde de su talento a donde quiera que fuera. Sin embargo, su madre lo esperaba en casa sintiendo una profunda tristeza por su ausencia. No sabía cómo estaba, ni qué estaba haciendo, así que decidió volver.

Sin embargo, su talento como artista empezó a ser más y más conocido. “Empecé a ser muy famoso en el pueblo y hasta llegué a ganar más plata que el alcalde. Ese dinero lo ahorraba y le daba regalos a mis hermanos en navidad”, comenta.

Por ese entonces era parte de varios grupos musicales de música tropical o de vallenato hasta que le picó el sueño capitalino. Llegó a Bogotá con su ropa metida en una caja de cartón, “no tenía maleta”. Vivió en el barrio ‘Las Cruces’ y en algunos sectores de ‘La candelaria’. Para ganarse la vida tocó en varios restaurantes hasta que llegó a uno que se llamaba ‘La tranquera’, allí estaba sentado el humorista Jaime Agudelo en compañía de otros colegas, Álvaro decidió contarles un chiste “corroncho” y todos estallaron de risa y lo invitaron a ‘Sábados Felices’.

En aquel programa encontró lo que buscaba y ellos lo que les faltaba. Álvaro Lemmon se convirtió e ‘El hombre caimán’ y la pieza perfecta que el programa necesitaba. Estaba viviendo su sueño, conoció el amor y tuvo su primera hija, quien por desgracia falleció. “Fue muerte súbita en la cuna, murió a los cinco meses de nacida”.

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Como siempre la vida lo golpeaba una vez más. Tiempo después nació su hijo Tomás, pero también se enfermó “le dio neumonía y lo tuvieron qeu inducir a un coma”, con toda su fe puesta en la Virgen el niño se salvó. El se lo agradece todo a Cristo, dice que es un hombre muy católico y espiritual.

Ahora sus 70 años tiene siete hijos y tuvo dos infartos, uno hace nueve años y otro hace nueve meses. Afortunadamente ninguno de ellos se lo llevó de este mundo y dice sentirse muy sano. Aunque no tiene fortuna vive cómodamente y sus hijos también, pues les da todo lo que él no tuvo.

Esta fue la historia de ‘El hombre Caimán’, quien dice “No tengo plata pero sí popularidad”.

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