El cumpleaños de La Gatica

El cumpleaños de La Gatica

14 de febrero del 2011

El viernes 11 de enero, una caravana de escoltas iba por la carretera que va de Barranquilla a Magangué. En uno de los vehículos iba Enilce López, alias “La Gata”, la controvertida empresaria del chance que cuenta con una condena de nueve años por vínculos con paramilitares. “La Gata” tenía toda la intención de asistir a la fiesta de quince años de su hija, Wendy Vanessa Alfonso López, una niña que en realidad es su sobrina, y quizá la persona que más quiere en el mundo “La Gata”.

Pero la fiesta se le dañó. No pudo asistir. Un retén de policías interceptó la caravana y la capturaron. En medio de los reclamos, “La Gata” entró en shock y tuvo que ser llevada a una clínica de Magangué. Decenas de ciudadanos se agolparon en el centro médico para reclamar a las autoridades que la dejaran en paz. Ella ha sido considerada una gran benefactora de la región.

Mientras “La Gata” se recuperaba, sus hijos, entre ellos el senador Héctor Julio Alfonso López, seguía adelante con los preparativos de la fiesta de Wendy Vanessa Alfonso López, en medio de un estricto control de seguridad.

La celebración empezó a las ocho y media de la noche y terminó a las seis de la mañana, en el Club Campestre de Magangué. Asistieron al menos 150 personas, personalidades nacionales y algunos políticos del PIN, que bailaron al ritmo de Jorge Oñate, Pipe Peláez –quien le cantó el Happy Birthday a Wendy, junto a un mariachi–, el grupo de reguetón Blindaje 10 y el Checo Acosta, quien ya había amenizado una fiesta de Wendy Vanessa en el pasado, cuando fue coronada como Niña Cartagena en el Gran Salón Bolívar, del Hotel Hilton.

La comida no fue la típica de la región: rollo de pollo, carne en salsa agridulce, ensalada, arroz con coco, flan de leche y helado.

No hubo discursos ni regalos pomposos. Wendy Vanessa tenía un vestido rosado, tipo estraple hasta la rodilla. Toda la noche estuvo rodeada por jóvenes de su edad. Fue la fiesta de una verdadera reina, de una niña que ha sido coronada varias veces en su vida.

Enilse adoptó a Wendy Vanessa y le dio los mismos apellidos de sus hijos –Jorge Luis y Héctor Julio Alfonso López–, cuando la guerrilla asesinó a su hermano José Domingo López, hace quince años. La niña, que entonces era una bebé recién nacida, fue acogida en la familia y se convirtió en la consentida de sus hermanos adoptivos. Creció rodeada de una nube de escoltas en el barrio Baracoa, de Magangué. Su casa, la única blanca y la más grande de la cuadra, vive rodeada de camionetas polarizadas. Se dice que “La Gata” llegó a tener a sus órdenes casi 200 hombres armados. Los vecinos dicen que saben si un Alfonso López está en casa por la cantidad de carros y seguridad que los siguen a toda partes.

No sería exagerado decir que Magangué es el reino de Wendy Vanessa Alfonso López. Allá todos la conocen por sus reinados y porque una de las fundaciones más grandes de la ciudad lleva su nombre, que fue creada por “La Gata” hace más de diez años. El sueño de toda reina de belleza. No era raro ver a Wendy Vanesa repartiendo regalos a niños y ancianos, o colaborando en el albergue que tiene en compañía con la diócesis de Magangué.

El parque central también fue bautizado en su honor, cuando decidió reformarlo y cobrarle a los habitantes una suma de dinero para poder usarlo. En ese mismo parque se reunieron cientos de magangueños a celebrar su triunfo como Niña Colombia y Niña Universo.

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Enilse López, “La Gata”, siempre quiso ver a su hija coronada como reina. Aquí está coronada como Niña Colombia.

Qué tan diferente se puede sentir Wendy Vanessa de una reina de verdad, si sólo la firma de su mamá bastaba para que atendieran a cualquier persona en el Hospital San Juan de Dios, antes de ser capturada por presuntos nexos paramilitares.


