El Caníbal de Miami y otros caníbales

El Caníbal de Miami y otros caníbales

9 de Junio del 2012

En la madrugada del sábado 26 de mayo de 2012, Ruby Eugene, de 31 años, cogió una Biblia, besó a su novia y se despidió. Dijo que iba a la casa de un amigo.

Horas más tarde, Eugene estaba sobre un puente de Miami aferrado al rostro de un desconocido llamado Ronald Poppo. Le arrancó la piel, la nariz y un globo ocular. Aunque aún era de día, Eugene estaba ajeno al horario y a su humanidad. Al llegar la Policía, le dieron la orden de levantarse, pero el agresor solo gruñía y seguía masticando la piel desgarrada. Los agentes dispararon una vez, pero como Eugene no dejaba de morder, dispararon seis veces más hasta dejarlo sin vida y desnudo sobre Poppo.

Rudy Eugene

El escritor caníbal

Era elegante y conquistador. En su apartamento, ubicado en Guerrero, México, durmieron varias mujeres y otras murieron allí. José Luis Calva Zepeda las enamoraba con los poemas que escribía desde el local de Internet donde trabajaba. En una farmacia conoció a Alejandra Galeana, de 32 años, soltera, con dos hijos y de personalidad insegura. Calva Zepeda la acompañaba a la casa y en el trayecto le entregaba los escritos. Galeana se enamoró del poeta y durante mes y medio que duró la relación guardó las cartas.

El 5 de octubre de 2007 la joven se fue tras su enamorado y desapareció. La familia de Galeana llamó a Calva Zepeda para averiguar el paradero de la novia, pero el hombre se tornaba aún más preocupado que la familia. Mientras la policía trataba de hallar a la mujer, Calva Zepeda discutía con ella y según él, cuando le dio un abrazo para culminar la pelea, no midió la fuerza y la mató. Tres días más tarde varios policías entraron en el apartamento del escritor. La desaparecida fue encontrada por partes en el armario, el refrigerador, y una parte del antebrazo estaba frito en un sartén con un limón partido al lado.

Ella fue una de la media docena de mujeres que el poeta descuartizó y mató. Fue arrestado y llevado a prisión. Dos meses después lo hallaron ahorcado en la celda. No se aclaró si se trató de un suicidio.

‘El carnicero de Rostov’

Andrei Chikatilo Era casado y atendía las órdenes de su esposa al pie de la letra. No podía tener una erección con su esposa y debido a eso era sumiso. En su vida cotidiana era un hombre trabajador, serio y miembro de la sociedad comunista de Rusia.

Descubrió la excitación de la muerte a los 42 años en la herida de una niña de nueve años. La conoció en la calle y la llevó a una cabaña, cuando iba abusar de ella le arañó la piel y al ver el hilo de sangre sintió una verdadera excitación. La mató a puñaladas.

Andrei Chikatilo

Tres años después, después del rechazo de una prostituta de 17 años, el hombre llevado por la ira la estranguló, se estimuló sobre el cadáver, le mordió la garganta, le arrancó los senos y se comió los pezones. Después la dejó abandonada con un palo enterrado en el bosque.

Tras las dos muertes anteriores, continuó con los asesinatos de infantes. A la mayoría del medio centenar que mató les arrancó los ojos y les mordió la garganta y los genitales. En sus declaraciones, en 1991, después de una década de crímenes, dijo que le gustaba comer las partes más blandas del cuerpo. En 1994 fue sentenciado con un disparo en la nuca.

El ‘coco’ de los niños

Cuando se le preguntó a un niño sobre el paradero de un amigo dijo que se lo había llevado el ‘coco’. Así era conocido Albert Fish, considerado el vampiro de Brooklyn. Sus víctimas, al igual que el caso anterior, eran niños. Asesinó y abusó sexualmente de más de cien a finales del siglo XIX.

Después de la muerte de su padre, Fish fue llevado a un orfanato donde fue azotado en varias ocasiones hasta que llegó a sentir placer con esos golpes. A la edad de 12 años visitaba los baños públicos de bañistas para ver a los demás niños desnudos. Años después comenzó a violar niños hasta que a los 28 años se casó.

Albert Fish

No pudo soportar la vida matrimonial y se escabullía para continuar con las violaciones, se presume que la mayoría de las víctimas fueron devorados por él. Después de más de cuarenta años de abusos y canibalismo, murió ejecutado en silla eléctrica.

El caníbal japonés de la Sorbona

Issei Sagawa, de origen japonés, atraído por las occidentales, ingresó a la universidad de la Sorbona en París a estudiar literatura. Cuando tenía 31 años, invitó a Renée Hartevelt, una compañera de estudios a su apartamento, y tras una cena y una efímera charla sobre libros, le disparó en la espalda. Después del asesinato, abusó sexualmente del cuerpo y tras el acto empezó a devorarla. Días después, cuando no podía seguir consumiendo la carne, la arrojó a un parque y allí fue descubierto. Fue arrestado y encerrado en una cárcel de Francia. Después fue deportado a su país y tras una condena de 15 meses se le concedió la libertad.

El asesinato lo llevó a convertirse en una celebridad. Lo entrevistaron en varios medios, apareció en películas y, aunque admite tener pensamientos caníbales y no ser capaz de ejecutarlo, no recibió un verdadero castigo por el acto que cometió en la época de universitario.