El color le dio un nuevo rostro al barrio El Pesebre

Foto: Fundación Orbis

El color le dio un nuevo rostro al barrio El Pesebre

9 de agosto del 2017

Al occidente de Medellín, en las calles de la comuna 13 (San Javier), una megaobra vial dejó al descubierto un pequeño barrio de casas pequeñas pero acogedoras, que es habitado, según la Alcaldía de Medellín, por unos 5.497 habitantes. 

Ese sector, para algunos desconocido o incluso estigmatizado por los años de violencia que vivió la zona bajo la mano dura de los combos, que veían en imponer el terror y la represión una única solución para tener “orden” en sus sectores, sufrió una transformación que habla del cambio social y cultural que ha tenido la capital antioqueña en los últimos años y que, para muchos, era difícil de lograr en poco tiempo.

Se trata del barrio El Pesebre, un lugar que, según explica Margarita Torres a kienyke.com, fue nombrado por el sacerdote de la parroquia de Robledo. El religioso, al observar que sus casas estaban en una ladera, como las de la ciudad de Belén, en Palestina, no dudó en bautizarlo como el lugar en donde nació Jesús.

El barrio linda con El Paraíso y Blanquizal, y tiene al lado la quebrada La Iguaná y la comuna de Robledo. Y aunque por años tuvo fama de ser violento e inseguro, por el contrario hoy es uno de los lugares más seguros de la comuna 13, de acuerdo con Orlando Suaza, presidente de la Junta de Acción Comunal.

El color llegó a El Pesebre

La apertura de la conexión vial de la 80, que comunica a Medellín con el Occidente del departamento, fue lo que marcó el inicio de la transformación del barrio El Pesebre, que quedó expuesto a la vista de quienes transitan por ese nuevo corredor y empezaron a ver la cotidianidad de sus habitantes a cualquier hora del día.

Precisamente eso fue lo que llamó la atención de María Camila Moreno Diosa, directora de la Corporación A Color, y de su pareja Tarik Bounani, un artista francés, que decidieron darle mayor visibilidad a este barrio mediante la creación de un mural artístico que fuera llamativo y se pudiera observar desde cualquier punto de la vía a Occidente, ya que antes de la construcción de la autopista El Pesebre era casi que imperceptible para las personas.

Así fue, entonces, como se decidió hacer una intervención para lograr una transformación social que impactara a sus habitantes.

“Quisimos aportar al cambio y la transformación social de la comuna 13 de Medellín a través del arte y de la cultura y que esta obra se convirtiera en un referente social y artístico”, expresa María Camila al hablar con este medio sobre el mural llamado Ondas de Color.

Para Tarik Bounani este trabajo le permitió entender las dinámicas propias de un barrio como El Pesebre que vivió épocas difíciles de violencia, pero que supo superar este flagelo.

Pero no fue una tarea fácil de lograr. Para hacer posible esta iniciativa tuvieron que superar dos obstáculos: encontrar el apoyo económico y obtener el consentimiento de la comunidad para intervenir sus casas.

Pero ambos fueron superados al explicar que el macromural tiene como objetivo general inclusión social y una participación más activa de los habitantes en los temas comunitarios, generar lazos de convivencia y más sentido de pertenencia entre los vecinos.

Foto: Fundación Orbis

Foto: Fundación Orbis

En total 230 viviendas fueron pintadas con cerca de 5.400 litros de pintura. Los 200 millones de pesos que costó este insumo fueron financiados por Pintuco y la Fundación Orbis.

Inclusión social

Miguel Ayala, director de la Fundación  Orbis, reconoce que sin la ayuda de la Alcaldía de Medellín, a través del EDU, tal vez no hubiese sido posible realizar esta labor que le apuesta, desde la Fundación Orbis, a despertar conciencia y construir sociedad.

Por eso, dice, que “más allá de la estética, este proyecto busca la transformación, generando lazos de convivencia”.

“Que la cultura sea una excusa para buscar dinámicas sociales diferentes”, añade.

Definitivamente, Ondas de Color le cambió la vida a los habitantes. Todos coinciden en el impacto positivo y la buena imagen que le trae al barrio esta obra multicolor.

Cuenta Luz Aída Zuluaga, residente del sector, que esta iniciativa logró unir a todos los vecinos en torno a un objetivo común: dejar de lado la estigmatización.

Con la construcción de este macromural, entonces, se crea un espacio de consenso y de convivencia para pensar en un futuro común que les permita a los habitantes de El Pesebre seguir creando espacios de construcción social.

Con este mural, además, se espera fortalecer las habilidades de interacción y el trabajo comunitario por medio de la pintura.

Foto: Fundación Orbis

Foto: Fundación Orbis

El Pesebre, desde hoy, no solo tiene color en sus casas, también lo tiene en la sonrisa de sus habitantes que han vivido un proceso de transformación en comunidad.

Atrás quedaron las ideas negativas que sobre ellos pudieran tener los que a diario transitan por ese sector, al atravesar en sus carros la vía que de Medellín conduce hacia el Occidente.