El calvario de la Universidad Nacional

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El calvario de la Universidad Nacional

30 de marzo del 2017

La Universidad Nacional tiene casi 150 años de historia. La mayoría de colombianos la reconocen como la mejor universidad del país. Si se ve desde el aire o con Google maps parece un Búho, animal que siempre ha sido símbolo de sabiduría. Podrían ser más de 45 mil estudiantes.

En sus pasillos, sus largas alamedas, en sus prados, en sus salones, se respira un aire de diversidad, ciencia, tecnología y arte. No es extraño, entonces, al caminar por ella, encontrarse con músicos, que frente a sus atriles, bajo un árbol, ejecutan desde las piezas más complejas de la música clásica, hasta los pegajosos compases de una salsa. O si no, ver a los jóvenes frente a un libro, o teniendo, en las cafeterías, álgidas discusiones sobre temas tan diversos como puede ser cada una de las tantas personas que recorren ese lugar cada día.

Y a pesar de ser lo que es, de tener el nombre que tiene, de significar lo que significa, la “Nacho” está —y ha estado—, ahogada por problemas gravísimos. No en vano, constantemente, los miembros de la comunidad, docentes, estudiantes y trabajadores, se reúnen y trabajan por “salvar la universidad pública”.

Salvar es una palabra delicada; implica que, aunque no lo parezca, el peligro se cierne sobre ella. Peligro de que se caiga —literalmente hablando—. Peligro de que la cierren. Peligro de que la privaticen. Peligro, al final de cuentas, de que deje de ser lo que siempre ha sido.

Así, el problema más delicado es, sin duda, el económico. Durante de los últimos años, el Estado colombiano ha respondido con una indiferencia descarada a las necesidades de la Universidad. Se habla de casi 800 mil millones de pesos. Y aun así, sigue en pie; sigue enseñando. Sigue “luchando”. Es como si la Nacho fuera una valiente guerrera que se niega a sucumbir a las mortales estocadas que le dan una tras otra.

arquitectura Unal

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La agencia de noticias de la institución, informó que, “de acuerdo con el balance hecho por estas instituciones, las transferencias establecidas en la Ley 30 de 1992 no son suficientes para su funcionamiento. Según los artículos 86 y 87 de dicha ley, cada año las universidades estatales reciben lo correspondiente al aumento del índice de precios al consumidor (IPC). Sin embargo, los gastos por salarios y funcionamiento crecen en mayor magnitud”.

“Un factor que las afecta el aumento del costo de los servicios públicos, a lo que se suma el aumento de cobertura. Por ejemplo, cuando una universidad como la U.N. pasa de 30 mil a 53 mil estudiantes en los últimos 30 años, necesariamente se consumen más servicios, y el costo unitario de estos siguen creciendo mucho más que el IPC”, continúa el artículo.

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El video que se hizo viral en redes sociales

En un vídeo que se ha ido viralizando estos últimos días en las Redes Sociales, Sergio Fernández, estudiante, y quien fuera representante ante el CSU (consejo superior universitario, dijo que “sí es la mejor Universidad de Colombia”.

“Y lo es, muy a pesar de gobiernos como los de Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe Vélez. Lo es gracias a los estudiantes, profesores y trabajadores que siempre la hemos defendido como un patrimonio del país, del pensamiento crítico, de la ciencia, del desarrollo de Colombia”.

“Pero también es cierto —continúa Fernández—, que sí ha avanzado la privatización, que están desmantelando de a poco, que las están asfixiando presupuestalmente… esto que han hecho esos gobiernos con la Universidad Pública, y con la Universidad Nacional es un crimen; y un crimen contra todos los colombianos, porque la mayoría de colombianos no está en la Universidad Pública”.

Uno de los orígenes de que la Nacional esté así, es la Ley 30 de 1992. De acuerdo con Ignacio Mantilla, rector de la institución “al expedir la ley 30 y sus decretos reglamentarios posteriores no tuvieron en cuenta que en los presupuestos anuales de las universidades públicas estos incrementos también deben reconocerse, tanto para los salarios de enganche de los nuevos profesores, mejor calificados, como para el reconocimiento y estímulo a su productividad académica. Así, es contradictorio que cuanto más calificados y productivos son los profesores y, por lo tanto, mejores indicadores de calidad alcanzan las universidades públicas, más inviable se hace su sostenimiento”.

“Otra causa del hueco financiero de las universidades públicas es el que se ha cavado desde 2012, cuando el gobierno aumentó los salarios por encima del IPC, al igual que en los años 2013 y 2014, pero las instituciones con recursos propios (que hubiesen podido destinarse a inversión) tuvieron que cubrir un punto de ese aplaudido aumento. En la Universidad Nacional, por ejemplo, en 2012 esto representó $5000 millones; por lo tanto, en cinco años (12, 13, 14, 15 y 16) hemos cubierto ya 25.000 millones con recursos propios. En 2013 y 2014, por la misma causa fueron aproximadamente otros $5000 millones cada año, entonces debemos sumar lo de cuatro años (por el aumento de 2013) más lo de los últimos tres años (por el de 2014); es decir: (4×5000) + (3×5000) = 35.000. El total acumulado es entonces (25.000) + (35.000) = 60.000. Así que tan sólo por esta causa, la Universidad Nacional ha tenido que asumir, con recursos propios, el costo de aproximadamente $60.000 millones de pesos adicionales para su funcionamiento”, escribió el docente en El Espectador.

No es una exageración, no es drama, decir que la Nacho se está cayendo. El hecho que todos lo digan, implica que hay mucho de verdad en esa afirmación; y es una verdad triste. Sin embargo puede que haya soluciones, tanto en el corto como en el mediano plazo.

Académicos, estudiantes, egresados, y algunos políticos, han expresado una y otra vez que para que la UN salga de ese lodazal, debe haber un compromiso firme y resuelto por parte del Estado, desde el que debe venir, sí o sí, el presupuesto para que la “U” se levante, se cure, y vuelva a ser el referente académico de Colombia.