El cáncer y su origen emocional

El cáncer y su origen emocional

28 de enero del 2019

Una de las revoluciones más grandes en la medicina moderna, ha sido la de encontrar la relación cuerpo, mente y emociones en la génesis de los padecimientos actuales. Desde los comienzos de la medicina occidental, algunas de las tendencias se basaban en remedios y fórmulas para aliviar tan solo los síntomas, sin hacer énfasis en el origen de la enfermedad.

Los estudios de la neurología, revelaron que el cerebro posee una gran energía, la cual se emplea para direccionar nuestra supervivencia, adaptándolo a los impulsos de la emoción y la forma en que reaccionamos ante los estímulos llamados “agentes estresores”. Si no logramos organizar esta información la energía se agota, disminuyendo las defensas del sistema inmune, y debido a este desequilibrio, aparece la enfermedad.

Precisamente en el año de 1993, a nuestro grupo de investigaciones sobre el comportamiento humano, nos llegó por parte de uno de sus miembros un revelador trabajo publicado en el libro “La enfermedad como camino: Un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades”, de los doctores Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahike (Editorial DEBOLSILLO). El Doctor Rüdiger Dahike nació en 1951, en Berlín (Alemania) y junto con su compatriota Thorwald Dethlefsen (psicólogo transpersonal), escribieron en 1983 esta innovadora obra, que tan solo 10 años después, fue publicada en Colombia.

Foto: Cortesía Armando Martí.

En síntesis, este trabajo nos enseña a encontrar nuestra verdadera esencia para dejar que se desarrolle, hasta llegar a preguntarse: ¿Quién eres tú? Recordando que tu camino no tiene que ser el adecuado para los otros. Las personas que viven la vida y los proyectos de los demás alejándose de ellos mismos, experimentan síntomas, desequilibrios y enfermedades. El miedo impide liberarse y fluir con las circunstancias de la vida y la culpa termina arruinando nuestros días. El miedo lleva implícita la solución, por eso resulta crucial confrontarlo, para realizar la curación de nuestras enfermedades.

Cuando las reglas sociales y morales comienzan a obstaculizar el fluir de la vida, en lugar de fomentar su evolución lo que hace es ponerle trabas y bloqueos. De allí la importancia de aprender a confrontar las emociones y expresarlas, para conservar la salud física y mental. En la medida de saber quiénes somos, podremos clarificar lo que en verdad queremos. No se trata de combatir la enfermedad, sino aprender de ella para realizar la misión que vinimos a cumplir a esta Tierra.

Un nuevo amanecer en el origen de la enfermedad

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Foto: Cortesía Armando Martí. El Médico Cirujano Dr. Reynaldo Escalante y el Terapeuta Armando Martí.

Estos pioneros de la enfermedad psicosomática, aportaron valiosas teorías e hipótesis, a los galenos que impulsaron la medicina bioenergética en el país. Uno de los más relevantes padres de la medicina bioenergética, fue el médico cirujano de la Universidad Nacional, Doctor Reynaldo Escalante, con quien tuve la suerte de aprender y seguir de cerca sus importantes investigaciones durante muchos años, a las cuales yo aportaba mis conocimientos de hipnosis, manejo de la intuición y todo lo relacionado con el subconsciente, especialmente en el diagnóstico por Radiestesia.

En el consultorio del Dr. Escalante ubicado en el barrio Chapinero de Bogotá, atendía un promedio de 100 personas diarias con exitosos resultados, y tuvimos muchas horas para hablar y compartir sobre temas humanísticos y existenciales, así como también, del origen científico de las enfermedades, especialmente la del cáncer, que según él, aparece cuando un conflicto interior impulsado por el resentimiento no fue resuelto conscientemente, haciendo que el organismo produzca un tumor para resolver este corto circuito energético, ya que, si la persona no tiene la capacidad de identificar y manejar adecuadamente sus emociones, el cuerpo a través del subconsciente lo hará en forma de enfermedad.

Abriendo las ventanas de la enfermedad del cáncer

Foto: Cortesía Armando Martí.

Los médicos definen el cáncer como un grupo de muchas enfermedades relacionadas y todas ellas tienen que ver con las células. El cáncer aparece cuando las células anormales crecen y se extienden rápidamente. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y tienen mecanismos para dejar de crecer y con el tiempo también mueren.

