El artista que enfureció al Papa Francisco

El artista que enfureció al Papa Francisco

28 de julio del 2013

León Ferrari nunca le tuvo miedo al infierno. Ni a Dios, ni a la Iglesia y mucho menos al Papa Francisco, a quien la obra del artista plástico argentino, crítica y ácida con la religión, las dictaduras, las guerras y la intolerancia, llegó a ofenderlo tanto que lo calificó como “una vergüenza” para Buenos Aires.

La retrospectiva de Ferrari en el Centro Cultural Recoleta, en 2004; una serie de esculturas de alambre (1961-80s), encapsulamientos en botellas, dibujos, y diversas técnicas y lenguajes que integró en su visión plástica (grabados, braille y heliografías), causó controversia en la comunidad católica y llevó a Bergoglio a escribir una carta pastoral en la que se quejaba “muy dolido por la blasfemia perpetrada en el Centro Cultural Recoleta… Desde hace algún tiempo, la ciudad ha sido testigo de algunas expresiones públicas de burla y ofensa a Nuestro Señor Jesucristo y de la Virgen María”.

Ese año activistas católicos cantando a todo pulmón “¡Viva Cristo Rey!”, y alentados por la Iglesia, destrozaron algunas de las obras de Ferrari e hicieron cerrar la exposición. Aquel acto de rebeldía cristiana, contrario al propósito de intimidar al artista, le vino como anillo al dedo: “Es una especie de favor que me hizo Bergoglio”, le dijo Ferrari a la prensa, y explicó que nunca había recibido tanta publicidad sin gastar un peso. La polémica y debates que despertó Ferrari  sobre el respeto a las creencias y la libertad de expresión, por lo menos en Argentina, fueron los más intensos en el mundo del arte.

“Soy un crítico de esa religión porque considero que la idea de que hay que castigar al que piensa distinto es la más grande de las intolerancias”.

León Ferrari, Kienyke

Nació el 3 de septiembre de 1920 en Buenos Aires, hijo de Susana y Augusto Ferrari, artista italiano que pintó, construyó y restauró templos religiosos en su ciudad natal, Turín, y en Argentina. Quizá una de las contradicciones más grandes de la vida de León Ferrari: “Yo no sé si lo que hago tiene que ver con que mi padre haya construido iglesias”, dijo alguna vez.

En 1946 se casó con Alicia Barros Castro, con quien tuvo tres hijos: Marialí, Pablo y Ariel. Se graduó como ingeniero en 1947, pero con el tiempo dirigió su profesión hacia el arte. A principios de los cincuenta, por cuestiones familiares, hizo su primer viaje a Italia y allí realizó su primera exposición. Volvió a la Argentina en 1955 y comenzó a hacer esculturas en madera y alambre de estructuras entrelazadas. En 1962 hizo su primera obra abstracta Hombre, también en Italia, con la que definió para siempre su estilo plástico.  Durante esa década se concentró en el arte político y participó de varias exposiciones colectivas como Homenaje a Vietnam (1966), Tucumán arde (1968), y Malvenido Rockefeller (1969).

León Ferrari, Kienyke

Hombre (1962).

Una de sus obras más polémicas, La Civilización Occidental y Cristiana (1965), la hizo para el Premio del legendario Instituto Di Tella; una escultura que muestra a Cristo Crucificado sobre un avión bombardero estadounidense que en su momento aludía a la guerra de Vietnam, pero que no pierde vigencia con el tiempo. Una inquebrantable postura anticlerical que rechaza la idea de guerra e intolerancia.

“Desde el Evangelio hasta el Catecismo oficial de la Iglesia el cristianismo anuncia que las almas de los muertos en pecado mortal -y más adelante sus cuerpos resucitados- son torturadas en el infierno. Esa idea, el castigo al diferente, recorre nuestra historia y ha originado diversos exterminios: aborígenes, judíos, brujas, herejes, vietnamitas, irakíes”.

León Ferrari, Kienyke
La Civilización Occidental y Cristiana (1965)

En 1967, Ferrari recopiló noticias publicadas en diarios argentinos sobre  la aparición de cuerpos calcinados durante la represión de la dictadura militar y las exhibió en una serie llamada Nosotros no sabíamos: frase que la población argentina utilizó frente a las pruebas de tortura y de los centros de detención. Una alusión a la “prensa canalla” que nunca denunció públicamente los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos que se cometieron.

Otra obra que generó polémica y obligó a Ferrari y su pensamiento a exiliarse durante la última dictadura argentina (1976-1983) en San Paulo (Brasil). Allí se enteró que su hijo Ariel, quien decidió quedarse en Argentina, había desaparecido. Actualmente sigue siendo una de las miles de personas desaparecidas en ese periodo.

León Ferrari, Kienyke

Fue en Brasil donde León Ferrari comenzó a trabajar videotexto, heliografía, instrumentos musicales y retomó las estructuras metálicas. Para 1983, cuando la democracia retornó a Argentina, él también lo hizo a la escena artística con collages e ilustraciones de la Biblia a la que le sumó imágenes eróticas, católicas y contemporáneas. Inició una serie de obras con excrementos de aves y expuso en el MAM de San Pablo una jaula con dos palomas que defecaban sobre una reproducción del Juicio final de Miguel Ángel.

“Mi intención no ha sido molestar a los creyentes que no creen en las tierras de los diablos. Mis obras están destinadas a la Iglesia y a quienes la acompañan en la amenaza del castigo a los supuestos ‘pecadores’”.

León Ferrari, Kienyke

Vírgenes y santos en licuadoras o ralladores de queso, teteros con imágenes sagradas, relecturas de la Biblia, tarros de condones con la imagen de Juan Pablo II y crucifixiones empapeladas con estampados militares (cargados de mensajes irónicos, paradójicos, metafóricos y siempre agudos y punzantes contra la ideología católica) hicieron parte de los siguientes trabajos de León Ferrari.

“El sexo es un homenaje a Dios”.

Ferrari recibió el León de Oro a la Mejor Artista en la prestigiosa Bienal de Venecia en 2007; en 2012 el Premio Konex de Platino al Mejor Artista Conceptual 2002-2006; el Konex Brilliants de Artista de la Década; una beca Guggenheim,  entre otros reconocimientos. Su obra fue expuesta en algunos de los más importantes museos del mundo; desde el MOMA de Nueva York, el MAMBO de Bogotá y el Museo Reina Sofía de Madrid, hasta la Pinacoteca de Sao Paulo.

Catalogado como uno de los artistas conceptuales más importantes de Latinoamérica, León Ferrari murió el 25 de julio de 2013 a los 92 años, en Buenos Aires. El artista partió, coincidencialmente, la misma semana en la que llegó al continente por primera vez, después de su nombramiento como Sumo Pontífice, su mayor oponente ideológico: el Papa Francisco.

“He visto gente muriéndose: parecían contentos de dejar este mundo”.