El Chuchita que tuteó a Gloria Valencia

El Chuchita que tuteó a Gloria Valencia

26 de marzo del 2011

Dicen que no existe gente más briosa para romper el protocolo que un gaitero de San Jacinto que regresa de Europa. Son zaramullos, engreídos, no caben en el pellejo y escupen lejos. Esa calidez de monte fue la que debió sentir Gloria Valencia de Castaño ‒tan recatada, tan culta‒ cuando Juan Polo Hernández, el cantante estrella de Los Gaiteros de San Jacinto, le confirmó su gracia: “me llamo Juan Chuchita, doña”.

Rosadita de por sí, apelmazada por ese clima bogotano que se ahorra la energía del aire acondicionado, Doña Gloria tragó en seco. El rubor de su cutis  de porcelana  solo lo observó Numas Armando Gil, quien los acompañaba en la gira promocional, porque “lástima que la televisión no era en color”, entonces ella, veterana y bella, retomó el mando  en segundos y volvió a preguntar:

‒¿Cómo dice, qué dijo?

…Juan “Chuchita” buscó con su mirada dónde escupir la mascada de su tabaco sin estorbar, y con una firmeza propia de un hombre acostumbrado a improvisar versos, le reconfirmó:

‒Juan “Chuchita”, sumerce, para servirle.

Chuchita había improvisado, pasando de la jerga pura San Jacintera, harinosa, salida de las laderas del Cerro de Maco, a  la interiorana, formal, para decirle que así era como le decían en todo el mundo, porque el Juan Alberto Hernández Polo sólo lo utilizaba para asuntos de Caja Agraria, como campesino usuario de los servicios que era.

Fue quizá uno de los momentos más extraños de Doña Gloria, no acostumbrada a esos mantazos, más aún cuando en el interior del país “chucha” significa mal olor en las axilas y en la Costa es una cosa que no vale nada. Pero “Chuchita” es una cosa chiquita. Y también, para el filósofo Miguel Manrique Barras, es la mejor presa de las mujeres.

Hernández Polo, ganador del Grammy Latino 2007 al mejor Álbum Folclórico con Los Gaiteros de San Jacinto, quien hoy raya los 81  años en medio de fuertes dolores por problemas en el Nervio Ciático, tuvo que remontarse a los años en que se desempeñaba como guacharaquero del maestro Andrés Landero, para explicarle a la bella presentadora que así lo había bautizado Roberto Anillo, un seguidor del rey de la cumbia, quien al verlo tocar con tanta morisqueta y engreimiento, haciendo el pase del abanico que tanta fama le dio en el Festival Sabanero de Sincelejo y bailando, le gritó:

‒¡No joda, pero este Chuchita sí toca!

Así lo dejaron para siempre, en un pueblo irreverente, donde no creen en papas de Roma, en corazoncitos del Valle y donde Toño Fernández, su tío, comprobó que Roberto Calderón ‒el de Luna Sanjuanera‒ resultó un calderito.

Juan Polo Hernández fue uno de los pocos que hizo ruborizar a Gloria Valencia.

Roberto Anillo, al bautizarlo, se refería a que el entonces guacharaquero, autor de la canción La Pensión de Ocaña y La Celestina, era delgadito como un palillo y rebullía en su pellejo como un alambre dulce.

Después del incidente, que lo vio toda Colombia, “Chuchita” se hizo aún más famoso y desde entonces siempre que iba a Bogotá trataba de comunicarse “con esa mujer tan bella que me turbaba la razón”.

En reciente entrevista con Juan Carlos Díaz, corresponsal de El Tiempo en Cartagena y presidente del Festival de la Hamaca Grande, “Chuchita “ le dijo, cuando tocaron el asunto de las mujeres, que La Celestina, una mujer que conoció en Cajicá, y Doña Gloria Valencia, eran con su esposa, Arnulfa Mercado, las mujeres que más había admirado en su vida.

A Doña Gloria le encantaba, según comentó, El Gallito de María Sola, otro de sus temas celebres. A Gloria la llenaba de canciones y a Arnulfa la coronó con diez hijos, 36 nietos y diez bisnietos.

“Daba temor verla, porque uno creía que se desgastaba con solo mirarla”, le dijo “Chuchita”, refiriéndose a la primera dama de la televisión colombiana.

Gloria murió, pero Chuchita sigue recibiendo homenajes, como el de la alcaldesa de Cartagena, Judith Pineda, el Festival de la Hamaca Grande y la Fiesta de las Colonias sabaneras en el pasado carnaval de Barranquilla.

Sin casa y sin pensión del Gobierno, Juan “Chuchita”, actual director de los legendarios gaiteros de San Jacinto, espera que el Gobierno lo vea y que antes de morir, pueda ver a Arnulfa en una nueva casa.

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