A diferencia de estas células normales, las células cancerígenas continúan creciendo y dividiéndose descontroladamente y no se mueren. Todo exceso descontrola el cuerpo y la mente. Cuando no existe un equilibrio entre el trabajo y la recreación, y entre el amor y la espiritualidad, el cuerpo protesta con manifestaciones psicosomáticas, que van desde la crisis de pánico, fobias y ansiedad, hasta el extremo de afectar el sistema inmunológico, lo que podría conllevar a la aparición del cáncer.

Un artista de la medicina bioenergética

Foto: Cortesía Armando Martí.

En aquella época de investigación interdisciplinaria, entrevisté al Dr. Escalante, quien por medio de un curioso pseudónimo “Dr. Richardson”, expuso ampliamente sus conceptos sobre la enfermedad del cáncer, los cuales presento a continuación:

Armando Martí: Dr. Escalante ¿cómo es posible que una persona pueda generar una enfermedad en su cuerpo, por ejemplo el cáncer?

Dr. Reinaldo Escalante: Cada ser humano se enferma en la medida en que no se conoce a sí mismo, se rechaza y tiene baja autoestima. En el fondo el cáncer son células que se rebelan, ante la incapacidad de responsabilizarnos de nuestro cuerpo. Ahora bien, ¿por qué nacen las enfermedades? Las enfermedades nacen por un defecto en la personalidad y una falta de reforzamiento del carácter, que agobia el alma y se convierte en una carga para el cuerpo, también conocida como “patología“.

A.M.: ¿Entonces las emociones no expresadas y el no conocernos a nosotros mismos es el comienzo de las enfermedades?

R.E.: La patología se forma cuando la consciencia se aquieta, anestesia o adormece, volviéndose inconsciente. Es así como el cuerpo, elemento sabio y creador se llena de enfermedades y dolencias, las cuales obligatoriamente hacen ver al ser humano lo quiera o no, tal y como es, advirtiendo de que somos unos completos desconocidos para nosotros mismos.

Lo mejor es procurar que el dolor y la enfermedad no nos angustien, dándole la oportunidad a los momentos de crisis para ser mejores y a la enfermedad para fortalecerlos y crecer interiormente. Eso no quiere decir que el hombre tiene que volverse masoquista, pero si realista, maduro y existencial. Nadie está exento de este estado.

Resulta un poco pueril y vanidoso, el pensar que al encontrar a Dios, la paz mental o las diferentes técnicas de conexión espiritual, vamos a ser libres de la esencia humana, porque se estaría yendo en contra de la ley natural del aprendizaje. Cada uno es su propio maestro y su propia experiencia, lo demás es suplementario y frágil. Por eso ni los libros religiosos, de autoayuda y técnicos, no son de gran utilidad para nosotros, ya que, estamos diseñados para ser alumnos y la vida es nuestro sabio maestro.

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Foto: Cortesía Armando Martí.

A.M.: Sí, al parecer debemos convertirnos en los jardineros de nuestras propias enfermedades ¿cómo aprovechar al máximo esos momentos de felicidad y plenitud que experimentamos en la vida?

R.E.: Es importante aprender a gozar cada acto de la vida, sin escudarse en teorías y prejuicios que impidan poder vivir al cien por ciento y en plenitud los instantes de felicidad, amor y bienestar presentes en cada día. Al ser humano no se le puede impedir o reprimir sus instintos y deseos más profundos. La libertad empieza, cuando hay un desapego a los dogmas religiosos y a la práctica de una doble moral social, en donde nos debatimos entre el placer y la vergüenza, confundiendo lo sexual con lo erótico, lo moral con lo racional. Dios nos creó inocentes, desnudos y transparentes.

A.M.: ¿El amor en pareja sana las enfermedades?

R.E.: Es relativo Armando, pues sí se depende a nivel energético y emocional de nuestra pareja. Cuando alguno de los dos sufre una enfermedad o desequilibrio nervioso, termina por contagiar al otro de su propia toxicidad. Las parejas que son inmaduras e idealistas, no pueden ser amigas pues no se aceptan tal y como son, sino tal y como se imaginan que deberían ser y ese es el comienzo del fin en una relación sana.

