Denuncian por discriminación a la Policía de Cartagena

20 de junio del 2013

Las personas afectadas hablarán a las 3:30 en KabinaK.fm

Racismo en Cartagena, Meredith Cherron Cummings, Kienyke

La ciudadana estadounidense Meredith Cherron Cummings, magister de políticas sociales, docente de inglés y políticas culturales, fue arrestada por la policía en Cartagena el pasado dos de junio. Durante la detención, según  la Corporación Cimarrón, la profesora fue víctima de racismo, acoso sexual, violencia contra la mujer y retención ilegal.

Además del caso de Cummings, la corporación también denunció un hecho similar, cometido por la Policía de Cartagena, en contra de la profesora Claudia Mosquera Rosero-Labbé, ocurrido hace pocas semanas.

Según la profesora Cummings, el día de su arresto tomó un taxi en Getsemaní y cuando alcanzó la ruta hacia La Plazuela una patrulla de la policía detuvo el vehículo para requisarla. Los policías afirmaron  la mujer se movilizaba en un “sector crítico” para el tráfico de drogas.

En ese momento, según Cummings, un policía comenzó a hacerle preguntas sobre su procedencia, “de una manera muy, muy coqueta”. Aunque la docente explicó que era estadounidense, profesora del Colombo Americano, sede 4 vientos, y no llevaba drogas, fue arrestada.

Los policías, según la denuncia, nunca le pidieron documentos. Después la llevaron a un CAI, a lo que Cummings aceptó. “No conocía mis derechos en un país extranjero, además de estar sola, cooperé para que las cosas no se volvieran más grandes”.

La profesora dice que durante la detención los policías le preguntaron una y otra vez, de manera grosera, sobre su nacionalidad. Al contestar, recibió como respuesta, “no me pareces”.

Cummings fue llevada a una bodega donde se reparan las motos de la policía. En el baño del local, bastante sucio, según la denuncia, fue obligada a quitarse los zapatos y su vestimenta, salvo su ropa interior.

Según la profesora una policía jaló su brasier para ver si tenía alguna sustancia ilegal y le pidió que se agachara. Cuando se comprobó que no llevaba consigo nada ilícito, los policías la acompañaron de nuevo al CAI, donde la esperaba el mismo taxi en el que se transportaba.

Antes de subir al taxi el conductor le dio a Cummings “un papelito con el número telefónico personal y el nombre del policía”, que le había coqueteado.

La docente dice que fue irrespetada y humillada, “como si por ser una mujer negra, tenía que ser  una delincuente o una prostituta.”

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