El bosque de la muerte

22 de abril del 2012

Calaveras y huesos humanos se confunden con la vegetación del bosque Aokigahara, en Japón, donde miles de personas van a suicidarse

El bosque de la muerte

Existe un bosque en Japón llamado Aokigahara, también conocido como ‘Mar de árboles’, al pie del Monte Fuji, al sur-este de la isla, de donde sacan hasta 100 cuerpos cada año. Se trata de cadáveres de suicidas. Es un bosque con una vegetación muy espesa, lo que hace que sea fácil desaparecerse en él.Quizá sea un mito urbano. Se dice que los yacimientos de hierro magnético que hay en ese lugar hacen que las brújulas y los GPS dejen de funcionar, lo que explicaría el porqué se pierde tanta gente. Los únicos equipos que funcionan allí son los de la armada japonesa.

Se dice que el bosque está poblado por varios demonios de la mitología japonesa, y se cree que es esta la razón por la que en un principio tanta gente comenzó a ir allí a acabar con su vida. Los primeros cuerpos fueron descubiertos en la década de los 50, y desde entonces, las autoridades de la zona han hecho varias campañas en contra del suicidio, tratando de evitar la alta tasa de mortalidad. La Asociación Preventiva de Suicidios ha colgado carteles en los árboles del lugar con mensajes como: “Tu vida es un preciado regalo de tus padres. Por favor, piensa en tus padres, tus hermanos y tus hijos. No te guardes esto para ti mismo. Habla sobre tus problemas”.

Se han visto casos de personas que llegan al bosque con intenciones de suicidarse, pero al internarse en él dejan migas de pan siguiendo su camino, cintas o cualquier cosa que les permita volver a salir. Esto indica que muchas veces no están tan seguros de lo que quieren hacer. Esto les da la opción de arrepentirse. Por otro lado, si se encuentra una de estas cintas y se sigue hasta donde termina, en la mayoría de los casos, en el final del camino se hará un hallazgo macabro.

Una nota de suicidio en la que dice “No me busquen”.

El bosque está lleno de cadáveres que las autoridades aún no han encontrado, y no se tiene idea de cuántos hay. Esqueletos, cráneos y cadáveres en los huesos aún vestidos con ropa en excelente estado aparecen en el bosque de Aokigahara. Suicidas colgando de los árboles, envenenados dentro de carpas… Parece una escena de una película de terror, de esas que asustan de verdad.

En elbest-seller:Manual completo del suicidio, de WataruTsurumui, se describe el bosque Aokigahara como “El lugar perfecto para morir”. Muchos de estos cadáveres suicidas han sido encontrados con el libro de Tsurumui entre sus posesiones. Si alguna vez en Japón el suicidio fue una forma que tenían los samurái para preservar su honor (haciéndose el harakiri), hoy en día es tan solo un indicador de aislamiento de la sociedad moderna.

El Alcalde de la ciudad de Aokigahara, frustrado por una campaña anti-suicidio que parece no tener el efecto deseado declara: “Aquí tenemos de todo para que se nos denomine un punto de muerte. Quizá deberíamos promovernos como la ‘Ciudad del suicidio’ y animar a la gente a que venga”.

Monte Fuji, foto por Guillermo Riveros.

Guillermo Riveros, artista plástico colombiano radicado en New York, visitó el lugar y cuenta: “Estuve allá de día, en enero de 2009, en pleno invierno. Más frío que cuando esta muy, muy frío en Nueva York. Es súper bonito. Es magnético, te hace querer entrar más y más. Cuando estaba allá encontré un entierrito que tenía fotos rotas de dos chicas. Eso fue medio freaky. Vi letreros que decían: “No te mates, vale la pena vivir”, cosas así. No es una experiencia realmente mórbida, es más como sensorial. El sitio se siente como cargado de energía. No necesariamente negativa o positiva, pero denso, fuerte. Me daba nervios perderme, estaba medio paranoico y no quería adentrarme mucho en el bosque, pero lo terminé haciendo, un poquito. Me sentía súper atraído a seguir caminando y entrando. Pasa que el bosque es súper espeso en términos de la cantidad de árboles. Hay zonas que cuando tú pasas por la carretera, al lado, casi que no ves nada más allá de miles de árboles. Son como paredes de árboles. Cuando te metes empiezas a ver que hay como un bosque divino adentro, como de cuento. Es confuso, y te atrapa un poco, por eso la gente se pierde allá, a propósito y sin querer”.

Algunos de los casi 100 cadáveres que se encuentran cada año en el Bosque de los suicidas.

El bosque de Aokigahara es considerado el sitio más embrujado que puede encontrarse en Japón. Los espiritistas dicen que los mismos árboles están llenos de una energía malévola, acumulada durante siglos de muchos suicidios.

Lo espiritual se mezcla con la realidad y es casi imposible definir cuál es cuál. Las autoridades del lugar tienen casi un ejército de trabajadores encargados de merodear por el bosque buscando cadáveres que luego son llevados a la estación de policía. Tienen un cuarto designado para estos cuerpos, donde hay dos camas, una para el cadáver y otra para su acompañante. Y esto se debe a que la creencia japonesa afirma que si se deja a solas el cuerpo de un suicida, su espíritu demoníaco gritará toda la noche y el cuerpo se transportará a sí mismo hasta donde duermen los trabajadores.

Se trata éste de un destino para valientes, para pocos, pero un destino muy interesante, definitivamente.


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