Edison Ramírez, el creador del ‘Disneyland gay’ colombiano

28 de junio del 2019

El dueño de Theatron habló con KienyKe.com.

Edison Ramírez, el creador del ‘Disneyland gay’ colombiano

Cuando las luces se apagan empieza el verdadero show. Decenas de personas corren de lado a lado con el fin de no descuidar detalle alguno y que todo salga bien. La responsabilidad que recae sobre sus hombros no es fácil de asumir, menos si se piensa que con un error se puede echar por la borda horas enteras de ensayos y la reputación que tardó años en construir.

Cuando se habla de rumba en Bogotá, sin duda uno de los principales referentes es Theatron. Este espacio, ubicado en la calle 58 entre la carrera 13 y la 9, en todo el corazón de la capital colombiana, cuenta con gran cantidad de historias envolventes de las que Edison Ramírez, uno de sus propietarios, ha sido testigo.

A sus 50 años este bogotano puede decir con total tranquilidad que ama lo que hace. No tiene hijos, pero los 17 años que cumple el antiguo teatro Metro Riviera y que él ayudó a construir desde la primera piedra, lo hacen querer a Theatron tanto como a uno.

“Cuando empecé en el negocio del entretenimiento nocturno dirigido a la comunidad LGBT+ todo era muy clandestino. No había internet para obtener información, ni nada por el estilo. Yo iba a un sitio que se llamaba Cinema, un día estaba haciendo la fila para ir al baño, la fila era como de 25 personas para usar un sanitario que quedaba debajo de una escalera, ahí fue cuando se me ocurrió la idea de crear mi propio negocio con el fin de buscar oportunidades en el mercado”, cuenta entre risas Edison.

Andrés Lozano / KienyKe.com

Para que naciera lo que es Theatron hoy en día, Edison y Luis Bernardo (su socio) pasaron primero por una serie de experimentos. En 1995 crearon Zona Franca, un sitio que les dejó muchas enseñanzas debido a que les permitió conocer más sobre el negocio, lo diversa que es la comunidad LGBT+, normativa legal y sobre todo, entendimiento con otros actores como lo son vecinos, autoridades policiales y locales.

“Fue muy duro llegar a un barrio y abrir un sitio LGBT+. No a todo el mundo le cayó bien. En esa época la Policía era muy fregada, represiva, nos llegaban al sitio, hacían redadas, pedían cédulas, era muy difícil. Pero Zona Franca nos permitió romper muchos tabús. Además, lo que mejor tuvimos al principio fueron unos baños espectaculares (risas) con perfumes incluidos. El sitio se hizo de ceros, se compró una casa, se tumbó, después se construyó de nuevo en el lote y en todo eso hubo un proceso de sobreinversión que nos dejó muchas enseñanzas”.

Con el paso del tiempo sintió que Zona Franca se estaba quedando pequeño. Esto sumado a la aparición de la ‘Ley Zanahoria’ en la que los sitios de entretenimiento nocturno debían cerrar sus puertas a las 3:00 de la mañana, permitió el surgimiento de otro negocio en La Calera, el cual rápidamente fue todo un éxito.

Un sueño llamado Theatron

Ramírez es de esas personas a las que popularmente se les conoce como ‘dulces para los negocios’. A sus 17 años creó su primer emprendimiento, una empresa de perfumes cuyos números eran aceptables. En plena juventud se sintió con la fuerza necesaria para incursionar en un reto mucho más grande, su conocimiento del mundo nocturno le decía que ese era el camino. Fue tanta la ilusión que vio su mamá en él, que decidió vender su casa de toda la vida, para apoyarlo en la búsqueda de su sueño.

Andrés Lozano / KienyKe.com

“Siempre conté con el apoyo de mi mamá. Ese es un ángel que tengo. Los dos tenemos una comunicación que con solo vernos sabemos lo que estamos pensando. Ella es tan incondicional que a tal punto vendió su primera casa, su casa después de separada y esa plata fue la que me dio para montar el primer bar. Ella puso mi parte de la sociedad ¿quién hace eso? ¿quién apuesta todo su patrimonio en un hijo?, yo tendría 24 años cuando eso pasó”.

Ese ángel lo terminó de impulsar para materializar su sueño. Edison asegura sin tapujos que el apoyo de su mamá, sumado a las ganas de demostrar que sin importar su orientación sexual, podía ser un hombre responsable y exitoso en el mundo de los negocios, fueron su principal motor.

Sus estudios en administración hotelera le permitieron tener nociones de cómo funcionaba el negocio. Un viaje al exterior lo puso a soñar con la posibilidad de convertir una iglesia en un lugar de entretenimiento nocturno dirigido a la comunidad LGBT+.

“Yo quería comprar un cine o una iglesia. Lourdes no estaba disponible, así que compré el teatro (risas)”.

Después trasegar en varios negocios, con éxitos y aprendizajes, el viejo teatro Metro Riviera fue el sitio donde visualizó todos los planes que tenía. Vio en Chapinero un lugar en el que estaba pasando algo. Se abrieron varios establecimientos pequeños que tenían mucha afluencia. Además, identificó que mucha gente gay comenzó a llegar al barrio y que había potencial.