Con fundación, parque y el inmenso poder de su mamá en la región, la niña creció con el convencimiento de que nada le sería negado. Se desplaza a su antojo entre sus casas de Magangué, Barranquilla y Sincelejo con un séquito de guardaespaldas. Su popularidad es tal que el año pasado, el día de elecciones para el Senado, se vieron varios mototaxistas y guías electorales con camisetas con su foto, porque su hermano Héctor Julio Alfonso era uno de los candidatos por el Partido Conservador al Senado. Esa era la mejor manera para que la gente lo reconociera.

La primera corona de Wendy Vanessa la ganó en el Centro de Educación Infantil, donde estudiaba. Allí la eligieron reina en la semana cultural. Después fue Reina de Reinas Infantiles, Reina del Carnavalito Local, Emperatriz Nacional de la Cumbia, Reina de la Paz, Reina de las Palenqueras y Reina de la Tercera Edad, Reina de la Policía, Reina de los Carnavales de Baraona y Soledad, y Reina de los grupos folclóricos.


Desde su primeros años, Wendy Vanessa siempre participó en reinado infantiles.

Pero quizá la corona que más eco le dio en los medios fue la de Niña Bolívar. Ese día, Wendy Vanessa Alfonso López estaba dormida. Tenía seis años y la venció el cansancio del intenso itinerario, que tenía una característica especial: ella era la única participante. “La Gata” era reconocida en ese entonces sólo como la reina del chance en la Costa, y había organizado la coronación de su única hija por decreto, como Niña Cartagena y Niña Distrito Bolívar.

Ella apenas se enteraba. Así lo registró la prensa cuando la vieron por primera vez en el restaurante El Tinajero, la noche anterior al certamen. Wendy Vanessa llegó vestida de marinera con quepis y saludó a los medios de comunicación que su mamá había invitado. Dicen que se veía aburrida. También cuentan los asistentes que todo corrió por cuenta de “La Gata”: las comidas, el hospedaje en el Hilton e, incluso, los tiquetes de avión de los periodistas que llegaron de otras ciudades. Todos ellos también recibieron una cadena y un Cristo en oro como agradecimiento por su asistencia. Los que dudaron en aceptar la generosidad de la empresaria del chance, y le preguntaron al alcalde Carlos Díaz Redondo sobre la procedencia de “La Gata”, recibieron la misma respuesta: “ella es una gran benefactora del departamento”.

El evento, que se realizó en el Gran Salón Bolívar, del Hotel Hilton, y contó con la asistencia de mil personas, se transmitió en directo por Tele Caribe. “La Patrona”, como llamaban en ese entonces a “La Gata”, no tuvo problema en comprar las dos horas de espacio televisivo que duró la función. El derroche era evidente: las atracciones centrales fueron el Checo Acosta, Juan Carlos Coronel y las presentaciones de la niña-reina vestida por Amalín de Hazbún, y acompañada por un cuerpo de baile profesional. En la tarima, Vanessa bailó disfrazada de Pocahontas, su dibujo animado favorito, y de India Catalina. En los intermedios, mientras se cambiaban, una gran pantalla proyectaba apartes de su vida. Recrearon, por ejemplo, la forma en que la niña se robaba el mercado de su casa para dárselo a los más necesitados cuando tenía tres años.

Wendy Vanessa estaba muy cansada cuando Paola Carolina Turbay, Señorita Cartagena 2001, la coronó como Niña Cartagena, y luego la tuvieron que levantar para que Andrea Margarita Álvarez Vásquez, Señorita Bolívar, le pusiera la coronita de reina de su departamento. Cuando el presentador anunció que, además de las coronas y los títulos, la soberana recibiría cien millones de pesos en efectivo, una camioneta, un automóvil, un apartamento y un aderezo en diamantes, la niña ya estaba en el quinto sueño.

Esta corona la llevó a concursar por la de Niña Colombia, que  ganó en 2002, en un certamen que dejó descontentos a muchos, porque uno de los jurados era funcionario de las apuestas del Magdalena. Al año siguiente fue elegida Miss Universo Infantil en Perú, y a los trece años, en 2009, recibió su última corona. Fue la de Reina Central del Carnaval de Magangué, durante las fiestas de noviembre de 2009. Ahora, a sus quince años, quizá sueñe con llevarse el premio mayor y ser Señorita Colombia. De seguro, “La Gata” estaría muy orgullosa, esté o no en libertad en un futuro.