El 5-0 al descubierto

7 de junio del 2013

El periodista Mauricio Silva recogió en el libro ‘El 5-0’ lo que aconteció en el memorable partido de 1993, cuando Colombia goleó a Argentina.

Seleccion colombia 1993, kienyke

Por Jhon Álvaro Clavijo

A pocas horas del partido por las Eliminatorias a Brasil 2014 entre la selección de Argentina y Colombia, el país abre un pequeño espacio en su memoria para recordar  uno de los hechos históricos del deporte nacional: el 5-0. El periodista Mauricio Silva lanzó en la pasada Feria del Libro en Bogotá la crónica sobre aquel encuentro. Silva retrata las circunstancias particulares que sucedieron durante los 90 minutos de juego en el Monumental de River Plate y expone las razones por las cuales aquel partido afectó la participación de Colombia en el mundial de Estados Unidos 94.

“Un libro polémico que nos desnuda como país, exhibiendo nuestro galardón más exitoso: la tragedia”, esta es la característica que aparece en la contra carátula del libro ¿Por qué la tragedia es el galardón más exitoso de nuestro país?

Es una situación muy particular porque Colombia llegó como favorita al Mundial de 1994 y terminó siendo el campeón de la tragedia. Lo que quiero marcar con eso es el recorrido de la elipsis ilógica que es pasar del cielo al infierno en unos meses. La Selección volvió de Estados Unidos con un desastre deportivo y luego con la muerte de Andrés Escobar por anotar un autogol. A Andrés lo matonean en un bar unos borrachos diciéndole “usted metió un autogol, ¿no le dio vergüenza?”. Eso sí sucedió. Después, ¿la persona que lo asesinó tendría otros motivos? Eso ya no se va a saber porque esa historia quedó impune, como siempre ha sido en este país.

Una de las características del libro es comparar la arrogancia de la selección Argentina antes del 5-0, con la arrogancia ingenua de la selección  Colombia después del partido y antes de disputarse el Mundial de Estados Unidos 1994 ¿Qué diferencias encontró entre este tipo de arrogancias, por así decirlo,  para describirlas en el libro?

La arrogancia se paga y no es que sea una moraleja. Realmente me ceñí a los hechos que nos demostró que Argentina se empacó en su mochila cinco goles en su casa, y después hubo una arrogancia colombiana que se devolvió con nada del mundial, y más encima de eso, con un muerto. Entonces en lo de Argentina se queda en que les maltratan el orgullo futbolero, que es muy fuerte, y lo de Colombia termina en la violencia nacional, que se describe en la contra carátula del libro como “el trofeo más exitoso de Colombia”, teniendo en cuenta que es un país fuertemente violento.

¿Cómo relacionó en el libro el tema de fútbol, narco-fútbol y política teniendo en cuenta varios episodios que se cuentan en el libro y en especial el que sucedió después de un entrenamiento de la Selección en Cali, en el que los jugadores fueron llevados vendados a una casa en la que estaban los hermanos Rodríguez Orejuela y allí se les pidió que hablaran bien de la campaña presidencial de Ernesto Samper?

Prácticamente fue entrelazar las historias para sostener un hilo conductor sobre el antes, durante y después del 5-0. Por eso también que el título fuera redondo, ‘El 5-0’, y muy claro para que la gente entienda que se trata de un momento muy específico del fútbol colombiano, inclusive de un partido, y ese partido tiene un antes y un después. Ese antes son las eliminatorias; el después es el mundial y su tragedia.

Mauricio Silva, kienyke

Mauricio Silva decidió escribir el libro luego de una charla con ‘el Pibe’ Valderrama.

¿Por qué contar la historia del 5-0?

Por varias razones. Primero porque me la sopló una amiga, Adriana Echeverrí. Hace dos años estábamos hablando de esa generación que hizo parte de la Selección y ella me dijo que dentro de dos años se cumplían los 20 años del partido y que esa historia nadie la contó. Después en una entrevista que le realicé  al ‘Pibe’ Valderrama, me contó varios hechos inéditos que yo no conocía y que me sorprendieron. Ahí tomé la decisión de contar la historia de ese encuentro. Después, con el desarrollo de la investigación para realizar el libro, descubro una sencilla razón de la importancia de contar esta historia: no existía nada, además de las piezas periodísticas que había del día después del partido. No había un documento puntual sobre la historia de una generación.

