El Armstrong que yo conocí

23 de octubre del 2012

Álvaro Mejía, cuarto en el Tour de Francia de 1993, fue compañero del estadounidense durante varios años. Así recuerda el colombiano al deportista despojado de sus títulos, quien lo llamaba ‘el Cometa’.

Álvaro Mejía y Lance Astrong

El ciclista colombiano Álvaro Mejía y Lance Armstrong compartieron por primera vez una camiseta en 1993. Ambos usaron el uniforme azul y rojo del equipo estadounidense Motorola. Ese año pedalearon juntos en el Tour de Francia. Mejía, de 26 años, terminó cuatro en la clasificación general, y Armstrong, de apenas 22, quedó en el puesto 97. El estadounidense abandonó la carrera en la primera semana luego de ganar la etapa de Chalons Sur Marne-Verdún. Por esos días, la velocidad era su mayor cualidad. La resistencia llegaría con el tiempo.

“Siempre tenía el número uno en su mente”, dice Álvaro Mejía cuando se le pregunta por Armstrong. El ciclista colombiano, quien compartió tres años con el deportista estadounidense, recordó los entrenamientos, competencias, triunfos y malos momentos junto a Lance Armstrong, quien luego de una brillante carrera en el ciclismo perdió cada uno de sus triunfos por dopaje.

Mejía, médico del equipo Movistar, dice que la calidad humana de Armstrong sobrepasa cualquier cosa. En su memoria tiene los mejores recuerdos, en especial un gesto que tuvo con su equipo en medio del Tour de Francia. El estadounidense al ver a sus compañeros hambrientos luego de terminar una etapa, no estuvo tranquilo hasta que a cada uno de ellos le repartió algo de comida.

Lance Astrong y Álvaro Mejía
Lance Armstrong y Álvaro Mejía fueron compañeros entre 1993 y 1996. 

También reconoce que Armstrong no paraba de reír cuando el ciclista mexicano Raúl Alcalá compartía sus anécdotas o hablaba de las bromas que les hacía a los médicos del equipo. Pero la seriedad y exigencia llegaban en el momento de la competencia. Armstrong siempre hacía sus estiramientos con rigor luego de bajarse de la bicicleta. No importaba la fatiga, ni el cansancio. Una práctica que pocos ciclistas tienen.

Cuando se trataba de un triunfo, el estadounidense celebrara de manera efusiva y compartía con el equipo un bocado de comida y una copa de champaña.

De los malos momentos, Mejía asegura que Armstrong estuvo muy triste cuando el ciclista Fabio Casartelli falleció al accidentarse en el descenso del Col de Portet d’Aspet, en los Pirineos. Pero sin duda el más crítico fue en 1996, cuando el médico del equipo le hizo un tacto en el testículo y luego de una biopsia se le diagnosticó cáncer. Fue un momento inolvidable, pues Armstrong se despidió de sus compañeros con la frase: “voy a demostrarle al mundo que me voy a salvar”.

Luego de dos años de tratamiento médico, Lance Armstrong retornó al ciclismo. Sus triunfos comenzaron a verse rápidamente. Ese mismo año terminó de cuarto en la Vuelta a España y un año después ganó el Tour de Francia.

Lance Armstrong le decía de cariño a Álvaro Mejía ‘El cometa’, como fue bautizado por la prensa. Sin embargo, lo que más despierta su orgullo es que en una ocasión cuando le preguntaron a Armstrong “¿Quién era el mejor corredor americano?” A lo que el norteamericano respondió: “Álvaro Mejía Castrillón”.

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