Así funciona el único cine porno que hay en Bogotá

Así funciona el único cine porno que hay en Bogotá

29 de junio del 2016

El olor a olvido, cigarrillo y uno que otro producto de limpieza barato se conserva en el lugar. Las personas pasan y se incomodan con los afiches que desde la puerta se pueden observar: mujeres desnudas con poses sugestivas son la fachada del único teatro de cine porno que se mantiene con vida en Bogotá, está ubicado en la calle 7 con 24.  

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Una venta de sombrillas camufla el teatro, sólo se reconoce por el letrero frontal que expone el nombre ‘Esmeralda pussycat’. Sus letras son de color negro, algo desgastadas, los más de 10 años de vida del cine se ven por donde quiera que lo miren. La reja de color marrón de la entrada está desteñida y está cogiendo un tono amarillento.

Un hombre de aproximados 50 años se acerca al sitio, su cara de vergüenza está camuflada con la oscuridad de la noche. Como él, 10 hombres más han decidido recibir el servicio del único teatro de cine porno. Una mujer de cabello claro, de aproximados 48 años, los espera en la taquilla, recibe el dinero y les da el ingreso, “mire, siga al fondo, allí está la sala y la cafetería o si gusta a mano derecha se encuentra la tienda de Sex Shop”, le dice en ocasiones a las personas que van acompañadas.  

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Una vez dentro del teatro no hay espacio para formalismo. La vergüenza y el pudor se desvanecen. Solo hay personas con deseo sexual y miradas excitadas, esperando por más en algunas de las salas privadas que cobran a $7.000, por un rato en pareja.

El teatro no solo presta el servicio de películas, también de venta de artículos sexuales, de cabinas individuales y habitaciones para las parejas donde pueden estar después de la culminación de la cinta.

“No se permite el consumo de alcohol”, “Salas triple x individuales”, “Teatro para adultos”, son algunos de los letreros que se encuentran en la entrada. En la parte del fondo se encuentran otros que dicen “¿estas caliente?, ven sigue conmigo” y aparecen más mujeres en posiciones sugestivas.

‘Primero por delante y luego por detrás’, ‘El hotel de los placeres anales’ y ‘La sucia más sucia”, son películas que se encuentran cada 15 días en cartelera, y no es como la de cine Colombia, allí hay un tablero con el nombre de lo que presentarán. “La programación en este teatro es semanal”, aseguró un señor de aproximados 40 años que iba ingresando al lugar. 

A diferencia de canciones de bandas reconocidas, los ¡Uuuhh! ¡Ooohh! ¡Aaahh!, gemidos y otros gritos son los protagonistas de las cintas. Los vestidos en cuero siempre acompañan a las mujeres que aparecen al lado de hombres también semidesnudos. Y no puede faltar el cuarto de hotel en donde el filme llega al acto feliz.

Cine Porno Pussycat-01

“Al teatro van hombres más que todo”, aseguró un vendedor ambulante de la calle séptima. Su ropa indica que van después del trabajo. “Entre 4 y 6 de la tarde es cuando más gente se ve entrar”, agregó el señor, y los domingos son los días que mejor le va al lugar.

Kienyke.com, en diálogo con uno de los asistentes del sitio, logró saber cómo un lugar como ‘Esmeralda pussycat’, sigue aún con vida, si la llegada del Internet permitió el acceso a este tipo de contenidos.

“Cuando tienes familia es muy difícil coger tu computador y ver porno, están tus hijos encima tuyo mirando lo que estás haciendo”, además “si tienes una esposa que no le gusta ese tipo de contenidos, es aún peor”. “Aquí uno encuentra un refugio, un punto de relajación, y solo por $8.000”, concluyó.

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En los baños, debidamente separados por el “Adan” y “Eva”  también se perciben cuadros de cuerpos desnudos. En el de hombres, una mujer con las piernas abiertas los espera. En el de mujeres, un hombre desnudo las observa desde un cuadro grande.

“Aquí entra desde el muchacho que acaba de recibir la cédula hasta el viejito que cobra su pensión y quiere recordar viejos tiempos”, dijo Carlos Sánchez, administrador del lugar, en una entrevista realizada por El  Tiempo. “La posibilidad de ver cine en casa nos ha perjudicado a tod0s”, aclaró, a pesar de ser el único cine que se mantiene en Bogotá.

Teatros como ‘El Laberinto de Zeus’ y ‘Novedades’, hacían parte de los más de 10 teatros donde también se proyectaban películas triple x, y fueron cerrados para convertirse en lugares como almacenes de ropa o de comida.

Las sillas ya son viejas y están desgastadas, poseen manchas sospechosas, aún así son ocupadas cada día por más de 20 personas que asisten a Esmeralda pussycat, un lugar oculto de placer y satisfacción.