Dos pasos dados en el teatro fueron suficientes para saber que ese era el lugar que estaba buscando. Sintió que una voz interior le dijo “este es”, esa misma voz que se le ha aparecido en varios negocios y que nunca le ha fallado.

Empezaron con varias salas pequeñas, pero fue tal el éxito que constantemente estaban en obras. Theatron abrió sus puertas con dos pequeños ambientes. 17 años después cuenta con 14, y planes de apertura de otros más. Dentro del teatro le dio vida a ‘El Templo’, uno de los 14 ambientes en los que sus detalles reconstruyen el interior de una iglesia.

Foto: Andrés Lozano.

Al preguntarle sobre cuál es la clave del éxito para mantener su negocio funcionando durante tantos años, no se amilana al decir que es la actualización constante. Visita los grandes referentes de rumba mundial para que los visitantes de Theatron escuchen lo último. Además, siempre hay un ambiente nuevo que visitar, siempre hay un show, siempre hay una experiencia que vivir.

“En Theatron no vendemos de que vas a salir borracho, en Theatron lo que te vendemos es una experiencia, una experiencia en la que eres libre de elegir si la quieres vivir de nuevo”.

El hombre detrás de Theatron

Lejos del ruido abrumador que suelen encontrar los visitantes en Theatron, está la oficina de Edison. Muchos imaginarían un espacio lleno de accesorios o una que otra excentricidad, pero en realidad es un lugar común y corriente, con muebles clásicos, donde el color café predomina en el ambiente y en el que sobre el escritorio hay gran cantidad de facturas y comprobantes de pago.

Su equipo de trabajo se refiere a él como ‘Don Edison’. Él siempre con una sonrisa en su rostro se dirige a ellos con mucho respeto y precisión. Es espontaneo, directo, conversador, habla sin temor sobre cualquier tema que se le pregunta. No duda en afirmar que tiene 50 años bien vividos. En cada una de sus respuestas es expresivo con sus manos, pareciera que con ellas quisiera dejar claras cada una de sus palabras.

Andrés Lozano / KienyKe.com

Es feliz con su trabajo. Ama Theatron, pero no le gusta la rumba. No es amigo de los excesos. No fuma. Tampoco bebe licor. Vive su vida a su manera.

“Para los demás puede ser un día muy aburrido. Me despierto todos los días a las 7:00 de la mañana sagradamente. Voy al gimnasio y llegó directamente a Theatron y de aquí salgo hasta el otro día. Muchos me dicen que si no me canso de trabajar, pero yo les explico que no lo veo como un trabajo, yo disfruto estando acá”.

En Chapinero lo tiene todo. Su apartamento, que poco lo visita, y Theatron, el lugar en el que pasa la mayor parte del tiempo. Muchos lo ven como un enfermo por del trabajo, revisa hasta el detalle más pequeño del lugar. No le quiere fallar a su público, a su gente, siempre sintió que debía dar más para responder a las exigencias.

“Cuando eres gay sientes que debes demostrar el doble porque desafortunadamente hay muchos imaginarios contra la comunidad”.

Creció en el barrio San Rafael, en Puente Aranda, un barrio clase media en el que jugaba en las calles. Sin embargo, cuando se descubrió homosexual a los 13 años se aisló por completo de sus amigos y seres queridos, se sentía raro, incómodo, diferente.

“En mi casa se vienen a dar cuenta de que soy gay desde muy temprano, era una cosa de la que no se hablaba pero que se sabía de alguna manera. Me mandaron al psicólogo incluso, yo sin saber por qué. Ellos querían corregir algo que supuestamente estaba mal, pero llega un momento en el que los mismos psicólogos dijeron que no había nada que corregir, que yo tenía bastante claro lo que quería”.

El distanciamiento con sus amigos, también se dio con su padre. Él lo entendió por completo. Eran otros tiempos. Además, Edison lo describe como un hombre machista, marinero, torero, futbolista empedernido, que tomó como una decepción que su hijo saliera gay.

“Él me ponía a hacer actividades supuestamente intentando corregir el camino”.

Con el paso de los años y su habilidad para los negocios, fue demostrando de lo que es capaz. Sus diferentes proyectos fueron tomando forma. Él desde el activismo empresarial siente que aportó con la creación de Theatron, un espacio en el que muchos han podido reconocerse e identificarse como población LGBT+.

Edison y su equipo se alistan para la celebración del orgullo gay que comenzará desde el 28 de junio e irá hasta el 1 de julio. Serán cuatro días llenos de trabajo, esfuerzo, sacrificio y muchas gotas de sudor. En esos cuatro días se espera que más de 12.000 personas visiten Theatron, él desde su oficina vivirá su propia rumba. Rodeado de papeles, pendiente de WhatsApp por si hay una señal de alerta, y con la esperanza de que su público se sienta como en casa. Después de todo, ese es el energizante que lo impulsa todos los días.

Por: Andrés Romero Cuesta

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