Conozca al cronista de las Farc

Conozca al cronista de las Farc

24 de Agosto del 2016

“Siempre me dije que para escribir algo semejante a la literatura había que tener algún tipo de vivencia, de experiencia humana sobre la cual escribir. En las Farc me percaté de que me hallaba envuelto en algo así”.

Así habla Gabriel Ángel. A simple vista su nombre no resulta muy familiar, es más, bien podría tratarse de un vecino, alguien del común. Sin embargo, no es una persona ordinaria, sino el principal cronista y escritor de la guerrilla, un hombre que transcurre entre el fusil y la pluma, que dispara con sus letras y quien cuenta las historias del seno de la guerrilla.

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Como aquel famoso ángel de tradición judeo-cristiana, se dio a la tarea de ser un mensajero, de contar historias en medio de una guerra con más de 52 años de antigüedad. Una labor que ha aceptado, sin dejar de lado la amada causa, la que cree que está obligado a continuar, al menos hasta que todo esto del proceso de paz llegue a buen término.

La pluma de Gabriel Ángel es el nombre de su espacio en la página oficial de las Farc-EP. Allí publica los artículos, crónicas, cuentos y novelas que escribe con frecuencia. Toda historia que escribe es contada como la palabra oficial de la guerrilla, y por ello nunca habla mal del grupo.

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Como no podía ser de otra manera, cada texto, cada párrafo y oración habla de aquello que tiene como convicción: La causa guerrillera como una vía aceptable para llegar a la paz, para crear una Colombia sin desigualdades, más justa y alejada de los problemas del capitalismo.

“Si libro mi odisea en las selvas de Colombia, empuñando las armas y la pluma, es porque las circunstancias impuestas en mi país han señalado esa vía a un importante sector de revolucionarios. Al igual que todos mis compañeros, me siento ajeno al fanatismo por las armas, lo que no me mueve a ignorar el valor que encierra empuñarlas cuando corresponde, cuando la vida, la decencia y la justicia lo exigen sin vacilaciones”, explica en su perfil en la página del grupo armado.

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Su labor como periodista de las Farc ha valido las críticas de muchos. Nada más hay que leer la biografía que escribió sobre alias ‘El Paisa’, dirigente de la Columna Móvil Teófilo Forero, una de las más sangrientas y violentas del grupo armado. Allí se le retrata como un joven que vio frustrados sus sueños varias veces, lo que lo llevó a ingresar a la guerrilla, obligado por un mundo cruel e injusto. De victimario a víctima, dijeron muchos.

Corría el año de 1958 cuando nació en Bogotá en el seno de humilde familia. Nunca pasó por extrema necesidad, pero tampoco pudo darse ningún tipo de lujos. Su madre lo crió junto con sus ocho hermanos, mientras su padre, un suboficial de la Policía hacía lo posible para llevar a cada uno de sus hijos a ser bachiller. “El estudio es la mejor herencia que puedo dejarles”, repetía incansable.

¿Qué pensaría su papá al verlo empuñando un fusil o enfrentarse con la fuerza pública? ¿Sería una vergüenza por atacar a la institución a la que tanto amó su progenitor o, al contrario, estaría orgulloso de verlo como escritor y líder insurgente?

Gabriel angel  - marulanda

Su vida pudo haber cogido otro rumbo diferente al monte de no ser por que la violencia lo tocó. Luego de graduarse vivió en la costa, donde formó el grupo cívico Causa Común, que luego se afilió a la Unión Patriótica. En este partido político empezó de a poco a escalar posiciones, hasta que, de un momento a otro, sus compañeros iban cayendo asesinados uno a uno. No lo pensó mucho, solo tenía tres opciones: Seguir en el partido y ser asesinado, exiliarse o ingresar a las Farc. La decisión no fue difícil para él.

Ahora solo debía cambiar su nombre, como es costumbre al entrar al grupo armado. Primero asumió la identidad de Marcos Sánchez Castrillón, en honor a un líder de la UP que fue asesinado dos semanas antes de su llegada a las Farc. Así se llamó algunos años hasta que un guerrillero capturado por las autoridades empezó a revelar identidades. Desde entonces consideró ser Gabriel, por José Gabriel Condorcanqui, conocido como Tupac Amaru. Cuando iba a firmar su nuevo nombre, por la premura del momento no hizo más que ponerse de apellido Ángel, porque fue lo primero que le vino a la mente.

Dejar su vida política y embarcarse en una carrera armada por casi treinta años le permitió ser parte de la comisión temática de los diálogos en el Caguán y conocer a jefes como el Mono Jojoy, Timoleón Jiménez, Adán Izquierdo y Pastor Alape, a quienes admira profundamente. Pero de todos estos comandantes, quien le causó mayor impresión fue Manuel Marulanda Vélez, a quien describe como un gran jefe, una persona que implantó su huella en cada guerrillero.

Escapó vivo a múltiples operativos. Aún recuerda las ráfagas de metralletas y el retumbar de fuertes explosiones que lo tomaron desprevenido en medio de la noche. Muchos de sus compañeros más queridos murieron en sus brazos manchándolos de sangre.

Mientras llevaba puesto el uniforme, no se le había ocurrido dedicarse a las letras. Andaba como cualquier otro guerrillero, atravesando la inclemente selva y acampando improvisadamente en donde lo cogiera la noche, siempre esperando cualquier ataque del ejército.

Como era costumbre en las Farc, los militantes que estudiaron una carrera profesional debían escribir un boletín y a Gabriel Ángel le tocó su turno. Luego de hacerlo, le pidieron hacer otro, luego otro, y así hasta que fue el principal encargado. Se dio cuenta que le era fácil, que a la mayoría de sus compañeros les costaba, en cambio a él le venían las ideas una tras otra y sus dedos fluían por las letras del teclado.

En medio de la selva, bajo la inclemente lluvia y las constantes amenazas de operativos, el tiempo para leer o escribir parece complicado, pero siempre ha buscado la manera para hacerlo. A pesar de llevar una vida muy ajetreada ha escrito dos novelas y un alto número de cuentos y crónicas.

Cree en las letras, pero cree aún más en la revolución. Por eso afirma a un medio revolucionario internacional, seguro de su respuesta, que no se dedicará de lleno a escribir en caso de terminar el conflicto: “Voy a seguir trabajando y luchando por lo que he trabajado y luchado todos estos años. La democracia, la justicia social y la soberanía de mi patria, que habrán de preparar el camino para el sueño socialista que alcanzaremos algún día”.