La pareja debe ser formada y fortificada desde la amistad, dejando espacio para conocerse. Los amigos se tienen confianza, pero las tendencias monoteístas distorsionaron nuestra claridad, convirtiéndola en pecado, culpa y castigo. Desde entonces al ser humano le es muy difícil, vivir de instante en instante y tener consciencia de su eterno presente, porque se debate en el resentimiento del pasado y la preocupación del futuro. Esta imposibilidad de vivir feliz y gozar la vida al elegir mal a la pareja, se podría convertir en un peligroso agente toxico/emocional, que a la postre sería una de las puertas de entrada hacia la terrible enfermedad del cáncer.

A.M.: ¿Cuál es la mejor manera de describir la naturaleza del ser humano desde su instinto más básico hasta su conexión más espiritual con el Universo?

R.E.: La palabra que mejor encajaría es ambivalencia, en otro sentido, tener valencia de dos verdades. En el ser humano no hay una verdad absoluta. El hombre como criatura es instintivo y animal, y como esencia espiritual está dotado de una inteligencia para reconocer y aceptar los errores, con el fin de tomar acción y cambiar sus disfunciones.

Ahí está la ambivalencia, la única forma de que cada persona se sienta bien consigo mismo, es viviendo y respetando los deseos de cada uno. Nadie puede decidir en la vida de los demás, esa es la regla fundamental para evolucionar. La aceptación de lo que no se puede cambiar y el valor de cambiar lo que sí se puede, marcan la diferencia entre el necio y el sabio. Por eso vivir es simplemente aprender a vivir.

A.M.: Dr. Escalante a través de la historia de la humanidad casi nunca se han respetado las vivencias y la libertad de los demás, una prueba de esto es la historia bíblica de Caín y Abel y que decir de las guerras mundiales por conquistar territorios o imponer ideologías ¿Puede llegar el hombre a ser tan egoísta e intimidante con los demás y consigo mismo?

R.E.: Somos la única especie que tiene la capacidad de comunicarse por medio de un lenguaje verbal, por eso a cada creación le otorgamos un nombre. El poder de la palabra es tan contundente que basta una vocal para dañar un concepto, empezar guerras y acabar con vidas inocentes. Uno no es bueno o es malo, uno es bueno y malo. En cada persona subsisten las dos esencias: la trascendencia y la decadencia. Somos imperfectos y redimidos, porque somos animales con necesidades pero al mismo tiempo unidades espirituales.

A.M.: ¿Cómo lograr cambiar o modificar estos comportamientos tan ambivalentes, que paulatinamente nos van alejando de la realidad, nos enferman y debilitan?

R.E.: Todo puede cambiar o ser modificado, en la medida que usted lo desee. “Cambiar”, esa palabra me resulta algo irritable y fuera del contexto terapéutico, emocional y personal. El cambio significa sacrificarse por otro para ser mejor ¿por qué cambio, si yo soy así? Una cosa es cambiar y otra muy distinta es modificar el comportamiento o algunos defectos de carácter.

Mi consejo Armando, es que siga siendo el mismo. La esencia del ser humano no es cambiar sino mejorar, ¿cuál es el propósito de cambiar nuestra esencia si en el fondo el ser humano es una especie buena? Lo que debe aprender es a desprogramar malos “programas“ y reaprender a ser libre, aceptándose repito tal y como es, para poder aceptar al otro de igual manera.

En conclusión se podría decir que el árbol de la ciencia del bien y del mal, no es otra cosa que el conocimiento de uno mismo y el premio es atrevernos a pensar y a experimentar nuestra auténtica esencia, es decir, la tranquilidad de llegar a “ser” tal y como fuimos creados.

El problema es que otros intereses de dominio y control, nos enseñaron que el pecado original era temer ser nosotros mismos y al descubrirnos nos vendría un terrible castigo. Esos simbolismos metafóricos, son los que hay que revaluar para dejar las cargas psicológicas y familiares de una sociedad reprimida, en donde lo peor que le puede pasar es no poder controlar al hombre y que este realice sus sueños, sea libre, madure y se convierta en amigo de Dios, quien al ser nuestro verdadero apoyo, podría inclusive concedernos el milagro de curar nuestras enfermedades, especialmente la del cáncer.

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