Este no es el documento de esa generación, para hacer el documento de esa generación tendría uno que ir a la Copa América de Argentina de 1987, cuando empieza esa selección Colombia de Francisco Maturana que nombro en el libro, pero no a profundidad porque tendría que ir más despacio. Lo que sí quería dejar en un documento es ese momento en particular que es el 5-0 y que está muy bien retratado en la foto afiche de la portada del libro, que es la alienación soñada que para los que tuvimos la oportunidad de ver esa Selección, siempre se nos quedó grabada con nombres como Rincón, Asprilla, Valderrama,  ‘el tren’ Valencia,  Leonel Álvarez, Óscar Córdoba. Lo que quiero decir con esto es que también era una tarea personal pendiente, porque me parecía que no se le había hecho un trabajo elaborado a ese acontecimiento, tampoco creo que haya hecho la gran obra, pero sí fue una investigación elaborada que disfruté cuando entrevistaba a varios de los jugadores cuando oía sus historias sobre el partido.

Además maté ese fetiche de entrevistar a los que yo apoyaba o hasta a los que yo detestaba, porque Colombia era un país muy regionalista en el que se diferenciaba el juego de Maturana con el de ‘el chiqui’ García. Todo estaba muy dividido, las mafias estaban divididas.

 ¿El 5-0 fue lo peor que le pudo pasar a la Selección Colombia?

Sería injusto decir que un 5-0 en las finales de eliminatorias es algo que le caiga mal a una selección. Ese 5-0  nos llevó al mundial, nos clasificó directamente a Estados Unidos. Lo que le hizo daño fueron otras cosas como resultado del mismo partido y entorno social, como por ejemplo la injerencia del narcotráfico en la Federación de fútbol de Colombia de ese entonces, como la desbordada injerencia del patrocinador Bavaria en esa Selección. También el manejo que se le dio a la Selección en el tema de las concentraciones donde cabían los aficionados, cabía la prensa, este tipo de cosas en la actualidad no lo permite José Pékerman. No hay manera.

También hay que tener en cuenta en el país tan mafioso y violento que era Colombia en el 93. Sigue siendo mafioso, pero difícilmente creo que hoy lleven a la selección a la finca de un mafioso y les ofrezcan plata a los jugadores por cada ronda que avancen en el Mundial, y encima de eso, se les indique por cuál candidato votar. Yo no creo que hoy se pueda hacer. Era un momento muy especial del país. Además, cuando realicé la investigación y veía en los archivos de los periódicos, al momento de pasar las hojas era un ejercicio de fatídica memoria porque uno se encontraba con noticias sobre bombas en las ciudades, asesinatos a ciertos políticos por la violencia que generó el narcotráfico. También es muy importante decir que yo no hice un libro judicial, yo hice un libro sobre la selección Colombia de 1993 y eso significa contar la historia del país de 1993.

Es un libro deportivo, lo que pasa es que Colombia es un país muy rico en pésimas historias y esa Selección fue muy manoseada, pero también es muy importante decir que so significa que tuvimos una generación de oro, y eso sí lo creo a carta cabal. Ese equipo difícilmente se repite y en este momento yo me traería a seis jugadores de esa Selección al equipo de hoy, como por ejemplo a Óscar Córdoba, Luis Carlos Perea, al ‘Pibe’ Valderrama, a Freddy Rincón y de paso al ‘Tren’ Valencia, y hasta también me traería de ese 5-0 a Leonel Álvarez. Con eso quiero decir que esa generación fue muy brillante y además logró llegar a tres mundiales seguidos.

¿Cuál es la diferencia de esa selección con la actual?

La selección del 93 era mucho más libre, en todo sentido, y la de hoy es una selección mucho más mentalizada. Pero también estamos hablando de dos tipos de deportistas y hasta de idiosincrasia. El deportista nacional de hoy está mentalizado para su profesión, son proyectos casi de laboratorio; en cambio, y refiriéndome a la generación anterior de la Selección, era más espontánea y comenzó su proceso desde la Copa América de 1987.

 Lea también
Falcao, futbolista desde la cuna
Una fiera llamada Teófilo Gutiérrez

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO