El vendedor de paletas que cuida la tumba de Pablo Escobar

11 de julio del 2016

Hará este oficio hasta que la muerte lo reúna con el capo.

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 Armado con una escoba y un cajón de paletas, Federico Arroyave, un campesino de  68 años y proveniente de Titiribí Antioquia, es quien se encarga desde hace 6 años de cuidar la tumba del extinto capo Pablo Escobar.

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Federico, después de la muerte de sus padres y soltero, llegó hace 26 años a la ciudad de Medellín en busca un futuro que se fue construyendo a pulso con la venta de helados en el cementerio Montesacro de Itagüi, Antioquia.

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Todos los días de 9:00 am a 2:00 pm, Federico se instala en la tumba de Escobar y con el rosario que lleva en su cuello, reza una y otra vez para que el alma del que fuera el hombre más temido del país descanse en paz. ¿La razón? Es una muestra de agradecimiento por todo lo que Escobar le ha dado.

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“Trabajé con la familia de Pablo Escobar cuatro años, directamente con su hermana Luz Mariana Escobar, ella me pagaba para que le hiciera el mantenimiento a todas las tumbas de la familia y amigos que hay aquí, que en total suman diez”, comenta.

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Este trabajo lo hizo con remuneración durante 4 años, pero hace dos, desde la casa Escobar, le dijeron que sus servicios ya no eran requeridos porque se iban de Colombia para nunca más volver, y que dejara eso así.

El reconocido vendedor de paletas no fue capaz de abandonar las tumbas de los Escobar, porque según él, todo lo que tiene se lo debe a Pablo. “Vivo humildemente en mi casita, vendo a diario todos los helados del cajón y estoy seguro que el ánima bendita del señor Escobar es quien me brinda todas esas bendiciones”, cuenta Federico, quien no le pide nada a la tumba, pero sí conversa a diario y durante varias horas con el capo. Se acompañan entre los dos.

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“Yo vivo solo, no tengo nada más que la compañía de Pablo, entonces hablo aquí con él. No es que él me responda, ni que yo esté loco, pero siento su presencia, su constante compañía y aunque desde hace dos años no reciba nada a cambio por asear y embellecer el lugar, no soy capaz de irme, no lo dejaré solo como hicieron todos”, afirma Federico, quien en ocasiones ha recibido dinero de “Popeye”, exsicario de Escobar, para que ponga flores y no deje de cuidar el sepulcro del “Patrón”.

El cementerio de los “Escobar”

Federico señala un lugar y dice: “En este primer osario están: Pablo Emilio Escobar, su  hermano Luis Fernando, una de sus empleadas del servicio, doña Teresa, quien también cuidaba los hijos del capo. Cerca también reposan los cuerpos del escolta Álvaro de Jesús Agudelo alias “Limón”, un tío y su papá de nombre Abel. En el osario siguiente están los primos de don Pablo: Gustavo de Jesús Gaviria, Gustavo Gaviria y José Luis Gaviria. Más adelante está la tumba de la socia de Pablo: Griselda Blanco, que después de la novela que se transmitió por televisión se volvió más famosa”.

Pareciera que con la muerte esta docena se enterrarían junto a su cuerpo todo aquel mal pasado vivido y podrían descansar en paz, pero no es así, porque ahora son el principal destino turístico de los llamados “Narco tours”, que se ofrecen en Medellín y su pasado de maldad y sangre sigue vivo.

Los  “Narco Tours” sí existen y son la principal atracción de los turistas.

Mientras KienyKe.com entrevistaba a Federico, un grupo de iranís, otro de Brasil, Estados Unidos, Perú y China, conformaban más de 15 tours, que durante dos horas conocieron al detalle el lugar donde reposa Pablo Escobar.

Jheison Zamudio, es uno de los guías para esos tours que desesperadamente quieren tener los extranjeros. Él, quien inicialmente no hacía esto, le tocó volverse un experto en el tema por el seguido interés de los visitantes.

“Antes arrendaba habitaciones en mi casa para turistas pero debido al desespero de todas las personas por conocer la historia de Pablo Escobar, estudié su vida y llevo casi cuatro años haciendo estos recorridos. Los extranjeros no buscan ir a los  lugares culturales de la ciudad, no, ellos de una van por Pablo”.

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El edificio Mónaco, la Catedral, Envigado, la casa del barrio la América en donde fue abatido Escobar y por supuesto su tumba hacen parte del “narco tours”.

“A la semana le hago el tour a no menos de 25 personas. Gracias a Pablo, a la gente le da la intriga conocer a Medellín, por eso no podemos borrar nuestra historia. Después de muerto don Pablo nos está dando la oportunidad de demostrarle al mundo que Medellín está buscando progreso y un fin a la violencia. Sea lo que sea, él está haciendo que la gente venga”, afirma Jheison, que cobra 120 mil pesos por persona para hacerles tour.

El grupo más pequeño de personas que llegó al cementerio fue el de tres iranís, ellos decidieron atravesar el continente para conseguir la tan anhelada foto con la tumba del ‘narco’, que para ellas, es el  más famoso del mundo.

“Pablo siempre fue un gran misterio para nuestro país (Irán), la mafia y la guerras de drogas que nos muestran en las películas, documentales y series que hacen acerca de él, lo elevan al mafioso más poderoso del mundo, pero también que fue una gran persona que luchó por los pobres. En Irán Pablo no se concibe como mala persona, sino más bien como alguien que no encajó en una sociedad”, dice Aysan Majerie, joven Iraní que junto con sus otras dos amigas vinieron a Medellín, única y exclusivamente a visitar la tumba de Pablo Escobar.

Para Federico, el fiel cuidador de la tumba de Pablo, es muy común vivir rodeado de las miles de personas que van a conocer la tumba de su amigo y resalta que todo el que viene es para pedirle a Escobar, agradecerle un favor recibido, o solo por a tomarse una foto.

“La gente de los pueblos viene más que todo para agradecer que se ganaron un chance, los extranjeros a tomar fotos y los más viejitos a pedir que les ayude. Aquí en estos días vino alguien llorando de emoción, porque contaba que Pablo le había concedido el milagro de comprarse una casa, la gente es muy devota de él y siempre le traen flores”, comenta el cuidador.

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Aunque parezca difícil de creer, Federico cuenta que nunca, en los 16 años que lleva la tumba en el cementerio, ha habido algún intento de robo, daño o pleito en el lugar.  “A este señor lo respetan mucho, aquí nunca ha pasado nada raro, yo llevo 6 años al frente de la tumba, pero siempre he estado aquí vendiendo helados y lo único que hace la gente es llevarse las piedritas de la tumba como amuleto de buena suerte, besar la tumba, orar, frotarse el cuerpo en la lápida y ya, todo queda tranquilo”.

Para Federico no hay mayor satisfacción que hacer su trabajo: brillar la lápida, barrer, trapear, desyerbar los jardines y poner flores en la tumba de su fiel compañero, para lograr que siempre luzca bien a los ojos de los cientos de  visitantes, que, así sea para tomarse una foto con su lápida, no lo olvidan.

El fiel y solitario vendedor de paletas dice que permanecerá allí hasta que se pueda reunir con Pablo Escobar, y que seguirá cuidando del ‘Patrón’ en el lugar donde la muerte fue la única capaz de ponerlo en paz.

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